Lula. En defensa de la Democracia

abril 2, 2018

El acto  también defenderá el derecho de Lula a ser candidato y va a protestar contra la condena del petista.

Hoy
lunes 2 de abril  se celebra un acto en defensa de la democracia y por la justicia para Marielle Franco y Anderson Gomes, ejecutados en Río de Janeiro, el 14 de marzo.

La protesta suprapartidista será en el Circo Volador, a las 18h, y reunirá al ex presidente Lula, el precandidato a la presidencia por el PSOL, Guilherme Boulos, el diputado estadual por el PSOL de Río de Janeiro, Marcelo Freixo, y la pre candidata a la presidenta. presidencia de la República por el PCdoB, Manuela D’Ávila.

La izquierda ha promovido diversas manifestaciones en conjunto desde el asesinato de la ex concejal del PSOL y de su chofer. En la última semana, tras el atentado contra Lula, estuvieron juntos en el acto en Curitiba de cierre de la caravana los precandidatos Guillermo Boulos (PSOL) y Manuela.

En Río, el PCdoB y el PT ya declararon que abrirían mano de candidaturas propias para apoyar a Freixo al gobierno del Estado. Freixo, hasta el momento, ha negado esa posibilidad. En la última semana, él defendió la unidad de la izquierda contra el fascismo en el país, ante la ejecución de Marielle y los tiros contra Lula, y aún recordando que en 2018 ya son 30 policías muertos. “Estas violencias no dividen a la sociedad entre la derecha y la izquierda, sino entre democracia y barbarie. ¡Todas las vidas tienen el mismo significado! Tenemos diferencias políticas, que son fundamentales y deben ser debatidas, pero el fascismo tiene que ser combatido por todos nosotros.

El acto de segunda también defenderá el derecho de Lula a ser candidato y va a protestar contra la condena del petista, pues según la defensa del ex presidente, se trata de un caso de lawfare (uso de recursos jurídicos con fines políticos). El habeas corpus de Lula será votado el día 4 (miércoles) por los ministros del Supremo Tribunal Federal.

Según la presidenta del PT, la senadora Gleisi Hoffmann, la extrema derecha quiere ocupar espacio en la política a través del odio y la intolerancia. “Está más que a la hora de la izquierda brasileña, junto con los movimientos sociales, unirse y gritar al mundo lo que está sucediendo en Brasil.


Lula se dispara en las encuestas mientras avanza el proceso que puede inhabilitarle

enero 9, 2018
Lula no renuncia a ser candidato a las elecciones de 2018.  Las últimas encuestas de intención de voto le son cada vez  más favorables. En los últimos meses, la popularidad del expresidente no ha dejado de crecer hasta alcanzar los niveles más altos desde que los escándalos de corrupción comenzaron a castigar al Partido de los Trabajadores (PT) y abrieron el camino al proceso que, el año pasado, acabó con la destitución de la sucesora de Lula, Dilma Rousseff. El último sondeo fue conocido este mismo miércoles, del instituto Ipsos. Los resultados son espectaculares. Su popularidad ha crecido en 16 puntos porcentuales desde junio hasta situarse en un 45%, más del doble que sus potenciales adversarios, el ultraderechista Jair Bolsonaro y el gobernador de São Paulo, el centrista Geraldo Alckmin.
Suena vergonzante que Lula pueda ser condenado a prisión por Corrupción…Los dirigentes políticos y económicos confian en que la justicia -siempre ciega-sorda-muda- impedirá al exPresidente su acceso a las elecciones. Así manifestó el juez Sérgio Moro que tiene pruebas suficientes -según él- , las que le han preparado-manipulado  sus adversarios, “corruptos” de verdad. Se trata de una “persecución política” en la que algunos jueces han actuado de forma ilegal, junto con sus adversarios politicos, implicados, ellos sí, en múltiples escandalos de corrupción.

El Tribunal Regional Federal de Porto Alegre fijó para el próximo 24 de enero la vista del recurso de Lula contra la condena. Si los tres jueces del tribunal ratificasen a Moro, el expresidente tendría muy difícil escapar a la inhabilitación política e incluso al ingreso en prisión.

El PT ya está preparando una movilización para ese día ante la sede del tribunal. Diversos dirigentes del partido empiezan a deslizar la idea de que dejar a Lula fuera de la carrera sería un “fraude electoral” y la culminación del “golpe” que apartó de la presidencia a Rousseff. El propio Lula se mantendrá al margen de las protestas. Y asegura que no pretende azuzar una campaña de deslegitimación de las instituciones. “Si a mi edad dejo de creer en la justicia y en la democracia, ¿en qué voy a creer? ¿En la lucha armada?”, bromeó este miércoles.

 

 


Cuando el poder judicial es lo opuesto de la justicia. Emir Sader

diciembre 14, 2017
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Lula ya tiene fecha para el juicio en segunda instancia, el 24 de enero de 2018, cuando pretenden que se vuelva ilegalmente imposibilitado para candidatizarse a la presidencia de Brasil. Se han batido todos los records, para agilizar la condena, más todavía conforme se dan cuenta que cada mes, cada semana,  cada día, que pasa Lula se vuelve más fuerte, gana más apoyo, recorre más territorio de Brasil con sus Caravanas.

Hay, entonces, que condenarlo lo más pronto posible. A lo mejor elevar la pena de 9 años y medio a más, a 15, a 20 años. Para hacer coro con los medios, que han vuelto a propagar en sus editoriales, que lo único que pueden hacer es apresar a Lula. Caso contrario, él va a incendiar el país, con su odiosa comparación entre lo que él ha hecho, cuando ha presidido el país, y lo que hacen ellos.

Rápido, más rápido, antes que Lula vaya al norte del país, a la Amazonia, que ellos quieren entregar a los gringos. Antes que vaya al sur, bastión de la derecha, conquistar el apoyo popular, antes que Lula, con sus Caravanas, desarticule lo que hasta recién era el reinado de la derecha.

Pero las cosas no son tan fáciles. Si no hay unanimidad en la decisión, en esa instancia misma hay recursos. Caso contrario, habrá recursos en el Supremo Tribunal Federal. Y, sobre todo, como se puede hacer todo con las bayonetas y las condenas, salvo sentarse sobre ellas, hay el pueblo en las calles. Ya se verá quien tiene más fuerza. Lula está muy tranquilo. Como siempre dice: ha probado su inconciencia, ahora los chacales tienen que probar su culpa.


Liderazgos nacionales y auto estima del pueblo. Emir Sader

diciembre 4, 2017
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Nunca había surgido, en América Latina, un grupo de líderes populares tan expresivo como el que han compuesto Hugo Chávez, Lula, Néstor y Cristina Kirchner, Pepe Mujica, Evo Morales, Rafael Correa. Ellos representaron no solamente un proyecto de recuperación del desarrollo económico con inclusión social, son también un proceso de elevación de la auto estima de los pueblos de esos países.

Nunca nuestros pueblos se han enorgullecido tanto de sus países, de sus gobiernos, de sus líderes, como en ese momento. Porque nunca esos países han prosperado tanto en lo económico, nunca ese progreso ha revertido tanto en manos de todos. Nunca la soberanía nacional fue tan plena, para que nuestros gobiernos pudieran expresar, para todo el mundo, que las políticas externas de nuestros países representan lo que piensa y siente la gran mayoría de su pueblo.

Esa auto estima es fundamental para que nuestros pueblos puedan creer en nuestra capacidad de generar nuestras propias respuestas a los problema que enfrentamos. Es fundamental para que la esperanza en el destino de nuestros países se imponga y nos oriente.

La derecha no puede imponerse frente a un pueblo optimista frente a su futuro. No puede imponerse sin imponer el pesimismo, el catastrofismo, el desánimo, la sensación de que nuestros países no tienen arreglo, de que no somos capaces de formular soluciones a nuestros problemas.

Pero para imponer esas sensaciones, la derecha tiene que destruir la imagen de los líderes que personifican la auto estima de nuestros pueblos. Tienen que promover el olvido de todo lo que ha pasado en gobiernos anteriores, cuando llegan al gobierno, o descalificar los avances logrados.

Evo Morales fue objeto de la más espeluznante historia, una verdadera telenovela, en la que era acusado de haber tenido relaciones con una rubia, con la cual habría tenido un hijo, que habría sido abandonado por él. Fue determinante para el resultado del referendo que el gobierno finalmente perdió el haber difundido esas mentiras poco tiempo antes de la consulta. No tardó mucho para que se revelara no solamente que la historia era totalmente falsa, en todo, como que también había sido montada por dirigentes de la oposición política. Los mismos que ahora defienden la obediencia al resultado de aquel referendo, para el cual ellos han contribuido decisivamente con esos montajes mediáticos.

Al igual que es indispensable destruir la imagen de Lula, con el cual la gran mayoría de los brasileños se identifica así como identifican a su gobierno como el mejor momento de la historia del país y de sus vidas, para concluir con la idea de que Brasil no tendría arreglo, que los problemas actuales del país no son resultado de la desastrosa política económica del gobierno de Temer, sino de los gastos supuestamente excesivos de los gobiernos del PT. Lula tendría que aparecer como alguien que se habría valido del cargo de presidente para obtener ventajas para él y para sus parientes. Al no lograr hacerlo, la imagen de Lula queda plasmada en la cabeza de la gran mayoría de brasileños de forma extraordinariamente positiva.

Se busca, de igual manera, en Ecuador, identificar al gobierno de Rafael Correa con un endeudamiento supuestamente enorme del Estado, con vínculos con casos de corrupción, para atacar la imagen que tienen de Correa los ecuatorianos, a quien identifican el del presidente que, de lejos,  ha hecho el mejor gobierno en el país.

Esto sucede con todos los gobernantes populares en la región. Se ataca sus imágenes, en la dificultad de contraponer los resultados concretos de sus gobiernos con los de los gobiernos neoliberales. Todos serian centralizadores, autoritarios, “populistas”, irresponsables en el manejo de las cuentas públicas, corruptos. Es indispensable esa operación, que se da en todos los países donde hay o hubo gobiernos anti neoliberales, para buscar destruir la reputación pública de esos dirigentes y, a la vez, destruir la auto estima del pueblo.

La derecha no puede gobernar un país en que el pueblo crea en su propia capacidad de generar liderazgos en los que deposita su confianza y que gobierne conforme sus intereses y necesidades. La identidad del pueblo con esos dirigentes es un patrimonio indestructible para la lucha por la democracia, la justicia y la soberanía de nuestros países.


Lula: más pueblo, más acusaciones. Emir Sader

septiembre 9, 2017
A lo largo de tres semanas Lula protagonizó el más formidable proceso de movilizacióny de formación de conciencia política que el país haya conocido, con su primera caravana,hacia el nordeste de Brasil. Un mar de pueblo lo recibió en todas las 9 provincias de suregión originaria, la que más ha cambiado a lo largo de los 12 años de gobiernos del PT.
Estaba previsto originalmente visitar 28 ciudades, pero la caravana de Lula – de la que tuveel privilegio de participar – tuvo que detenerse en 50 veces ocasiones más, en medio de las carreteras, para que él se encontrara con la gente aglomerada espontáneamente frente a la noticia que corría de que Lula iba a pasar por ahí. Fueron finalmente cerca de 80 localidades, en las que Lula tuvo que hacer cerca de 80 discursos, apoyado por el pueblo que lo quería tocar, hablarle, oírle, sacarse fotos con él.
Ocho de los nueve gobernadores de las provincias recorridas por la caravana fueron a buscar a Lula. Otros tantos políticos de derecha se han pronunciado por él, dado que nadie que esté en contra de Lula podría elegirse en las próximas elecciones.
Mientras la prensa internacional informaba sobre la consagración de Lula, la nacional censuró las fotos de Lula en medio del pueblo, porque no tenía que decir, frente a su fracaso de destruir la imagen del ex-presidente. Una que otra cosa respecto a uno que otro aspecto era reportado, pero nada que reflejara la grandiosidad del viaje de Lula.
Lula terminó el viaje “cansado, pero feliz”, como él dijo. Pudimos constatar la felicidad con que él enfrentaba el asedio popular y las demandas para que hablara en todas las localidades.
Se podría esperar reacciones de la derecha, después de su desconcierto y silencio frente al éxito de la caravana. De inmediato, han acelerado el juicio en segunda instancia en contra de Lula, ya condenado – aun sin pruebas, en base a convicciones e indicios – en primera instancia. Se dan cuenta de que Lula seguirá con sus caravanas, y ya se han anunciado las próximas para Minas Gerais y Rio de Janeiro, por eso intentan condenarlo más rápidamente.
Ni bien había terminado la caravana, con una inmensa concentración en la ciudad de San Luis, en la provincia de Maranhão, la derecha desató una nueva ola de acusaciones en contra de Lula. Acusaciones del hijo de la familia Odebrecht, así como del ex-ministro de Lula, Antonio Palocci, quien, después de estar preso durante un año y con larga condena, ha resuelto inventar acusaciones como le demandaban los jueces para ablandar su pena.
Los medios se valen de esas nuevas acusaciones para intentar borrar los ecos de los viajes de Lula, así como habían censurado las fotos y la cobertura de la caravana. De nuevo anuncian la muerte política de Lula, de nuevo, sin pruebas, solamente basados en acusaciones de gente presa desde hace mucho tiempo, que cambia una disminución de la pena por declaraciones solicitadas por los jueces.
Cuando más vivo se encuentra Lula en la memoria de la gente, más los medios anuncian su muerte política. El único líder político que puede rescatar la credibilidad y la legitimidad del Estado brasileño, es el más perseguido por los que han dado el golpe y buscan enterrar definitivamente la democracia en Brasil.
Las alternativas radicales que se presentan en Brasil – consolidación del golpe o elecciones democráticas – definirán el futuro de país por mucho tiempo y afectarán los destinos del continente. Son 14 meses hasta la fecha prevista para las elecciones presidenciales. Es un conteo regresivo que pone el país en vilo, alarga las ansiedades y tensiones de la más larga y profunda crisis de la historia brasileña.
Mientras tanto, Lula prepara las nuevas caravanas, definidas por las provincias donde la izquierda ha triunfado en 2014: todo el nordeste, Minas Gerais y Rio de Janeiro. Antes, irá de nuevo a declarar frente al juez Sergio Moro, el día 13 de septiembre. Un nuevo cara a cara que Moro intentó evitar, convocando a Lula a una declaración a distancia, dada la pésima experiencia que tuvo el 10 de abril, cuando por primera vez tuvo que encarar directamente a Lula.
Pero este apeló a su derecho de declarar personalmente e irá de nuevo a Curitiba, acompañado por un gran apoyo popular. Moro tendrá que encarar nuevamente la presencia, la fuerza moral, las palabras y los argumentos de Lula que, como siempre repite, ha probado su inocencia; falta a los que lo acusan, probar su culpabilidad.

El futuro de Brasil depende siempre de Lula. Emir Sader

julio 18, 2017
La derecha brasileña ha engendrado el golpe en contra de los gobiernos del Partido de los Trabajadores -PT-, pero ahora no sabe qué hacer con su gobierno. La izquierda ha producido a Lula y la derecha no sabe qué hacer con Lula. La derecha no sabe si intenta seguir con Temer como presidente o si encara la delicada operación de sustituirlo. Muchos sectores da la derecha brasileña ya consideran a Temer un cadáver político, pero su mal olor no ha sido hasta ahora suficiente para que se genere una nueva unidad entre los golpistas para sustituirlo.

Con Lula la derecha tampoco sabe qué hacer. Puede intentar condenarlo, con el riesgo de hacerlo todavía más popular y objeto de apoyo aún más generalizado en el país, como víctima de un proceso sin fundamento, ni pruebas. Y con el riesgo de no lograr mantener la condena y que el tiro salga por la culata, de la peor manera para la derecha brasileña. O tener que enfrentar a Lula como candidato, con todas las posibilidades de perder de nuevo.

Porque una figura como la de Lula no se elimina así, como le gustaría a la derecha, mágicamente, mediante una sentencia de un juez de quinta categoría. Lula ya está inscrito definitivamente en la historia de Brasil, como su presidente más popular, más importante, de más trascendencia en la vida de todos los brasileños. Asimismo, Lula es el más importante líder político de la izquierda contemporánea a escala mundial.

Cualquiera que sea el desenlace jurídico de los procesos en contra de Lula, el seguirá siendo el personaje decisivo para el futuro de Brasil. Sea como candidato favorito y como presidente de Brasil una vez más, sea como dirigente fundamental para las futuras en Brasil. Nada de importante sucederá en Brasil sin la presencia y la posición determinante de Lula, de tal forma su imagen es omnipresente en el país.

La derecha, muy incomodada, siempre tendrá que referirse a Lula, como su mayor enemigo. La izquierda, como su líder fundamental. Los medios, como la figura más conocida y reconocida en Brasil. El pueblo brasileño, porque deposita en él su esperanza y la confianza de volver a conquistar sus derechos y su autoestima.

La historia brasileña sigue y Lula tendrá en ella siempre un rol fundamental. Si como candidato, tiene todas las posibilidades de ganar de nuevo y, como él dice, hacer más y mejor en el gobierno. Si impedido de candidatearse, dirigir a las fuerzas de la izquierda en sus combates futuros.

No se puede aprisionar a la esperanza, no se puede condenar a la voluntad del pueblo de retomar el camino de las trasformaciones democráticas en Brasil. La historia no cabe en una sentencia arbitraria de un juez fantoche de la derecha y del Imperio. El destino de Brasil no cabe en las campañas de los medios oligárquicos.

Lula y la izquierda brasileña son resultados de las luchas del pueblo por sus derechos. La miseria, la pobreza, el hambre, la desigualdad, la exclusión social, producidos por la derecha brasileña a lo largo de los siglos, que habían hecho de Brasil el país más desigual del continente más desigual del mundo, han generado también las luchas por la justicia social y por los derechos de todos, el liderazgo de lucha y las fuerzas de la izquierda brasileña.

Por más que intenten descalificar a la figura de Lula, por más que intenten condenarlo, aun sin pruebas, la influencia, la capacidad de convencimiento de Lula hacia los brasileños solo aumenta, conforme el gobierno surgido del golpe intenta deshacer todo lo bueno que hicieron los gobiernos del PT. Hoy la gran mayoría ya considera, de nuevo, la cuestión social como la más importante del país. El rechazo al paquete cruel de proyectos del gobierno Temer es aplastante y, con él, el incremento del apoyo a Lula, como contraposición a todos los derechos que se le está quitando al pueblo.

La ilusión de que jurídicamente la derecha puede abolir la imagen de Lula de la cabeza de las personas y el propio Lula como líder político y de masas de la historia de Brasil es eso – una ilusión. Él soporta cualquier sentencia, cualquier acusación sin pruebas, pero la vida real es distinta. El país real se hace con conciencia política, con lucha por los derechos sociales y por la democracia. En el país real Lula tiene un lugar fundamental en la historia pasada, presente y futura de Brasil. (Para comprobar, la derechista revista Veja hizo una encuesta entre sus lectores sobre el futuro de Lula y aun ahí el resultado es elocuente: – Será preso – 14 %. Será presidente de Brasil – 86%.)


Derecha brasileña se libra de Temer para intentar salvar el golpe. Emir Sader

julio 12, 2017
   
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Ahora sí, es cierto. Aunque maniobre de todas maneras, cambiando a 20 miembros de la Comisión de Justicia de la Cámara, para intentar derrotar el informe del relator que da continuidad al proceso en contra de Michel Temer, este ya es considerado un cadáver político. Las evidencias de las últimas denuncias le quitaron cualquier tipo de legitimidad para seguir adelante con el paquete de reformas regresivas – razón del golpe en contra de los gobiernos del PT.

Desde las últimas denuncias, Temer ya no gobierna. Apenas busca estrategias para intentar sobrevivir, a pesar de los indicios claros de que la derecha ya no lo quiere como presidente. Desde que Globo ha adherido a la campaña de su aliada, él sabe que yo no va a sobrevivir.  El mismo tipo de traición que Temer practicó en contra de Dilma Rousseff, él la sufre de parte del presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, que ya surge como el candidato de la derecha para sustituir a Temer.

Temer, como ex-vice presidente, fue la vía que la derecha ha encontrado para sacar el PT del gobierno. Pero luego se dieron cuenta no solo que él no tiene las mínimas condiciones políticas para presidir a Brasil, sino además que su equipo y el mismo, están profundamente comprometidos con la corrupción. Él fue un instrumento del que sirvió la derecha para recuperar el gobierno, pero ya se muestra capaz de llevar adelante lo que más importa a la derecha: el paquete de medidas antipopulares que caracteriza la reinstauración del neoliberalismo.

Hasta ahora Temer había cumplido. Recién el Congreso ha aprobado monstruosas medidas de violación de los derechos de los trabajadores, que venían desde el gobierno de Getulio Vargas. El gobierno perdió muchos votos, pero mantuvo los suficientes para seguir prestando ese servicio a los grandes empresarios. Pero los otros proyectos están aplazados.

Después que el relator del primer proceso de corrupción en contra de Temer en la Cámara de Diputados, aun siendo de su mismo partido, tuvo que admitir la continuidad del proceso – que ahora debe ser votado en la Comisión de Constitución y Justicia, para después llegar al plano de la Cámara -, la agenda política brasileña se vuelca sobre esos procesos. El primer proceso – que serán probablemente tres – debe ser votado en la Cámara en agosto. Si Temer es condenado, el presidente de la Cámara de Diputados asumirá la Presidencia de la República por máximo 180 días, mientras el Senado juzga el proceso. De todas formas, como mencioné, se trata apenas de uno de los procesos muy circunstanciados en contra de Temer.

Por ello, la derecha lo considera ya un cadáver político. Busca una alternativa que pueda dar un empujón más firme a sus proyectos de restauración neoliberal. Lo intentará hacer por la vía indirecta, pro votación de un Congreso absolutamente desmoralizado por las acusaciones de corrupción a cientos de sus miembros. Lo intentará hacer, aunque sectores de la derecha, como el mismo Fernando Henrique Cardoso y órganos de prensa, planteen la necesidad de elecciones directas, conscientes de que alguien que elija ese Congreso tampoco tendría la mínima legitimidad para reimponer una estabilidad política básica a un sistema que no ha salido de la crisis desde la reelección de Dilma Rousseff.

Pero para enfrentar elecciones directas, la derecha tendría que tener un candidato con apoyo popular, que pudiera enfrentar a Lula. Como toda la derecha se ha comprometido con el golpe y con el paquete de medidas regresivas implementadas hasta aquí, ninguno de sus candidatos tendría la mínima posibilidad de enfrentar a Lula. Queda la alternativa de eliminar a Lula de la disputa, pero esa posibilidad – aun contando con una condena segura en primera instancia – aparece cada vez menos probable, frente a la falta de pruebas en contra de Lula y a manifestaciones de sectores del mismo Poder Judicial que rechazan procesos que utilizan solamente con declaraciones como pruebas.

La más prolongada crisis de la historia brasileña, que ya está en su tercer año, no tiene todavía un horizonte final. Se ha intensificado, a medida que Temer se ha debilitado y la imagen de Lula se ha fortalecido. La derecha intenta un nuevo aliento sin Temer, pero ni siquiera es seguro que logre la mayoría parlamentaria para sacarlo y para sustituirlo por otro político suyo para dar continuidad al golpe y a la restauración neoliberal.

Emir Sader es sociólogo y científico político brasileño, coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).

 


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