El Romancero gitano ha cumplido 90 años. Juan de Dios Ramírez Heredia

octubre 5, 2019

Hace unos días que hemos celebrado el 90 aniversario de la publicación de El ROMANCERO GITANO, obra cumbre de la que fue autor Federico García Lorca. Para mí, pronunciar el nombre de García Lorca, supone experimentar un cúmulo de sensaciones extrañas en las que se mezclan la emoción ante la profundidad comprometida de su mensaje, la tristeza porque las balas mortíferas de sus asesinos nos privaron de la fuente sublime de creación poética que hubiera salido de aquel genio, y la alegría de saber que nadie como él ha sabido reflejar con tanta fuerza la vida de nuestra gente durante el corto tiempo que duró su vida.

Federico era social y demográficamente andaluz.

    Nació en Fuente Vaqueros (Granada) el año 1898 y aunque se trasladó a Madrid cuando ya había cumplido 21 años para estudiar Derecho y Filosofía y Letras, nunca perdió su vinculación con su tierra natal y especialmente con su madre, Vicenta Lorca Romero que ejerció como maestra de escuela, ―más exactamente de un parvulario de niñas―, en el mismo pueblo. Tal vez esa vinculación justifique la faceta infantil de Federico, presente en algunos de sus versos: Mamá, yo quiero ser de plata. / Hijo, tendrás mucho frío. / Mamá, yo quiero ser de agua. / Hijo, tendrás mucho frío. / Mamá, bórdame en tu almohada. / ¡Eso sí! ¡Ahora mismo!

    Cuando Federico presentó El Romancero en 1928, dijo que se trataba de un libro que no era pintoresco, ni folklórico, antes al contrario, manifestó que en su contenido “no hay ni una chaquetilla corta, ni un traje de torero, ni un sombrero plano, ni una pandereta; donde las figuras sirven a fondos milenarios y donde no hay más que un solo personaje, grande y oscuro como un cielo de estío, un solo personaje que es la Pena”. Lo que me lleva a pensar que el gran poeta ya había interiorizado el sentimiento trágico de la vida tal como con absoluta perfección lo describiera don Miguel de Unamuno 16 años antes.

Federico era anímica y sentimentalmente gitano

    Y es que no podría ser de otra forma. Hace ya muchos años ―y perdónenme por la autocita― dije en una universidad andaluza algo parecido a una chorrada como lo siguiente: “Verdaderamente yo no sé si los gitanos están andaluzados o los andaluces están agitanados”. Pues bien, lo que parecía una chorrada ha tomado cuerpo hasta el punto de que algún catedrático de antropología cultural, con mayor precisión y autoridad que yo, ha dedicado una parte de su tiempo académico a desarrollar la idea para llegar a la conclusión de que “el Alma Andaluza es una gran alma dormida que sueña”, como dijo José Nogales en 1903. Y que cuando despierta del sueño no acierta a distinguir cual es la dosis de gitanismo que se ha incrustado en las entretelas de su milenaria cultura.

    Si no fuera así no habría podido escribir el Romancero Gitano a pesar de que éste no es un libro social, ni testimonial de la comunidad gitana. Me ha reconfortado enormemente leer en un libro de Literatura de los que se dan en las escuelas en 2º curso de bachillerato que “García Lorca parte de lo real, de lo anecdótico, pero lo transciende porque el poeta lo funde con su propio mundo interior”. El autor refleja en el mundo gitano su mundo incomprendido, su frustración, su deseo de existencia en libertad. El poeta se enfrenta a la norma, a la sociedad y se pone del lado del derrotado, del débil. ¡Que bien que los jóvenes españoles lean y estudien estas cosas!

    ¿Está justificada mi emoción cuando leo que el propio Federico García Lorca escribió lo siguiente al presentar su obra? “El libro en conjunto, aunque se llama gitano, es el poema de Andalucía, y lo llamo gitano porque el gitano es lo más elevado, lo más profundo, más aristocrático de mi país, lo más representativo de su modo y el que guarda el ascua, la sangre y el alfabeto de la verdad andaluza y universal”.

¡¡Bendito sea Dios y bendita sea la memoria de Federico García Lorca!!

Edad de Plata de la cultura española

    El Romancero Gitano tal vez sea la obra más importante de la producción poética del autor. Nada más ver la luz en 1928 alcanza un éxito sin precedentes. Y conviene no olvidar que el joven García Lorca se integra en la generación del 27 donde brillan con luz propia escritores tan importantes como Gerardo Diego, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Rafael Alberti y Luis Cernuda. Pero no faltaron figuras de una talla inconmensurable en sus respectivas artes. Manuel de Falla, gran compositor gaditano con quien Federico mantuvo una estrecha colaboración para organizar, junto al pintor Ignacio Zuloaga, el Concurso de Cante Jondo en Granada en el año 1922. Pintores mundialmente reconocidos como Pablo Picasso o Salvador Dalí con quien convivió en la Residencia de Estudiantes que en 1910 se fundó en Madrid para recoger la herencia de la Fundación Libre de Enseñanza que creó Francisco Giner de los Rios. Que gozo debían experimentar todos cuando se reunían en tertulia a las que solían acudir, además de los escritores, intelectuales como Severo Ochoa, Miguel de Unamuno, José Ortega y Gasset, Claudio Sánchez Albornoz o Santiago Ramón y Cajal.

    Y no tengan la menor duda de que en sus reuniones, durante mucho tiempo, de lo que más se hablaba era de gitanos. El Romancero se agotó nada más salir y así edición tras edición iban llegando al gran público. Posiblemente contribuyeron a despertar la curiosidad de unos y de otros el hecho de que, al principio, dos amigos de Federico, como fueron Dalí y Buñuel, rechazaron la obra porque estaban influenciados por la modernidad que llegaba de Francia. Pero al final se impuso la tozudez de los hechos: el Romancero Gitano y los Veinte poemas de amor y una canción desesperada’, de Neruda, han sido los dos libros de poesía en español de mayor difusión en toda la historia de la cultura española.

Pero al final lo mataron.

    El pobre Federico tenía tan solo 38 años y lo fusilaron en la madrugada del 18 de agosto de 1936 junto a un olivo en la carretera que une las localidades de Viznar y Alfacar. Viznar es un pequeño pueblo situado a 1050 metros de altura en las estribaciones de la Sierra de Alfaguara mientras que Alfacar es más grande y tiene mayor movimiento industrial y económico. Está a siete kilómetros de la capital. Federico fue enterrado en la ladera de un monte y a dia de hoy nadie ha encontrado sus restos.

    Y junto a Federico fue fusilado otro mártir víctima de la furia sanguinaria de los golpistas: Dióscoro Galindo González, maestro vallisoletano a quien los médicos amputaron la pierna izquierda que le quedó atrapada por un tranvía en Madrid. Ejercía su trabajo con gran dedicación en el municipio de Pulianas que está a cinco kilómetros de Granada. Luchó denodadamente contra el analfabetismo y de sus esfuerzos se beneficiaron inequívocamente los niños gitanos del lugar.

El pelotón de fusilamiento

    Mucho se ha escrito sobre la muerte del gran poeta. Algunas versiones son tan dispares como inverosímiles. Yo me quedo con lo que dice el historiador malagueño Miguel Caballero Pérez en su informe “Las trece últimas horas en la vida de García Lorca”. Ramón Ruiz Alonso, un destacado militante de la derecha golpista, fue el encargado de trasladar a Federico desde la casa de los Rosales, donde había encontrado refugio, al Gobierno Civil. Fue acompañado de Miguel Rosales y tras entrevistarse con el teniente coronel de la Guardia Civil, Nicolás Velasco Simarro, fue cacheado y encerrado en una habitación. Desde ese momento el teniente coronel Velasco Simarro fue “dueño del destino del poeta en el tiempo que medió entre su detención y su traslado a Víznar” donde fue asesinado, afirma Caballero Pérez.

    El pelotón de fusilamiento estuvo compuesto por siete personas: un guardia civil, dos policías y cuatro guardias de asalto de diferente rango.

   Y cuando las siete balas atravesaron el cuerpo de Federico, España, Andalucía y los gitanos de todo el mundo perdieron al hijo más bueno, más noble y más tierno que haya parido madre.

 

 


Carla Santiago Camacho. La primera Senadora gitana de la Democracia. Juan de Dios Ramírez-Heredia  

julio 2, 2019

Podría decir que vivo en un puro sobresalto. Aunque en esta ocasión deba reconocer que “¡bendito sobresalto! Empezaron a sonar todas las campanas que en mi interior anunciaban la llegada de una gran noticia. Y lo fue por inesperada. Carla Santiago ―Santiago, uno de los apellidos gitanos de mayor raigambre en la historia de nuestro pueblo― había sido designada Senadora por la Asamblea de Madrid. ¡Bendito sea Dios! Todos los vientos de la joven democracia española empezaban a soplar a nuestro favor. 2019 será recordado como el gran año de la cosecha democrática española en el que la comunidad gitana empezó a encontrar su camino, en pie de igualdad, para hacerse presente con voz propia allí donde se hacen las leyes.

     Tener cuatro miembros romaníes en el Congreso de los Diputados era impensable al dar comienzo la campaña de las Elecciones Generales. Y los conseguimos, gracias al PSOE, al Partido Popular, a Ciudadanos y a Podemos que supieron apostar por nosotros colocando en sus listas a nuestros candidatos en puestos de privilegio. Luego, en las elecciones municipales y autonómicas salvamos la cara gracias a que Ciudadanos situó en puesto de salida a Carla Santiago Camacho lo que la convirtió en Diputada de la Asamblea de Madrid. La verdad es que teníamos clavada una espinita tanto en la Comunidad Valenciana como en Extremadura. En ambas comunidades teníamos a un Diputado autonómico. En Valencia Manuel Bustamante elegido en las listas del Partido Popular. Y en Extremadura fue Francisco Saavedra Santos, del PSOE, quien representó a los ciudadanos extremeños en su Parlamento. Lamentablemente en la pasada legislatura sus partidos no les renovaron el puesto y nos quedamos sin representación parlamentaria gitana en esas dos importantes comunidades autónomas.

Carla Santiago, una gitana que rompe moldes

     Y los rompe porque su biografía compagina perfectamente su condición de gitana ―con todo lo que eso implica para el mantenimiento de las costumbres y tradiciones que nos son propias―, y su trayectoria de inserción en la sociedad, que en nada tiene que envidiar a la de cualquier familia no gitana de clase media, que ha logrado dar estudios universitarios a todos sus hijos. Tal vez pueda suponer un motivo de sorpresa informativa saber que el padre de nuestra flamante senadora es un veterano miembro de la Guardia Civil que obtuvo una inmejorable calificación cuando opositó al puesto que aspiraba. Y que su abuelo, en época ya muy remota, fue alcalde de su pueblo, Jabalquinto, en la provincia de Jaén.

     Nuestra senadora tiene ocho tíos carnales por parte de su padre. Ocho integrantes de la comunidad gitana que siempre estuvieron preocupados porque sus hijos recibieran una buena educación. De hecho, manifiesta ella misma, “en nuestra generación hay muchos universitarios, farmacéuticos, abogados y médicos”. Por cierto que su prima, Paulina, es farmacéutica y con ella ha convivido y compartido muchas de las inquietudes que las han llevado a ser al mismo tiempo, testigos y protagonistas de la lucha por conseguir el respeto que como personas gitanas merecían.

     Carla Santiago viene a redondear la representación política que tenemos en las Cámaras donde cubrimos todos los espacios que van desde la izquierda a la derecha. Carla se sitúa en el espacio liberal que representa Ciudadanos. Por eso Ignacio Aguado, el líder del partido naranja en Madrid, la eligió para incorporarla con el número 10 en su lista a la Asamblea. Carla ha confesado estos días que “vengo de una familia conservadora, tradicional, y yo he intentado ir eliminando ese cierto conservadurismo, pero sí que es verdad que mi padre fue Guardia Civil y de alguna manera vas heredando una cierta ideología y luego tú te vas formando”.

Trabajadora y activista en el asociacionismo gitano

     Carla Santiago ha llegado al mundo de la política después de haber recorrido un amplio camino en la actividad académica, laboral y asociativa. Durante algún tiempo se ganó la vida abriendo una tienda de ropa de hogar en el Paseo de las Delicias de Madrid. Y posteriormente se vinculó a la Asociación Romí Sersení (mujer española, en caló) y trabajó en algunos programas educativos de la Fundación Secretariado Gitano, entidad en la que ha sido designada últimamente como miembro de su Patronato.

    Actualmente es la presidenta de la Red Artemisa. Curioso nombre de la diosa mitológica ―Diana, se dice en latín― que es la protectora de la caza, de los bosques, de los animales y de las mujeres solteras. A esta Red pertenece la Fundación Secretariado Gitano, Romí Sersení y la Asociación de Mujeres Alboreá, otro de los nombres sagrados con el que los gitanos denominamos el cante litúrgico con el que nos rendimos ante la naturaleza que guardó y protegió a nuestras gitanas hasta el día de su boda.

Una buena oradora

     El 24 de mayo se celebra el Día de los Gitanos madrileños porque tal día como ese del año 1484, en sesión celebrada en la iglesia del Salvador, los regidores de Villa de Madrid concedieron a los gitanos una donación de 1.000 maravedíes para seguir en peregrinación por los caminos. Así lo recordaba otra gitana de primera línea, Amara Montoya Gabarri, que mereció figurar entre las elegidas para representarnos en cualquiera de las cámaras legislativas. Y para finalizar su intervención en la Asamblea de Madrid en un discurso que pronunció el año pasado, quiso llevar a su auditorio una preciosa composición poética escrita por nuestra nueva y primera Senadora gitana, Carla Santiago Camacho.

     Imagínenla subida al púlpito de la tribuna del Senado. Observen los rostros y las miradas expectantes de Sus Señorías, intrigados por saber qué dirá la primera gitana española que alcanza tan alta representación. Y quédense petrificados en sus escaños cuando oigan decir a la joven mujer gitana su primer saludo a la Cámara:

     Señorías: “Traigo un perfume, esencia de flores silvestres de los campos embriagados de lunares y cantares. Traigo un perfume, que recuerdan aquellas voces que envolvían de alegría y soniquete los suspiros escondidos de la noche. Traigo un perfume, que habla de un pueblo al que nadie ha arrebatado su memoria, que transita por los recuerdos de verdugos que quedaron silenciados en la historia. Traigo un perfume, que enciende la diferencia y apaga el temor, que ilumina la esperanza y cura el dolor. Traigo un perfume que abraza las promesas que se quedaron en el olvido e incita a recoger lo que legítimamente es suyo. Traigo un perfume que desprende sabores de diversidad, derechos humanos y justicia social. Traigo un perfume, que apuesta por la igualdad, trasmite diferencia y comparte gitanidad.”

     Y como soñar es gratis, y a uno le cuesta a veces sobrevivir en medio de tantas miserias y calamidades, yo cierro los ojos y contemplo la vieja Sala de Plenos del Senado con todos sus componentes puestos en pie aplaudiendo a Carla por la belleza de su mensaje y la profundidad de su contenido.

 


Lo juro por mi honor y ante Dios Nuestro Señor. Juan de Dios Ramírez Heredia

mayo 25, 2019

La historia que narra podría haberla escrito yo. Algo similar me ha sucedido en dos ocasiones. Nadie me atendió. Dejé de volar en esta compañía muchos años.

 

Manifiesto:

     Que he sido requerido por la Dirección General de Servicios para la Familia y la Infancia del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social para que certifique por qué razón mi billete de avión para ir a Santiago de Compostela indica el número y la hora del vuelo y sin embargo la tarjeta de embarque señala una hora diferente.

     Por lo que

    CERTIFICO Y JURO POR MI HONOR Y ANTE DIOS NUESTRO SEÑOR:

     QUE: El cambio de horario fue ocasionado por causa de que IBERIA no garantizó mi embarque a la hora señalada. Efectivamente, creo recordar, que la indicación señalada en los monitores no se correspondía con la puerta de embarque establecida.

     QUE: El que suscribe se dirigió a una empleada de IBERIA, de las que uno se encuentra deambulando por el aeropuerto, y le pidió ayuda y orientación para dirigirse correctamente a la puerta indicada.

     QUE: La trabajadora interpelada, tras pensar unos instantes la respuesta que debía darme, me indicó con toda cortesía hacía donde debía dirigirme. Cosa que hice con diligencia.

     QUE: El que suscribe, que ya tiene una edad avanzada, corrió lo que pudo hasta llegar a la puerta indicada, encontrándose con que la información que le habían dado no era la adecuada. Que la puerta de embarque había sido cambiada y que la verdadera, ―por la que ya se había iniciado el acomodo de los viajeros en el avión―, estaba en la otra punta de la inmensa sala donde los pasajeros de la T4 esperan subir a sus aviones respectivos.

     QUE: Aún temiendo que no podría llegar a tiempo de embarcar, emprendí una carrera desenfrenada impropia de mi edad y de mi resistencia física. Y llegué, por fin, exhausto, a la puerta de embarque tan buscada cuando el vuelo ya había sido cerrado y las puertas del avión lo estaban haciendo igualmente.

     QUE: Por más que les supliqué que me dejaran subir al avión por lo importante que era para mi llegar con tiempo a Santiago de Compostela, donde debía establecer contacto con algunos dirigentes gitanos con el fin de establecer las líneas de intervención en las Jornadas que se debían celebrar al día siguiente, no me lo permitieron.

     QUE: No me quedó más remedio que acudir al Centro de Atención al Cliente donde conté, ―después de padecer una larga cola de viajeros que acudían, igual que yo, a formular sus quejas o reclamaciones―, lo que me pasaba.

     QUE: Como es norma de los trabajadores de IBERIA, me atendieron con extraordinaria dedicación y eficacia. Me pidieron disculpa por las molestias y me ofrecieron, sin coste adicional alguno, la posibilidad de hacer el viaje en el siguiente vuelo a la capital gallega.

     QUE: Casualmente, hice el viaje, con don Ignacio Sola Barleycorn, Director General para la Igualdad de Trato y Diversidad del Ministerio de la Presidencia, quien fue conocedor de esta rocambolesca peripecia.

Una obligada consideración

     Quiero felicitar a los funcionarios de Hacienda adscritos al Ministerio de Sanidad que son los encargados de controlar que el dinero público se gasta realmente en aquello para lo que ha sido concedido. La extraordinaria y excepcional eficacia de su labor ha quedado demostrada, una vez más, con la reclamación que se me hace, que, a mi juicio, me parece, al menos innecesaria. Y diré por qué.

     Primero: Porque esto demuestra que para el Ministerio de Hacienda las ONG de servicios sociales deben ser una especie de reducto donde se practican todo tipo de trapisondas contables, por lo que hay que atarlas bien corto para que no se desmadren.

     Segundo: Porque no creo que sea misión de los funcionarios de Hacienda indagar por el cambio de hora de un vuelo cuando se ha demostrado que la misión encomendada se ha realizado y, sobre todo, que a la Hacienda pública no le ha costado ni un céntimo más ni un céntimo menos el precio del billete.

     Tercero: Porque estoy convencido de que el celo demostrado por los funcionarios de Hacienda proviene de las órdenes dadas por la clase política dirigente del Ministerio que debe ser la misma que nos acosó durante los años en que don Cristobal Montoro estuvo al frente de sus desenfrenados recaudadores.

     Cuarto: Finalmente, porque creo que tanta diligencia y afán controlador no debe malgastarse matando moscas a cañonazos sino orientando la necesaria inspección fiscal contra tanto fraude, malversación de fondos públicos y corrupción institucional como todavía hoy, por desgracia, padecemos en España.

     ¡Ah! Y que nadie se llame a engaño. Mis amigos, compañeros de la Plataforma de ONG, saben que durante años he librado una batalla casi personal contra la política de don Cristobal Montoro en relación con las ONG. Ahora gobierna la señora María Jesús Montero. Si algún día tengo que batallar contra ella lo haré, pero me costará muchísimo. Y ¿saben por qué? Porque me encanta. Me gusta lo que dice y sobre todo como lo dice. Tanto que me atrevo a pedirle al Presidente del Gobierno que cuando nombre a su nuevo Gabinete deje a María Jesús Montero al frente del Ministerio de Hacienda. ¡Ojalá que no me equivoque!

 

 


Manifestación contra los gitanos en Roma. Juan de Dios Ramírez Heredia

mayo 6, 2019

Los gitanos italianos tienen miedo porque los racistas amenazan con matar a los niños

 

 

Próximamente tendrá lugar en Roma una manifestación convocada por el partido Forza Nuova, representante de la extrema derecha italiana y caracterizado por su comportamiento neofascista.Esta formación política hace gala de su doctrina ultranacionalista significada por un fuerte conservadurismo social. Ellos reivindican el Tratado de Letrán firmado en 1929 por Mussolini.

     Se van a concentrar frente al asentamiento gitano de Via Salviati y han pedido a la población que se manifieste bajo el eslogan: “Cerremos el campamento gitano de inmediato”. Los habitantes del campamento tienen miedo porque esta formación política es violenta y fomenta los actos de fuerza contra los gitanos. Y para protegerse, ¡pobres ignorantes!, le han pedido ayuda al Ministro del Interior Italiano Matteo Salvini. Es tanto como pedir a la zorra que proteja al gallinero. Y lo han hecho cuando ayer, el vicepresidente del Gobierno italiano y lider de la Liga Norte se ha entrevistado con el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, otro racista confeso a quien el Partido Popular ha suspendido de militancia.

 

Pronto habrá elecciones al Parlamento Europeo

     Las elecciones al Parlamento Europeo están a la vuelta de la esquina y durante estos días se recrudecerán los ataques contra los gitanos y los inmigrantes en general. Salvini, cuyo liderazgo nadie pone en duda a la hora de combatir la entrada en la Unión Europea de ciudadanos pertenecientes a terceros países, ha escogido para entrevistarse con Orbán las alambradas de Roeszke que separan a Hungría de Serbia. Solo les faltaba la imagen de su amiga y correligionaria Marine Le Pen para que el trio representativo de la xenofobia estuviera al completo.

     Me dan pena los gitanos italianos porque saben que tienen todas las de perder. Por eso, Dijana Pavloviv, líder del Movimento Kethane, pide a Salvini no que suspenda la manifestación racista sino que diga a los manifestantes que no se acerquen al campamento. Que mantengan una distancia necesaria y suficiente para que la manifestación de intolerancia y violencia se lleve a cabo sin que haya daños personales ni materiales.” En el comunicado que ha hecho público esta organización gitana se le advierte al ministro de los graves ataques que están padeciendo por parte de “esta misma fuerza política junto con otras de caracter fascista” Y señalan con horror que “los actos violentos hacia los gitanos van desde la violencia física… hasta pisotear el pan destinado  a las familias y las amenazas de muerte dirigidas a los niños acogidos en el centro son muy frequentes.“

     Los denunciantes de esta terrible situación son conscientes de que estas manifestaciones “fomentan el odio libre y perturban gravemente el orden público creando en los menores el temor de padecer lesiones psicológicas graves.” Me enternece, por no decir que me sorprende, la candidez con que estos gitanos le piden al ministro Salvini, “que la anunciada manifestación se lleve a cabo de manera pacífica, sin lesiones ni amenazas para las personas, sin dañar las cosas, garantizando el orden público y la seguridad de todos los ciudadanos.”

     ¡Que Dios os oiga, hermanos gitanos italianos, porque hoy ni siquiera tenemos abierto el Parlamento Europeo para levantar allí nuestra voz en defensa al derecho a la libertad y a la vida!

Juan de Dios Ramírez-Heredia
Abogado y periodista
Vicepresidente de la Unión Romani Internacional


Gracias señor alcalde de Algeciras. Juan de Dios Ramírez Heredia

agosto 11, 2018

 

No conozco ni sé nada de la vida de Don José Ignacio Landaluce. Naturalmente que sé que es el alcalde de Algeciras y que últimamente, por razones obvias, se habla mucho de él y de su labor al frente del consistorio algecireño volcado en atender a los muchos inmigrantes que cada día llegan al puerto de su ciudad. Pero no sé mucho más. Especialmente desconozco a que partido político pertenece. Y les ruego que me crean. Lo sabré en cuanto termine de escribir este comentario porque recurriré al “Tito Google”, que así es como le llama mi sobrina Juana Fernández, a la plataforma de Internet que, ¡válgame Dios! lo sabe todo.

FOTO YOLANDA CARDO.

Y he resistido la tentación de saberlo antes de empezar a escribir porque no quería que mi comentario quedara de alguna forma mediatizado por su adscripción política. Y es porque voy a hablar muy bien de él. De tal forma que si conozco previamente su filiación política, si es que la tiene ―bien podría ser “independiente”, ¿por qué no?― y resulta que es del PSOE, como yo, pues se me podría ir la mano en su favor. Y si por el contrario es miembro del Partido Popular, o de cualquier otro, podría retenerme de forma absurda en la alabanza y el reconocimiento que desde estas páginas le quiero ofrecer.

Una pincelada de historia

     Confieso que yo, como tantos millones de españoles, vivo pegado a la radio que es mi principal medio de información. Y lo oigo todo. Sí, todo o casi todo, porque gracias a ese maravilloso invento que es el podcast, grabo en el móvil las tertulias políticas que luego oigo mientras voy en el metro, mientras espero en la estación del AVE, en los aeropuertos o incluso en la cama, arriesgándome a sufrir las advertencias de mi mujer que me obliga a bajar el volumen de los auriculares porque dice que no la dejo dormir.

     De esta forma, hace unos siete u ocho días, con motivo de la llegada al puerto de Algeciras de un gran contingente de inmigrantes, todos los servicios sociales, policiales y humanitarios se vieron desbordados. Fue en ese momento cuando el señor Landaluce hablaba por la radio dando cuenta del trabajo inmenso que habían desarrollado tanto las instituciones como los particulares en atender a los recién llegados. Confieso que me gustó la forma y el fondo del mensaje que el alcalde trataba de transmitir. Dijo que estaban al límite y alabó a los trabajadores del ayuntamiento por su dedicación sin poner límite de horas en su trabajo. Y describió el trabajo de algunas organizaciones humanitarias y de ONGs de la ciudad que sin descanso ayudaban a los recién desembarcados dándoles comida, ropa y, sobre todo, calor humano. Y hasta él mismo se confesó ser un colaborador más porque se puso al volante de su coche ―creo recordar― para hacer de transportista y llevar personas y enseres de un lado para otro.

     Pero he aquí que de pronto el señor alcalde hizo una pausa, enfatizó un poco la voz y dijo, más o menos lo siguiente: Quiero señalar la extraordinaria colaboración que han prestado a los recién llegados la comunidad gitana de Algeciras. Los gitanos de nuestra ciudad se han volcado. La comunidad gitana que participa en el Culto de su Iglesia ha dado un ejemplo de entrega, de solidaridad y de ayuda sin límites a quienes ellos veían más desvalidos o desamparados. Quero ponerlo de manifiesto porque es de justicia hacerlo”

Pero las palabras del alcalde no eran producto emocional del momento

     Imagínense el impacto que me causaron estas palabras. Especialmente en estos momentos en que estoy recién llegado de Roma, después de pelearme con los racistas del Gobierno italiano encabezados por el nazi ministro del Interior, Matteo Salvini, que quiere hacer un censo de los gitanos residentes en Italia para expulsar a todos los que no pudieran acreditar su condición de italianos a los que, dijo el inicuo racista, “a esos nos los tendremos que quedar”.

     Pensé en escribirle unas letras de agradecimiento al alcalde algecireño, pero la vorágine de vida en la que uno vive me impidió hacerlo de forma inmediata con lo que mi deseo quedó en el cajón de los buenos propósitos.

     Pero resulta que esta mañana, escuchando la radio, he vuelto a oír a Don José Ignacio Landaluce a propósito de la llegada del buque de la ONG Proactiva Open Arms en el que viajaban 87 emigrantes rescatados en aguas del Mediterráneo, frente a las costas de Libia. En el barco venían 12 menores de los cuales seis no estaban acompañados. Cinco provienen de Sudán y uno de Gambia. Y de nuevo ha hecho referencia a la colaboración de la comunidad gitana en las tareas de atención a los centenares de inmigrantes que casi diariamente llegan a sus costas. Tengo información de que cuando el alcalde de Algeciras se refiere a los gitanos de su ciudad dice que Hablamos de un colectivo humano unido, que cuida de los suyos y que además, se abre al conjunto de la sociedad algecireña, por lo que desde el Ayuntamiento queremos reconocer su trabajo”.

     ¡Que diferencia, Señor, con el comportamiento racista de otro alcalde, de un importante pueblo de una de las ocho provincias andaluzas, que arengó a sus conciudadanos desde el balcón de su ayuntamiento diciendo: ¡¡A por ellos, a por ellos!! Y que en la próxima manifestación, dijo, actuarían con más violencia marcando con pintura la puerta de las viviendas de los gitanos que obligarían a abandonar el municipio. Pero la justicia intervino y tanto el alcalde como los concejales que le secundaron fueron condenados a penas de cárcel.

     Estos días se está imprimiendo el informe anual que desde la Unión Romani elaboramos señalando el tratamiento que recibimos en los medios de comunicación social. Desgraciadamente podemos comprobar, una vez más, que existe en nuestro país un espacio muy bien delimitado donde algunos periodistas vulneran todos los códigos deontológicos aceptados en el mundo libre que respeta los derechos humanos. De la misma manera que proliferan ciudadanos racistas, nazis de pensamiento y condición, que siguen condenando a las cámaras de gas letal de sus corazones a todos los que no son como ellos.

     Pero, gracias a Dios, cada día existen más ciudadanos como el alcalde de Algeciras que con sus declaraciones contradice a nuestros detractores y suponen para nosotros la esperanza de que algún día no tendrán cabida en la sociedad libre y democrática políticos como el ministro Salvini o el que fue alcalde de Treviso llamado Giancarlo Gentilini, de la Liga Norte, que ha dicho en un mitin, ante miles de personas, que hay que eliminar —¿quiere decir asesinar?— a los niños gitanos. Este miserable presume de haber destruido dos campamentos de gitanos y se jacta pregonando que en su ciudad ¡¡ya no quedan gitanos!!

     Por todo ello, ¡Gracias Don José Ignacio Landaluce!


Nos vamos a Roma. Juan de Dios Ramírez Heredia

julio 26, 2018

EL DIA 2 DE AGOSTO NOS MANIFESTAREMOS ANTE LA SEDE DEL PARLAMENTO ITALIANO EN ROMA

El día 2 de agosto de 2018, desde las 12 del mediodía hasta las 5 de la tarde, nos manifestaremos en Roma en la plaza Montecitorio donde se encuentra la Cámara de los Diputados de la República Italiana. Y nos vamos a manifestar allí para recordar los 2.897 mujeres, hombres y niños gitanos muertos todos ellos en la noche del 2 de agosto de 1944 en el Zigeunerlager de Auschwitz-Birkenau. Igualmente estarán en nuestra memoria el más de medio millón de hermanos y hermanas nuestras, muertas en campos de exterminio de Europa.

    Conmemorar esa fecha hoy significa recordar, aprender y actuar en una nueva situación de dificultad. Somos hijos y nietos de aquellos mártires y hemos aprendido en primera persona que el racismo no trae un futuro mejor, sino que aporta solamente la repetición de una historia atroz y devastadora para todos. Por eso los gitanos italianos dicen, y con ellos todos nosotros, que estamos decididos a actuar con todas nuestras fuerzas contra esta ola de racismo que viene, no sólo por nosotros y nuestros hijos, sino en defensa de todos los ciudadanos, en defensa de nuestra civilización y en defensa de nuestra democracia.

    Las asociaciones gitanas de Italia levantan su voz para denunciar que en Europa, en los últimos tiempos, nuestras comunidades de Ucrania, Hungría, Eslovaquia y Rumania viven con preocupación y miedo los movimientos racistas y neonazis que nos atacan, queman nuestras casas e incluso nos matan, como ha pasado en Hungría y Ucrania.

Tenemos miedo del actual gobierno de Italia

    En el llamamiento que hacen los gitanos italianos para concentrarnos el día 2 ante su Parlamento ponen de relieve que el sentimiento de odio y discriminación se materializa por el nuevo gobierno en amenazas como la creación de un censo étnico y la expulsión de los gitanos, rom y sinti, no italianos. Que a los gitanos italianos se les diga que “lamentablemente” no serán expulsados, no disminuye la preocupación de una comunidad que tiene una historia de siglos de discriminación y persecución y que, en este período, sufre actos violentos grandes y pequeños.

Cirasela, una pequeña gitanita de solo 15 meses ha recibido un tiro por la espalda

    Sucedió el pasado martes, 17 de julio, hacia las 18 horas en Roma. Un grupo de romaníes regresaba del patio de juegos de Via Togliatti cuando un disparo efectuado con una pistola de aire comprimido explotó contra ellos. El impacto hirió la espalda de Cirasela, una niña de 15 meses, que estaba en brazos de su madre y ahora está en el hospital: la bala ha dañado su pequeña columna vertebral, que ahora corre el riesgo de quedar paralizada.

    Y los gitanos se preguntan, y la familia clama al cielo porque no encuentran respuesta a tanta maldad: ¿Por qué alguien quiere destruir la vida de una niña inocente? ¿Por qué una familia pobre e indefensa debe caer en la desesperación al ver como destruyen su bien más preciado y único, sus hijos? ¿Por qué puede haber alguien tan cobarde como para disparar a personas indefensas que caminan por la calle sin hacerles daño?

    Llevan razón los gitanos italianos cuando dicen que no será a golpe de censura o desmantelamiento de los campamentos como se resolverán los problemas. Nosotros seguiremos estando absolutamente determinados, dicen con convicción, a asumir nuestra parte de responsabilidad en la búsqueda de soluciones para el beneficio de Italia y sus ciudadanos de origen romaní y sinti.

    La ira y el resentimiento, añaden, hacia aquellos que son más débiles nunca han resuelto las dificultades. Durante años, los gobiernos no han hecho las acciones necesarias para resolver los problemas reales que nos aquejan y hemos visto gastar dinero de los contribuyentes italianos y europeos con un enfoque de asistencia e internamiento en los campos. Una solución ineficaz que ha producido más degradación y marginación, pero hasta ahora no hemos recibido alternativas creíbles.

    Por todo esto, renovamos la solicitud al gobierno para que comparta nuestra determinación de abordar los problemas juntos, no en contra de nosotros, para trabajar por un cambio real que haga que la gente no sienta miedo e ira, sino coraje y esperanza.

    Desde la Unión Romani española dijimos, a raíz de las declaraciones del ministro del Interior italiano Matteo Salvini, que se debería convocar una gran manifestación en Roma para evidenciar nuestra repulsa por los ataques que estábamos recibiendo de una parte del gobierno. Por eso, el 2 de agosto estaremos en Roma, en la Piazza Montecitorio, e invitamos a todos los ciudadanos, artistas, intelectuales, fuerzas políticas y sociales a mostrar un signo de solidaridad en una batalla que no es solo nuestra, sino de todos los que quieren que los romaníes, los sinti y todos los italianos tengan una vida mejor.


En Italia estan sonando las trompetas del infierno. Juan de Dios Ramírez Heredia.

junio 26, 2018

 

No me llamen tremendista. Júzguenme después de haber leído este escrito. Lo que está pasando en Italia tiene precedente en la historia del mundo y más concretamente en Europa. Lo veremos con detalle seguidamente. Lo malo es que cuando comentamos los peligros que nos acechan, cuando decimos que los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla, rememorando a Cicerón, cuyo pensamiento ha sido repetido por los más ilustres pensadores, los jóvenes políticos que hoy nos gobiernan tienden a olvidarla porque en el fondo creen que eso ya no es posible en los tiempos que corren.

 

Foto Yolanda Cardo

Yo lo he observado de forma muy directa en mis propios hijos. Cuando les digo que el momento político que nos ha tocado vivir se parece mucho al de los años más revueltos de la primera mitad del siglo XX que llevaron al mundo a la Segunda Gran Guerra o a la sangrienta y fratricida guerra civil española, miran con desdén como diciendo “papá te estás haciendo viejo. Aquellas circunstancias ya no se dan en la realidad social europea y mucho menos en la española”. Ojalá lleven razón. Ellos piensan que la historia de los pueblos se hace cada día y que cada día, aludiendo al evangelio de San Mateo, trae su propio afán. No voy a desautorizar la frase del evangelista, por más que lleve el nombre del racista ministro del interior italiano Matteo Salvini, pero confieso que me gusta más la del discutido Thomas Jefferson, tercer presidente los Estados Unidos, quien afirmó que “una cosa es continuar la historia y otra repetirla”. Pues yo afirmo, sin más autoridad ―que es bien poca― que la que me da la edad y mi larga experiencia política, que tanto en Italia como en España, en Polonia, en Hungría… hay una parte de sus ciudadanos, alentados por políticos insensatos, que están empeñados en repetir las páginas más tristes de nuestra historia.

Italia y Alemania, dos caras de una misma moneda.

He repetido hasta la saciedad que el noble y culto pueblo alemán no se acostó una noche de los años 30 del siglo pasado siendo demócrata y respetuoso de los derechos fundamentales de los ciudadanos y se despertó al día siguiente convertido en asesino, nazi y depredador de todos aquellos que no respondieran a sus patrones de raza privilegiada. En 1938 el gobierno alemán expulsó de su territorio a todos los hombres judíos de origen polaco. A las mujeres y a los niños les dejó vivir algún tiempo en Alemania. Como Matteo Salvini que quiere hacer un censo de los gitanos para expulsar fuera de Italia a los inmigrantes “aunque a los gitanos italianos, lamentablemente, nos los tengamos que quedar”.

Hitler, como el ministro Salvani, no se conformó con expulsar a los judíos polacos. Al año siguiente, en su fundamental discurso en el Bundestag de entonces, anunció la “aniquilación de la raza judía en Europa”. Y la llevó a la práctica ayudado por el genocida ministro Joseph Goebbels quien decía que “los judíos son ratas que transportan el contagio, inundan el continente y devoran recursos preciosos”. Matteo Salvini no necesita cámaras de gas para acabar con las vidas de los desgraciados que huyen de sus países perseguidos por sus ideas o muertos de hambre. Le basta con no permitir que los barcos cargados de “carne humana” ―así llama a los emigrantes que arriesgan sus vidas buscando una tierra mejor donde poder vivir― no lleguen a puertos italianos. Y si mientras tanto no sobreviven en el mar, habrá sido culpa de ellos.

Italia padeció al mismo tiempo la dictadura populista de Benito Musolini a quien el pueblo denominó “Duce”, igual que los alemanes distinguieron a Hitler con el apelativo de “führer” que significa “líder”, “conductor”. Ambos se distinguieron por impulsar una política rabiosamente nacionalista ― El Nacionalsocialismo sostiene que la raza y la herencia genética y cultural son los valores rectores que dan cohesión natural a la nación―.

Todos sabemos que Matteo Salvini sigue las huellas de ambos dictadores. Desde 1990 forma parte de un partido separatista que exige la independencia de la Padania, región rica y próspera del norte de Italia, bajo el lema “Roma nos roba”. Y ya en el año 2014 reclamó del gobierno italiano la facultad de celebrar un referéndum para establecer el derecho a la autodeterminación de la Lombardía. Y en su afán de desprestigiar al sistema político vigente en Italia y a las democracias europeas no dudó en apoyar abiertamente al racista Le Pen y a su partido, así como ridiculizar el sistema financiero comunitario llamando al euro “billetes de monopoly”.

La represión contra los gitanos ya ha empezado en Roma

La “asociación 21 de luglio” esta encabezando la protesta contra la persecución que están desarrollando tanto el Gobierno como otras administraciones locales contra el pueblo gitano. Hemos establecido contacto con su presidente, Carlo Stasolla, con el fin de apoyar cuanto se pueda hacer para frenar la locura que está convirtiendo a aquella hermosa tierra en la antesala del infierno.

Díganme, si no, qué es lo que el ayuntamiento de Roma, encabezado por su alcaldesa Virginia Raggi, dirigente del partido antisistema y de extrema izquierda “Movimiento 5 Estrellas” acaba de llevar a cabo en el asentamiento denominado Camping River.

Este es un espacio relativamente bien equipado, pagado por el ayuntamiento de la capital, reconocido desde el año 2005 como una “aldea equipada”. Es decir que el asentamiento no es como nuestros suburbios plagados de barracas, sino que se trata de una superficie sobre las que se habían instalado unas unidades de viviendas destinadas a recoger a familias gitanas originarias principalmente de Bosnia-Herzegovina y Rumania. A principio de 2017 ocupaban estas viviendas 420 personas.

El 21 de junio de este año empezaron a sonar las trompetas del infierno

El ayuntamiento de Roma entregó a cada familia del asentamiento Camping River una carta en la que se les decía que “en el plazo de quince días debían dejar las casas libres de personas y de bienes”. Naturalmente nadie abandonó sus humildes hogares que les habían proporcionado las autoridades municipales. No tenían donde ir. Todos eran pobres, inmigrantes, refugiados, aunque llevaran muchos años en Italia. Así que en la mañana del 21 de junio, hace tan solo tres días, se produjo un gran despliegue de policías que tomaron al asalto las viviendas procediendo salvajemente a destruir todo lo que encontraron en su interior. Las familias gitanas, aterradas, quedaron a la intemperie junto a los restos destrozados de sus escasos bienes. Ese día arrasaron 10 viviendas. De esta forma esperaban que los habitantes de Camping River emprendieran la espantada temerosos de la furia destructora que se cernía sobre ellos.

Pero no se fueron. ¿Dónde iban a ir? Al día siguiente la policía municipal procedió a destruir otros ocho bloques de viviendas en un ambiente dantesco en el que nadie podía entender las razones de tanta barbarie. Huelga decir que mientras la policía destruía los escasos bienes de aquellos desgraciados y los arrojaban fuera de sus casas, los activistas de los derechos humanos y los integrantes de la “asociación 21 de Julio” fueron obligados por la policía a permanecer fuera del asentamiento con el fin de que no fueran testigos de aquel ignominioso comportamiento. No obstante el presidente de la asociación me ha enviado algunas fotografías de las que les muestro dos de ellas. Hablan por sí solas.

He leído estos días que desde la tragedia de Lampedusa en octubre de 2013 (518 cadáveres), el cuerpo sin vida del niño Aylan en 2015 en una playa turca, hasta la llegada del Aquarius, el Mediterráneo ha sepultado, como mínimo, a 16.000 personas. Europa tiene una parte indudable de responsabilidad en este cementerio. A lo que el inconcebible gobierno italiano de convergencia entre la extrema derecha liderada por Matteo Salvani y el partido antisistema 5 Estrellas de extrema izquierda, deberá añadir el indigno honor de ser el causante de tanto dolor innecesario a familias que creían haber encontrado en Italia un lugar para la esperanza.

     Y a nosotros, ciudadanos que contemplamos esta tragedia desde el horror y la impotencia, solo nos queda recordar a nuestros dirigentes políticos europeos la frase lapidaria del Dante Alighieri: “Los lugares más calientes del infierno están reservados para aquellos que, en tiempos de grandes crisis morales, mantienen su neutralidad.”

 

 


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