Brasil / Noam Chomsky: “A Lula le aplican una censura de tipo fascista”. Dario Pignotti

octubre 3, 2018
A cinco días de las elecciones que serían vencidas por Lula si fuera candidato, el Supremo Tribunal Federal mantiene la prohibición del ingreso de la prensa a la cárcel. Bolsonaro y Haddad ocupan el primero y segundo lugar según los sondeos.
“Lula está solo en una celda y con visitas limitadas a una vez por semana” dijo el reconocido lingüista Chomsky. 

Luego de visitar a Luiz Inácio Lula da Silva en Curitiba el intelectual norteamericano Noam Chomsky lo definió como el preso político más importante del mundo al que, además, se lo somete a una censura de carácter “fascista” que ni siquiera es aplicada a los jefes del narcotráfico arrestados en cárceles de máxima seguridad. A cinco días de las elecciones que serían vencidas por Lula si fuera candidato, el Supremo Tribunal Federal mantiene en pie la prohibición del ingreso de la prensa al calabozo donde está alojado desde el 7 de abril.

Chomsky, el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, el expremier italiano Massimo D´Alema y el ex jefe de gobierno de Ciudad de México Cuauhtémoc Cárdenas están en la lista de las recientes personalidades que lo visitaron en la Superintendencia de la Policía Federal curitibana.

En esa sede policial también estuvo el lunes el heredero político del líder petista Fernando Haddad, candidato a la presidencia por el Partido de los Trabajadores (PT).

Una encuesta de Ibope contratada por Globo – un dato a tener en cuenta al momento de analizar la calidad del material – indicó que el ultraderechista Jair Bolsonaro tiene el 31 por ciento, con un avance de 4 puntos en menos de una semana, contra el 21 del petista cuya intención de voto se mantuvo inalterada.

Ese sondeo y todos los publicados desde la semana pasada proyectan que Bolsonaro y Haddad disputarán el ballottage del 28 de octubre.

“Recientemente visité a Lula, el preso político más prominente en la actualidad, una persona de notable significado en la política global contemporánea” escribió el lingüista estadounidense al repasar su estancia en Curitiba. La ciudad sureña dominada por una elite blanca radicalmente antipetista, a la cual se la conoce con el mote de “República de Curitiba” desde que el juez Sergio Moro lanzó la causa Lava Jato.

Además de condenar a Lula a 12 años de reclusión a través de una sentencia excéntrica Moro divulgó el lunes la delación premiada del ex ministro de Hacienda Antonio Palocci, hombre importante del primer gabinete lulista  formado en 2003. Las acusaciones del “arrepentido” Palocci, con las que busca reducir su pena, son genéricas y faltas de documentación que las respalde no obstante lo cual hoy merecieron artículos interminables en el diario O Globo y otros medios grandes.

Como se preveía Moro perpetró un “microgolpe” en el sprint final de la campaña con el propósito de averiar la candidatura de Haddad. La decisión del magistrado curitibano fue calificada como “política” por la dirección del PT y aplaudida por Bolsonaro, que tiempo atrás prometió nombrar a Moro en la Corte. Eufórico, a la vez que demacrado mientras continúa en reposo, Bolsonaro dijo que si llega a la Presidencia va a acabar con la “petralla”, término despectivo con que los neofascistas aluden a la gente del PT.

En opinión de Chomsky la sentencia de Moro basada en “delaciones premiadas (..) fue totalmente desproporcionada respecto del crimen alegado” contra Lula, un “prisionero que está solo en una celda y con visitas limitadas a una vez por semana”.

Con el jefe petista “impedido de participar en las elecciones hay una buena chance de que venza Bolsonaro (..) un autoritario grosero y bruto, un admirador de la dictadura”, continúa Chomsky en el artículo reproducido por el sitio The Intercept.

Pero aún confinado sigue siendo un personaje que intimida a las elites. “Para la estructura de poder tenerlo en prisión no es suficiente ” también hay que garantizar que su palabra no pueda llegar al público”.

Chomsky le dedicó un párrafo al juez de la Corte (Luiz Fux) que impidió el ingreso de periodistas a la Supremintendencia para realizar el primer reportaje al recluso. A quien comparó con el fiscal “del gobierno fascista” italiano que en 1926 condeno a Antonio Gramsci alegando que era necesario “impedir que su cerebro no trabaje por 20 años”.


Encuentro con Lula en la prisión: espiritualidad y política. Leonardo Boff

mayo 14, 2018
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El 7 de mayo se cumplieron 30 días de prisión del ex presidente Lula. Se le concedió por primera vez recibir la visita de amigos. Tuve el honor de ser el primero en encontrarlo, por la amistad de más de 30 años y por la comunión en la misma Causa: la Liberación de los empobrecidos, y también para reforzar la dimensión espiritual de la vida. Cumplí el precepto evangélico: “estaba preso y me visitaste”.

Lo encontré como lo conocemos fuera de la prisión: rostro, pelo, barba… sólo que algo más delgado. Los que querían verlo rabioso o deprimido, deben estar decepcionados. Está lleno de ánimo y de esperanza. La celda es una amplia habitación, muy limpia, con armarios empotrados, baño y ducha en una zona cerrada. La impresión es buena, aunque viva en una celda de aislamiento, pues, a excepción de los abogados y de los hijos, sólo puede hablar con el guardián, de origen ucraniano, gentil y atento, que se ha vuelto un admirador de Lula. Le trae las bandejas de la comida, más calientes o más frías, y café siempre que lo solicite. Lula no acepta ningún alimento que los hijos le traen, porque quiere alimentarse como los demás presos, sin ningún privilegio. Tiene su tiempo de tomar el sol. Pero últimamente, mientras lo hace, aparecen drones sobre el espacio. Por precaución Lula se va pronto entonces, pues no se sabe cuál es el propósito de estos drones, si fotografiarlo o, quizá, algo más siniestro.

Lo importante fue nuestra conversación sobre espiritualidad, en medio de comentarios sobre política… Lula es un hombre religioso, pero de la religiosidad popular, para la cual Dios es una evidencia existencial. Lo encontré leyendo un libro mío, El Señor es mi pastor, (de la editorial Voces) un comentario del famoso salmo 23, el más leído de los salmos, también por otras religiones. Se sentía fortificado y confirmado, pues la Biblia generalmente critica a los pastores políticos y exalta a los que cuidan de los pobres, de los huérfanos y de las viudas. Lula se siente en esta línea, con sus políticas sociales que beneficiaron a tantos millones. No acepta la crítica de “populista”; dice: “Yo soy pueblo y he venido del pueblo, y oriento la política, lo más que puedo, hacia el pueblo”.

En la cabecera de la cama hay un crucifijo. Aprovecha el tiempo de reclusión estricta para reflexionar, meditar, revisar tantas cosas de su vida y profundizar las convicciones fundamentales que dan sentido a su acción política, lo que su madre Lindu (que la siente como un ángel protector e inspirador) siempre le repetía: siempre ser honesto, y luchar, y luchar de nuevo. Ve en eso el sentido de su vida personal y política: luchar para que haya vida digna para todos y no sólo para algunos, a costa de los demás. La grandeza de un político se mide por la grandeza de su Causa, me dijo, enfáticamente. Y la Causa tiene que ser producir vida para todos, comenzando por los que menos vida tienen. En función de eso, no acepta derrotas definitivas. Ni quiere caer de pie. Lo que no quiere es caer. Sino mantenerse fiel a su propósito de base, y hacer de la política el gran instrumento para ordenar la vida en justicia y paz para todos, particularmente a los que viven en el infierno del hambre y de la miseria.

Este sueño tiene una grandeza ética y espiritual innegable. Es a la luz de estas convicciones como se mantiene tranquilo, pues dice y repite que vive de esta verdad interior, que posee fuerza propia, y que quedará al descubierto un día. “Sólo quiero- comentaba- que sea después de mi muerte, pero aún en mi tiempo de vida”. Se indigna profundamente por las mentiras que divulgan contra él y sobre ellas montan el proceso del tríplex. Se pregunta, “¿cómo pueden las personas mentir conscientemente y poder dormir en paz? Hace un desafío al juez Sergio Moro: “presénteme una sola prueba, de que soy dueño del tríplex de Guarujá; si me la presenta, renunciaré a la candidatura a la Presidencia”.

Me recomendó que pasara ese mensaje a la prensa y a los que están en el campamento: “Soy candidato. Quiero llevar adelante el rescate de los pobres y hacer de las políticas sociales en favor de ellos, políticas de Estado, y que los costos -que son inversión-, entren en los presupuestos de la Unión. Voy a radicalizar estas políticas para los pobres, junto a los pobres, y a dignificar nuestro país”.

La meditación le hizo entender que esta prisión tiene un significado que le trasciende a él, a mí, y a las disputas políticas. Debe ser el mismo precio que Gandhi y Mandela pagaron, con prisiones y persecuciones, para alcanzar lo que alcanzaron. “Eso creo, y espero -me dijo- que es eso lo que estoy pasando ahora”.

Yo que entré para animarlo, salí animado. Espero que otros también se animen y griten el “¡Lula libre!”, contra una Justicia que no se muestra justa.

 


Jueza impidió la visita de Pérez Esquivel a Lula. Ricardo Stuckert

abril 20, 2018

El Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, y el teólogo brasilero Leonardo Boff fueron impedidos de ingresar a ver al Ex Presidente Lula Da Silva en la sede de la Policía Federal en Curitiba, luego de que el argentino realizara una nueva solicitud de visita a la Jueza Carolina Moura Lebbos.

Al salir de la cárcel realizaron una conferencia de prensa en la que Pérez Esquivel remarcó que “cada día queda más claro que Lula Da Silva es un preso político. La ley brasilera permite visitas de amigos pero no nos dejan verlo. Esta lucha recién comienza, quieren impedir que Lula sea candidato a Presidente porque no pueden ganarle por los votos. Esta es una segunda etapa del ´golpe blando´ en un Brasil que ha perdido su Estado de derecho”.

Luego del intento de visita al Ex Presidente de Brasil, visitó el “Acampamento Lula Livre” donde más de mil personas acampan desde el primer día en que Lula fue encarcelado. “Vinimos a traerle la solidaridad internacional de cientos de miles de personas que defendemos la democracia y no sólo quieren la libertad de Lula, sino también que sea galardonado con el Premio Nobel de la Paz por su lucha contra la pobreza”. Y agreró: “el camino de la esperanza está en la unidad y la solidaridad internacional”.

“Tengo conocimiento de que están amedrentando al campamento para que se vayan, para que no puedan defender la democracia. Pero el miedo no está en el campamento, está del otro lado. No pueden tolerar que el pueblo brasilero quiera ser actor de su própria historia, y menos que lo haga con la fuerza de la verdad y la justicia”, transmitió el referente internacional de derechos humanos.

En los días previos, Pérez Esquivel pasó por la ciudad de Rio de Janeiro para denunciar la militarización violatoria de derechos humanos que están sufriendo sus ciudadanos. En ese marco visitó la favela da Maré donde fueron asesinados Marielle Franco y el motorista Anderson Gomes. “Marielle luchó por la vida y por el derecho del pueblo a la democracia, por eso la mataron y están persiguiendo a muchas personas más que hoy están en riesgo. Brasil necesita de nuestra solidaridad internacional”. E inició el ciclo lectivo de la Universidade Federal do Rio de Janeiro (UFRJ) en su Aula Magna, con una charla para escuchar y conversar con los estudiantes y profesores sobre la situación que vive Brasil y los caminos de trabajo necesarios de aquí en adelante.


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