La implosión de las Torres del Derecho Internacional. Iván Padilla Bravo

mayo 3, 2019

«Nadie combate la libertad;

a lo sumo combate

la libertad de los demás.

La libertad ha existido siempre,

pero unas veces como privilegio de algunos, otras veces como

derecho de todos»

Carlos Max

 

El Derecho, esa edificación emblemática de las sociedades divididas en clases, fue creado para perpetuar la ficción de igualdad entre irreconciliables explotadores y explotados.

Es el Imperio de los amos del mundo el que diseña un Estado para garantizar que la acumulación originaria de capital contribuya a la perpetuación del dominio de l@s proletari@s mediante el recurso de la hegemonía.

Ese Estado cuenta -y ha contado desde su nacimiento- con el Derecho como instrumento que garantiza la ficción de igualdad y «convence», ya sea por consenso o por coerción, a l@s ciudadan@s, de que deben «disfrutar» y defender esa «igualdad».

Esta circunstancia intrínseca a las sociedades desiguales, divididas en clases o «prehistóricas» (para llamarlas como las denominaba Marx) es, precisamente una de las que más dificulta el poder pensar, diseñar o tener un Estado de nuevo tipo en la transición (socialismo) hacia la verdadera sociedad de l@s igual@s, que es el comunismo.

Y allí, en esa batalla revolucionaria de las ideas o lucha contrahegemónica, el Derecho ha logrado salir, hasta el presente, ileso e intocado como ficción dura de roer. Es decir, seguimos alienados ante la falsa conciencia de igualdad inventada por el capitalismo al equiparar a todos los individuos con mercancías que se intercambian «por igual» en las relaciones de producción.

Lo que brevemente explicamos en líneas precedentes es, precisamente, lo que nos puede ayudar a entender que el capitalismo haya logrado edificar la «Torre» del Derecho como un símbolo mucho más sólido que el del capital financiero (Torres gemelas de New York) implosionado por decisión de los amos del mundo, a través del Pentágono, aquel 11 de septiembre de 2002.

Por eso, hoy, el capitalismo decadente, quiere implosionar a su «Torre» del Derecho -tal como lo logró con el Word Trade Center- y desesperado atenta contra los Estados-naciones y, particularmente, con el llamado Derecho Internacional.

¡Entendámoslo! Las aparentes «loqueras» del actual dictador que gobierna EEUU, Donald Trump, al atacar a Venezuela, como lo hace, no es un hecho aislado. Esa guerra multifactorial: silenciosa, psicológica, tecnotrónica, económica, mediática, eléctrica, forma parte del desespero imperial por destruir a los pueblos antes de que alcancen sus definitivas victorias independentistas, soberanas, antiimperialistas, socialistas. Forma parte del esfuerzo desesperado por alcanzar un Estado único y global, antes de que la clase trabajadora del mundo, unida, logre conquistar la victoria del proletariado frente al dominio del capital.

La implosión de las torres del Derecho es hoy el objetivo inmediato de los actuales amos del mundo, del Imperio del capital. Venezuela es una excusa para ellos, pero no es casual: resulta que Venezuela desarrolla la Revolución Bolivariana como esperanza patria, pero también como vanguardia proletaria en la liberación total.

Definitivamente… ¡Venceremos!

Ilustración: Iván Lira


Diálogo enCambio. La conciencia como arma de defensa antiimperialista. Iván Padilla Bravo

abril 11, 2019

A partir de la guerra multifactorial con la que hoy se ataca a Venezuela en un asedio desestabilizador en el campo de la economía, de la comunicación, de la energía y otros objetivos a los que apunta el imperio del gran capital, sus aparatos militaristas y algunos gobiernos lacayos de latinoamérica y el Caribe, las y los patriotas venezolanos nos preguntamos: ¿Qué es la conciencia? ¿Dónde y cómo nace? ¿Dónde se forma y se gradúa un ser conciente? ¿En la familia? ¿En la Iglesia? ¿En la escuela? ¿En el partido?

El tema de la conciencia resulta complejo de abordar porque no siempre se está hablando de conciencia de clase social sino que muchas veces se alude es a los «dos dedos de frente» que necesita un individuo para comportarse con sensatez ciudadana.

En la calle, en la acera donde se libran debates cotidianos por parte de un pueblo emprendedor, soberano e independiente, ahora mismo dialogamos entre iguales diversos. Una mayoritaria cantidad de personas ha entendido a la conciencia como conocimiento y, en el peor de los casos, asimilado como falsa conciencia. De allí la errónea tendencia de mandar a estudiar «al pueblo» para que, aparentemente, sea o se vuelva conciente.

Cónchale, este tipo no tiene ni «dos dedos dedos de frente», se suele decir cuando se quiere llamar «bruto» o ignorante a alguien.

Nadie piensa que alguien que roba o participa de un saqueo colectivo en medio de una rabia colectiva lo haga por conciencia sino más bien por falta de ella. De allí que muchas personas que presenciaron o participaron de los hechos ocurridos en Venezuela, a partir del lunes 27 de febrero de 1989 y que son conocidos, pública y comunicacionalmente como «El Caracazo» aún todavía no comprendan ni acepten la dimensión revolucionaria de la lucha de clases allí presente, sino que se queden en calificarlos como «actos vandálicos» de una masa popular «desbordada».

Es Hugo Chávez, muy probablemente antes de comandar la rebelión popular del 4 de febrero de 1992, quien entiende, estudia y nos convence más tarde, de que lo ocurrido con el llamado Caracazo fue un acto de conciencia de la clase trabajadora, del proletariado, y no una revuelta más, motivada por algún descontento colectivo.

Por esa comprensión de lo real social desde la perspectiva de la lucha de clases en la sociedad capitalista, es que Chávez -más tarde elegido (diciembre de 1998) democráticamente y convertido en Presidente de la República- asume y señala como hito referencial del proceso que él mismo lidera, al que parte nuestra historia en dos, al 27-f. Fecha ésta que estaría y está gravitando hasta el presente como razón de la Revolución del siglo XXI en Venezuela y que tiene por propósito vigente la construcción del socialismo.

Esto es algo que debemos entender. Con el Comandante Chávez nos logramos adentrar a la comprensión de lo real bajo la referencia de nuevos paradigmas simbólicos y culturales que él mismo los define -especialmente a partir de los años 2005 y 2006- como socialismo: «socialismo del siglo XXI», «socialismo a la venezolana» o «socialismo bolivariano».

Es la asunción de que la «conciencia» de la «mejor forma de gobierno» definida por el Libertador Simón Bolívar, en el Discurso ante el Congreso de Angostura de 1819, tiene concresión hoy por la superación conciente del capitalismo y la construcción de la sociedad de las y los iguales, que no es otra sino el socialismo, el comunismo dibujado en el Manifiesto escrito por Carlos Marx y Federico Engels, en 1848.

Es por la conciencia de clase trabajadora que la Revolución Bolivariana se mantiene en pie hoy pese a los duros embates recibidos desde los poderes imperiales en tan sólo 30 años de proceso (20 de ellos) intentando crear un Estado de nuevo tipo tipo, a través del Poder Popular hecho Constituyente y los gobiernos Bolivarianos que ese mismo Poder Popular ha sabido darse con rango soberano y Constitucional.

Así que -¡olvidémonos!- la escuela de aprender conciencia no existe. O, al menos no tiene paredes sino calles y campos. Y la maestra es la lucha de clases. Ilustración: Iván Lira


Conversando con Ivan Padilla Venezuela/Catalunya

marzo 29, 2019

Nos carteamos a diario con Ivan Padilla, amigo de hace muchos años. Se de primera mano lo que sucede en aquel país, y el fruto del deseo de los yanquis: petroleo.

El jueves, 28 marzo 2019 a las 19:02, montserrat ponsa tarrés escribió:
Querido Ivan, me gustaría estar cerca-con  vosotros.
No lo digo en broma, te lo digo desde el corazón.  Voy escribiendo, al menos que el mundo sepa que no estáis solos, que somos muchos quienes estamos con vosotros, con vuestra lucha que, saldrá victoriosa, no me cabe la menor duda.
Si necesitáis algo que pueda hacer, no dudes en decirmelo,
mucos besos,
os quiero,
montserrat
Respuesta de Ivan:
Claro que sé que es así, mi querida compañera Montserrat. Para la fecha de hoy, viernes 29 de marzo, se ha logrado el reestablecimiento del servicio eléctrico en todo el territorio nacional. Nos sentimos victoriosos ante esta nueva batalla pero sabemos que la guerra continúa y el enemigo imperial yanqui-sionista seguirá atacando a Venezuela a repetición.
Desde aquí convencidos del carácter prolongado de esta lucha y preparados para todo. Con la moral muy en alto.
Gracias por tu solidaridad.
Te mando un beso
Ivan

Venezuela NO se rinde…

marzo 22, 2019

Mis amigos venezolanos siguen con la Cultura, como herramienta clave para el desarrollo del país, de su gente. Sin Cultura NO habrá futuro.
Gracias Iván y a todos los que hacéis posible que, a pesar de los tiempos revueltos en los que estáis sometidos, vuestra energía cultural/social siga vigente.

Del pueblo para el Pueblo Soberano.
¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!


Diálogo enCambio.Trump con el dedo en el gatillo de hackear. Iván Padilla Bravo

marzo 13, 2019

El imperialismo yanki está descaradamente implicado en la dirección y todo el despliegue de guerra contra Venezuela.

Su principal vocero desde la Casa Blanca estadounidenses, Donald Trump, gira instrucciones para que las marionetas militares y políticas a su cargo, disparen, aprieten los gatillos y rocíen de muerte y desolación los campos de nuestra Patria.

La actual fase de agresiones sucesivas que ha diseñado el Departamento de Estado gringo incorpora ahora la fase cibernética y el Pentágono ejecuta un plan de guerra contra el sistema  eléctrico venezolano.

El pasado jueves 7 de marzo, los mercenarios del hacker al servicio del imperialismo desplegaron ataques arteros hacia el sistema de generación y distribución eléctrica en Venezuela logrando interrumpir este servicio Nacional por más de 72 horas continuas.

El ataque cibernético ordenado por el dictador Donald Trump, siguiendo instrucciones provenientes de los grandes dueños del capital transnacional, constituye el primero de sus actos terroristas de este tipo, luego de que lo intentarán en 2002 durante el sabotaje petrolero.

Es una fase de la guerra contra el pueblo venezolano, cuya expresión cruenta se muestra «sutil» pero contundente, al afectar de manera simultánea al bombeo y distribución de agua, al funcionamiento de los hospitales y centros del sistema de salud, especialmente en los quirófanos y unidades de terapia intensiva, además de otros servicios básicos para el funcionamiento de nuestra sociedad.

Es importante entender que lo que ocurre hoy contra Venezuela es una guerra, descarada, cruenta, unilateral, colonialista, declarada y ejecutada por los EEUU y destinada a exterminar a nuestro pueblo, al Poder Popular organizado, a la Revolución Bolivariana y Chavista, a nuestro Gobierno y al Presidente Constitucional Nicolás Maduro.

Es una guerra que quiere sumar como primera víctima a la verdad. Por eso el despliegue mediático de mentiras, de falsas noticias, de manipulaciones y tergiversaciones como las que desplegaron durante sus acciones belicistas del pasado mes de febrero en las fronteras con Colombia y Brasil.

Por eso también las mentiras y falsas noticias unidas al actual ataque a través de los hackers informáticos y sus consecuencias , con los cuales pretenden contrainformar, colocando las responsabilidades de su guerra en el presidente Maduro, en supuestas faltas de mantenimiento o de desmalezamiento temprano en las torres eléctricas.

El mundo entero debe saberlo: Venezuela está bajo el ataque artero del imperialismo y en esta fase le corresponde a las acciones terroristas, de propagación del pánico y la zozobra, bien sea al colocar sus dedos  sobre el «gatillo» de un hacker o al intentar una intervención militar directa armada.

Es importante estar alertas y rodilla en tierra. Y los pueblos del mundo, solidarios e igualmente alertas, unidos, ganaremos esta guerra.

Ilustración: Iván Lira

 

 

 


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