Hugo Chávez en el recuerdo

julio 26, 2020

He tenido el honor de conocer a Fidel Castro y a Hugo Chávez, dos de mis amigos entrañables con quienes compartí sueños y esperanzas y a los que sigo siendo fiel . No dejen de leer este hermoso texto que me ha enviado otro buen amigo, Ivan Padilla.

El 13 de diciembre de 1994 Chávez dijo: «Yo no merezco este honor» Hugo Chávez se preguntó: «¿Por qué Fidel tendría que dedicarme su precioso tiempo»

Hoy es el cumpleaños de Hugo Rafael. Está cumpliendo 64 años, si los contamos desde aquel 28 de julio, cuando nació en Sabaneta, una ciudad del estado Barinas, ubicado al occidente de Venezuela.

La verdad es que me gustaría ser biógrafo de un personaje como éste, quien entró a la historia nacional y mundial, en mis propias narices y en las de millones de contemporáneos con él. La tarea no sería tan difícil, pues las fuentes las tenemos muy frescas y los registros existen por montones  y en soportes de todos los formatos conocidos hasta el presente. Sin embargo, se requiere tiempo y dedicación.

Los biógrafos deben investigar con profundidad. No se trata de algo que pueda despacharse de un plumazo. Sin embargo, uno puede ir emborronando datos en algunas cuartillas que quizás algún día organice y escriba a mayor extensión y profundidad.

Una vez entrevisté a Adán Coromoto, su hermano un poco mayor que él -unos 14 meses más- y el enfoque que le dí al reportaje (Ver: TvTodosadentro https://youth.be/xXKLWYb16ao) quería contribuir a rescatar el perfil de líder en ese personaje  a quien conocimos, pública y comunicacionalmente, desde la tarde del 4 de febrero de 1992, en un acto de rendición cuando le tocó encabezar una rebelión popular protagonizada, fundamentalmente, por jóvenes militares a quienes él comandaba en la Operación Ezequiel Zamora.

Hoy quisiera compartir la relación dialéctica de nuestro personaje cumpleañero con Cuba. No solamente con Cuba país, territorio insular en las llamadas Antillas mayores de Nuestramérica, sino con Cuba Revolución, Cuba socialismo, Cuba Fidel Castro.

Un crisol

Cuba debió haber impactado a Hugo Chávez, seguramente antes de que entrará en la Academia Militar venezolana, donde se formó como soldado. Su generación y la cercanía con Adán, es probable que le hubiese subrayado el carácter revolucionario del pueblo cubano, su admirable resistencia y el esfuerzo inquebrantable por seguir construyendo el socialismo: «Dios premia la constancia» es una frase del Libertador Simón Bolívar que le escuchamos pronunciar innumerables veces a Chávez Frías.

Oportuno es recordar que Fidel Castro visita a Venezuela el 23 de enero de 1959 y sus  palabras, en el discurso pronunciado entonces en Caracas, son de agradecimiento al pueblo solidario que les supo alentar en sus combates revolucionarios, «con su simpatía y con su cariño» que en «batidas» de recolección de «un bolívar por la revolución cubana», hacían llegar el dinero colectado «hasta la Sierra Maestra, divulgando por toda la América las transmisiones de Radio Rebelde».

En aquel discurso parecía Fidel Castro vislumbrar el futuro que, muchas décadas más tarde compartiría como un crisol, con quien para entonces era un niño cercano a los cinco años: Hugo Chávez Frías. «Los cubanos estaremos al lado de los venezolanos y sabemos que los venezolanos sabrán cumplir con su deber (…) Venezuela tiene asegurado un formidable y brillante porvenir en América. Venezuela tiene asegurada su libertad», dijo Fidel entonces y lo comenzaría a constatar vívidamente, un poco más de tres décadas, con el nacimiento histórico en Nuestramérica de Hugo Chávez Frías, en 1992.

Venezuela revolucionaria

visita a Cuba

El teniente coronel Hugo Chávez, va por primera vez a Cuba en 1994. Exactamente el 13 de diciembre de ese año, cuando había sido invitado a dar una conferencia, en la ciudad de La Habana, acerca del pensamiento Bolivariano, a propósito de la fecha 17 de diciembre, aniversario de la muerte del Libertador Simón Bolívar.

La invitación se le cursó a Chávez a través de Germán Sánchez Otero, un revolucionario e intelectual cubano quien ocupaba en Venezuela el cargo de embajador de su país y mucho más tarde se convertiría en el precursor de los biógrafos de Chávez (véase Germán Sánchez Otero. Hugo Chávez y la resurrección de un pueblo. Vadell hermanos editores y Editorial de Ciencias Sociales. Caracas – La Habana, 2014. También: Germán Sánchez Otero. Hugo Chávez y el destino de un pueblo. Caracas 2016. Fundación Editorial El Perro y La Rana).

Cuenta Germán Sánchez Otero que «En la tarde del 10 de diciembre de 1994 -tres meses después de la primera entrevista que sostuvo con Chávez-, me instruyen que le proponga ofrecer su  conferencia en La Habana el 17 de diciembre, aniversario del deceso físico de Bolívar. Responde que tal día estará en Santa Marta, Colombia, y sugiere viajar a Cuba el 13 de diciembre. Cuarenta y ocho horas después, Chávez se encuentra a bordo del vuelo nocturno de la aerolínea venezolana Aeropostal, vestido con un liquiliqui verde olivo y acompañado del teniente retirado Rafael Isea, uno de los jóvenes militares que lo escoltan y ayudan en todas partes».

En sueños muchas veces

Sánchez Otero, quien también viajó en esa ocasión al lado de Chávez, cuenta del abordaje que hicieron al Comandante, algunos de los pasajeros de aquel vuelo comercial. Hasta el piloto de la aeronave, en cumplimiento de servicio comercial, salió de su cabina para saludar e intercambiar en el improvisado diálogo que se levantó en torno al inusual pasajero: un teniente coronel que venía de ser excarcelado ese mismo año, luego de haber estado sometido a prisión por haber ejecutado y asumido la responsabilidad ante el alzamiento militar del 4 de febrero de 1992: “Yo, ante el país y ante ustedes, asumo la responsabilidad de este Movimiento militar Bolivariano”.

Cuenta, entre anécdotas, el ex embajador de Cuba en Venezuela que en aquel vuelo “una linda joven cubana indaga con ingenuidad: ¿Es la primera vez que usted viene a Cuba?” a lo que el Comandante Chávez respondió afirmativamente, pero aclarando que “en suños he venido muchas veces”… como insinuando su vieja admiración por la patria de Martí, Macedo y de Céspedes, la última en independizarse del yugo español pero también la primera en hacerlo del imperialismo yanqui.

Esta primera visita de Hugo Chávez a Cuba le causaría enorme impresión. Había solicitado al intermediario del gobierno cubano la posibilidad de saludar al Comandante presidente Fidel Castro, pero nunca recibió confirmación sino solamente al momento del aterrizaje: “desde la torre de control orientan al piloto que se estacione en un sitio difrenete” -explica Sánchez- donde sólo dos de los pasajeros de ese vuelo estaban autorizados para descender de la nave, allí. Es el director de Protocolo, quien acababa de abordar el avión y se encarga de responder a la ansiosa pregunta de Chávez: “Pero dígame, quién está allí esperando?”. Era el Comandante Fidel Castro en persona.

Cuenta el biógrafo Germán Sánchez Otero que mientras el visitante venezolano descendía por la escalerilla del avión, “el barinés aún no sabe qué decirle al anfitrión, y cuando recibe su cálido abrazo le expresa: <Yo no merezco este honor, aspiro a merecerlo algún día en los meses y en los años por venir>”.

Cuba había impactado a Hugo Chávez desde su adolescencia y no vacila en confesárselo a su anfitrión, a quien le pregunta acerca de la emboscada y muerte de Ernesto Che Guevara, en Bolivia, uno de los líderes de la revolución cubana. Narra Germán Sánchez que “Fidel ilustra su detallada explicación con un dibujo, que el mismo hace de la quebrada del Yuro, y hasta el sitio exacto donde atrapan al Che, aunque nunca ha estado allí. Le dice: «El Che, a conciencia, buscó al enemigo y salió a enfrentar la tropa del ejército bolivariano»”.

Las intensas primeras horas compartidas por Chávez con Fidel Castro parecen correr veloces ante los tantos temas por compartir. Las bases teóricas, históricas y de principios sobre las que se sustenta el Movimiento Bolivariano, formaban parte de las interrogantes que formulaba Fidel a su visitante.

Cuenta Sánchez Otero que aquella misma noche del 13 de diciembre de 1994, el Comandante Castro dijo, como acercando afinidades con el venezolano Comandante insurgente: “Aquí a la lucha por la libertad, por la igualdad y la justicia le llamamos socialismo; si ustedes le llaman bolivarianismo, estoy de acuerdo”.

La estrategia

Chávez ya contemplaba para aquella fecha, la posibilidad de una participación como candidato para las elecciones de 1998: “lanzar una vigorosa campaña  con una importante fuerza electoral, el apoyo de la población y amplios sectores de las Fuerzas Armadas, para llegar al poder por esta vía tradicional”.

Fidel, pensativo, expresa su coincidencia con una estrategia como la indicada, quizás la más explícita manifestación del impacto de Cuba, de su proceso revolucionario y de su líder, en el emergente propulsor de una Asamblea Nacional Constituyente, de la forja de una nueva Constitución y de la V República, con un Estado de nuevo tipo, solidario, incluyente y de base Bolivariana, alimentada, al menos por tres raíces de un mismo árbol que se nutre de Simón Bolívar, de Samuel Robinson y de Ezequiel Zamora.

Cuba  en onda corta

Hugo Chávez cuenta que estando en la Academia militar las noches de los “nuevos” estaban acompañadas por música de la radio. 10 años desṕués de su primera visita a La Habana, lo narra ya convertido en Presidente de la República Bolivariana de Venezuela. También ante Fidel y en suelo cubano, ahora de visita por décimo primera vez: “Cuando me visites, el próximo año, vamos a ir a Bejarano y te voy a mostrar exactamente el lugar donde poníamos el radio GRC-9 y donde un grupito de nosotros oíamos música”.

En su relato, con su naturalidad y dicharacherismo acostumbrado, Hugo Chávez relata al mundo, y en presencia de Fidel Castro, que “esa noche oímos otra cosa”. Contagia de emoción a la audiencia y refiere que “habían pasado apenas unos días después del 11 de septiembre” de 1973, cuando el cruento asalto al Palacio presidencial de La Moneda en Chile, los asesinatos y el golpe de Estado que también defenestró al compañero presidente Salvador Allende. En aquella ocasión, prosigue Chávez “oímos una voz extraña que nunca habíamos oído y un discurso y un mensaje, y dijimos: ¡Párenlo ahí! ¿Quién habla ahí?”.

Atraído por el contenido de las palabras de la persona con quien se habían conectado, Chávez confiesa haberse dejado seducir, al igual que “aquel grupo de muchachitos”. Y explica con la distancia temporal que recuerda “clarito hasta el tono del discurso y una frase (que) se quedó grabada para siempre en la mente de algunos de nosotros. Algunos la olvidaron, pero  Pedro Ruiz Rondón y yo jamás la olvidamos, hasta el tono de la voz nos quedó grabado, voy a tratar de repetir el tono de la voz (y entonces imita a Fidel Castro, entre risas y aplausos): «Si cada trabajador, si cada obrero, hubiera tenido un fúsil en sus manos el golpe fascista chileno no se da». Era Fidel Castro”. Se trataba del mismo personaje con quien Chávez se hermanaría para siempre, en admiración, en aprendizajes y, más tarde, en definición de estrategias conjuntas por la inclusión de todo el pueblo venezolano en políticas sociales, de salud, de educación, de vienda, de bienestar “para vivir viviendo”.

Sueños de adolescente

Hay quienes tienen el apuro por despachar como “sarampión juvenil” al despertar de preocupaciones sociales en adolescentes, sobre todo en quienes debieron vivir esos años en medio del desengaño que produjera a sus padres, y a ellos mismos, la traición de gobernantes que aliados en un pacto de aniquilamiento político de la joven democracia representativa -que se conoce comunicacional y políticamente como “pacto de Punto Fijo”- arreciaron el caracter dictatorial del Estado al que gobernaban en contra de los intereses del pueblo y a favor fe las oligarquías. 

Antecedentes juveniles

Hugo Rafael, el consecuente patriota que más tarde asumiría el liderazgo en la construcción de una nueva República y del socialismo como opción liberadora del pueblo venezolano, también fue “picado por el virus de la insurrección” en sus años mozos. Estando en segundo año de bachillerato conoce a dos estudiantes con quienes establece una profunda camaradería que perdurará toda  su vida: se trata de los hermanos, compañeros de clases y vecinos de habitación en Barinas, Vladimir y Federico Ruiz, hijos de un comunista exguerrillero, de nombre José Esteban Ruiz Guevara. Al resaltar este dato, se establece un hilo conductor en el campo  de las ideas que darán fuerza y guía al pensamiento posterior de Hugo Chávez y sus opciones por el socialismo.

Relata al respecto, el biógrafo Sánchez Otero, que también en tercer año de bachillerato, interesado por el teatro, Chávez asume papeles de personajes patrióticos como José Antonio Páez, pero, especialmente resalta cuando en Lo que dejó la tempestad, una obra del dramaturgo, artista integral y revolucionario César Rengifo, “lo designan para que en una parte de la obra diga con su voz fuerte y convincente: «¡Qué traigan por las bridas un potro de pólvora y tormenta, porque Ezequiel Zamora ya despierta y hay una tempestad por los caminos» y en ese instante sale a escena ese ídolo de su infancia” que también lo sería hasta el final de sus días.

Cuba en la ilusión, en la acción y en la Patria grande

Cuba no es un accidente sino una huella imperecedera en las relaciones revolucionarias que se conjugan en aquel abrazo de dos gigantes, en 1994. El futuro de dos naciones se va tejiendo de afectos,de ilusiones, de imaginarios, pero también de acciones.

Al igual que en el sueño de José Martí cuando ya no podía abrazar al viejo Bolívar que había muerto en Colombia el año de 1830, pero con quien se encuentra en gesto simbólico en la Plaza que lleva su nombre y estática ecuestre, en el centro de Caracas. Chávez va al encuentro con Fidel, pero con la diferencia de el líder venezolano si abraza, sonríe, piensa, comparte y vivencia junto al viejo Fidel Castro.

Dos momentos históricos con un mismo propósito vital: hacer la patria libre, independiente, soberana y socialista.

Es Hugo Chávez quien lo dice: “llegué aquí hace 10 años y dije todo esto, ahora, aquel muchacho de 40 años que era yo, hace 10 años pues ya venia recorriendo un camino desde hacía tiempo atrás, para llegar a La Habana. Al menos 20 años pasaron de conexión con La Habana, por eso fue que dije a aquella mujer cubana y lo repetí en mis palabras en la universidad: físicamente es la primera vez que vengo a Cuba, pero espiritualmente ya muchas veces habíamos venido a Cuba, y no lo dije para adornar el discurso, ¡No! En verdad así fue, así había sido. Al menos 20 años Fidel de conexión con Cuba ya había venido forjándose antes de aquel día ¡Claro! Fue por allá en 1973, 74 vean ustedes ¡Veinte años! Antes de aquél encuentro aquí, yo se lo comentaba un día a Germán y creo que a Felipe también éramos nosotros casi niños”.

Iván Padilla Bravo / Caracas

Fotos: Archivo IAEPHCh

Ilustraciones: Iván Lira

y Xulio Formoso

RECUADRO UNO

En 1954

“En aquella conversación de aquellas madrugadas hace 10 años, Fidel me hizo 25.431 preguntas. En una de ellas, me estaba preguntando que ¿cuándo había nacido yo?, ¿en qué año? Yo nací en 1954, le dije, y me dijo, cuando tú naciste ya yo estaba preso. Y en verdad fue así. Ahora, yo te digo algo, Fidel, y permítanme muchachas y muchachos reflexionar, compañeras y compañeros y a todos quienes nos están viendo aquí en Cuba, un beso al pueblo cubano, que amo a este pueblo como a mi propio pueblo”

RECUADRO DOS

Los helicópteros de Fidel

“Cuando cursa el segundo año,  comienza a llamarle la atención las tertulias políticas de Adán con los amigos de este. Su hermano mayor se ha incorporado a la juventud del Movimiento de Izquierda Revolucionaria ( MIR) y trata de asumirlo, más no lo logra. Hugo tiene un extraño límite: oye los argumentos de Adán incluso participa en los debates de los jóvenes del MIR y lee algunos documentos,  pero nunca se incorpora a esa organización de izquierda,  ni a ninguna otra durante los años juveniles. En las protestas de los estudiantes se compromete como uno más, sin asumir liderazgo. Es un muchacho que le gusta estudiar, el deporte, el dibujo, la música, el cine, el teatro, tener novias y diversiones propias de la edad.

“En ese tiempo no se entera de la guerra de Vietnam, ni del asesinato de Martin Luther King en 1968; tampoco de la represión  contra los estudiantes en  la plaza de Tlatelolco en México, ese mismo año, ni de otros movimientos de protesta social en Francia y Estados Unidos, o de la intervención soviética en Checoslovaquia. Sin embargo, a pesar de que Barinas es una ciudad muy provinciana, ahí si es resonante la noticia del asesinato del Che Guevara en Bolivia. Hugo oye a Adán hablar con sus amigos sobre las informaciones que llegan acerca del cerco que le tienden al Che y luego sobre su asesinato el 9 de octubre de 1967. Y en uno de esos intercambios comenta “Bueno, seguro que Fidel manda a unos helicópteros a rescatarlo. No puede permitir que lo maten”  Después, esos muchachos del MIR le piden dibujar el rostro del Che y él lo traza enseguida, a fin de reproducirlo en un periodiquito.” 

Germán Sánchez Otero.  Hugo Chávez y la Resurrección de un pueblo (Págs. 59 y 60)

RECUADRO TRES:

Más que una declaración conjunta

“Como colofón de este histórico acto, al cumplirse precisamente el décimo aniversario de la primera visita de Chávez a Cuba, y de su discurso en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el discurso profético, que se cumple a un ritmo más rápido de lo que se cumpliría, de lo que necesitaría 20 ó 40 años. Ambos gobiernos firmarán esta noche una declaración conjunta sobre el ALBA, concepción bolivariana de la integración económica, y un acuerdo bilateral para comenzar su aplicación que harán historia.

Hugo, tú dijiste hace 10 años que no merecías los honores que estabas recibiendo de quienes adivinamos en ti las cualidades de un gran revolucionario. Cuando fueron llegando noticias de tu historia, tu conducta y tus ideas mientras guardabas prisión en la cárcel de Yare, tu capacidad organizativa, tu magisterio con los Oficiales jóvenes, tu hidalguía y tu firmeza en la adversidad, te hacían acreedor de aquellos y otros muchos honores. Prometiste volver un día con propósitos y sueños realizados, volviste y volviste gigante, ya no sólo como líder del proceso revolucionario victorioso de tu pueblo sino también como una personalidad internacional relevante, querida y admirada por muchos millones de personas en el mundo, y de modo especial por nuestro pueblo”.

Fidel Castro /  La Habana 2004

RECUADRO CUATRO:

Con la bandera Constituyente

“Once veces  he venido a Cuba y otras tantas y más nos hemos visto nosotros, Fidel, sobre todo en estos últimos 6 años, porque después de aquel viaje, pues nosotros nos fuimos a seguir recorriendo nuestras calles, nuestros pueblos, con ese mapa que ya Fidel estaba recordando acá, con esa ideología bolivariana, con esa idea organizativa de un movimiento bolivariano y un Frente Nacional Bolivariano, con esa bandera de la Asamblea Nacional Constituyente, plenipotenciaria y revolucionaria, nos fuimos, yo volví a Cuba físicamente más de 4 años después, en enero de 1999, ya de Presidente electo. Luego he venido con esta, 11 veces, incluyendo aquella del año 94.

Ahora, Fidel comenzaba también diciendo que si alguien quiere saber quién es Hugo Chávez y leyó todo esto, permíteme parafrasearte Fidel y decir, si alguien quiere saber quién es Fidel, revise los últimos 50 años de historia latinoamericana-caribeña y conseguirá allí la huella siempre viva, siempre latente y siempre digna de Fidel Castro”.

Hugo Chávez / La Habana 2004

http://todochavez.gob.ve/todochavez/777

-intervencion-del-comandante-presidente

-hugo-chavez-durante-acto-de-conmemoracion

-del-10-aniversario-del-convenio-integral

-de-cooperacion-cuba-venezuela

EPÍGRAFE

“Estaremos aquí siempre. Y cuando ya no nos sea permitido estar físicamente estaremos en ustedes muchachos y en los hijos que ustedes van a tener, libres y grandes sobre esta tierra”H


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