Lula convoca a los intelectuales. Emir Sader

febrero 11, 2020

Lula había escogido terminar el sufrido año de 2019 con una reunión alegre y festiva con intelectuales y artistas en Rio de Janeiro. El aceptó la propuesta que yo le hice y concluyó el año de esta forma. Foto: Ricardo Stuckert/IL

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En este año, recuperado de las circunstancias de la prisión, Lula definió un programa de movilización por todo el país, mediante viajes para eventos, como el que hizo a Belo Horizonte, para una reunión del Movimiento de los Sin Tierra. El pidió que en todos sus viajes hiciera reuniones con intelectuales.

Lula retoma así una tradición original del PT que, vale recordar, tuvo la presencia de grandes intelectuales brasileños en su fundación: Antonio Candido, Paulo Freire, Sergio Buarque de Holanda, Mario Pedrosa, Perseu Abramo, Marilena Chaui, entre tantos otros. A lo largo de su historia, el PT fue agregando otras generaciones de intelectuales, que siempre han mantenido estrechos vínculos con Lula.

En este momento difícil de la lucha del partido y de toda la izquierda brasileña, Lula hace hincapié de retomar los lazos con la intelectualidad. Viniendo a Rio de Janeiro para las conmemoraciones de los 40 años del PT, Lula me pidió de nuevo que organizara una reunión con intelectuales, para oírlos, sentir sus preocupaciones, sus críticas, sus puntos de vista.

De tal manera que las reuniones son abiertas con un largo período de intervenciones de gran cantidad de intelectuales (en ésta, tuve que hacer todo lo posible para coordinar la reunión de forma que más de 30 intelectuales pudieran intervenir en el tiempo de 3 horas, antes que Lula hablara.) Son reuniones reservadas, aunque, como esta de Rio de Janeiro, con alrededor de 100 intelectuales, está diseñada para que todos pudieran expresarse libremente sobre todos los temas que quieran. Lula hace observaciones de todas las intervenciones y solo al final toma la palabra.

Sin formación intelectual original, Lula siempre contó con el apoyo de intelectuales, cuyas ideas él recoge y las pone en práctica a su manera. Sus largos meses de prisión hicieron con que el, por primera vez en su vida, la mayor parte de su tiempo estuviera dedicado a la lectura, sobre todo de libros. Temas como la esclavitud, la soberanía, las desigualdades, las luchas del pueblo brasileño – fueron centrales en su preocupación y sus lecturas, dedicando gran parte de sus lecturas a obras de carácter histórico. No sin dificultad en algunas de las lecturas, como el confiesa, pero casi nunca haberlas interrumpido.

Su llamado a los intelectuales, además de oírlos y retomar el contacto con la vida intelectual y con los intelectuales del PT y de otros sectores de izquierda, sirve, antes que todo, para convocarlos a que se movilicen. Como siempre ha hecho en los tiempos recientes, Lula se vale de su situación personal como ejemplo del comportamiento que él cree que las personas deben tener. Al igual que él no ha apelado a salir del país o a refugiarse en alguna embajada, Lula dice que las personas no debieran salir del país, porque la lucha es aquí, es aquí donde se da la decisión del futuro del país.

En el caso de los intelectuales, la gran convocatoria es para dar la lucha de las ideas, de los debates, para escribir, publicar, contestar, participar de los debates en los medios. Lula insiste en que se retome la idea de que las denuncias de corrupción han tenido efectos en la destrucción de patrimonio público y en la imagen pública del PT y de la izquierda.

Lula convoca a los intelectuales a que no dejen de contestar a ninguna de las acusaciones falsas y a las persecuciones hechas diariamente por el gobierno y por los medios, que tienen graves responsabilidades por todo lo que pasa en Brasil, al reproducir mentiras y a atacar al PT, a él mismo y a los movimientos populares. Los medios tienen las más grandes responsabilidades por el clima de odio que ha llevado Brasil a la desastrosa situación que vive hoy.

Lula convoca a que no se deje pasar nada de lo que dice la derecha, a que busquen las mejores formas de decir y difundir sus ideas y las versiones de la izquierda, que no se casen con el silencio, con los ataques a la verdad. Porque el objetivo de la derecha es hacer con que el pueblo se olvide de todo lo que los gobiernos del PT han hecho para el pueblo y para el país. Es una guerra entre la memoria y el olvido.

Lula salió muy contento de la reunión con los intelectuales, preparándose para su encuentro con el Papa la próxima semana, tema sobre el cual intermedió Alberto Fernández en el Vaticano. Aunque tenga varias invitaciones en Europa, incluso para recibir el titulo de Ciudadano de Paris, de manos de la alcaidesa Ana Hidalgo, Lula retornará en seguida del Vaticano a Brasil.

Lula muestra, en el vigor de sus 74 años, con su espíritu irreverente y lleno de humor, con su actitud de confianza y de esperanza, el camino que él considera que se debe tomar para rescatar la democracia, la verdad y la alegría de vivir.

 


Al Pueblo Brasileño: No cambio mi dignidad por mi libertad. Luiz Inácio Lula da Silva

octubre 3, 2019

Todo lo que los fiscales de la [Operación] Lava Jato

realmente deberían hacer es pedirle disculpas al

Pueblo Brasileño, a los millones de desempleados y

a mi familia, por el mal que le hicieron a la

Democracia, a la Justicia y al país.

 

Quiero que sepan que no acepto negociar mis derechos y

mi Libertad ya demostré que son falsas las acusaciones que me hicieron.

Son ellos y no yo los que están presos a las mentiras que

contaron a Brasil y al Mundo.

 

Ante las arbitrariedades cometidas por los fiscales y por Sergio Moro [juez], cabe ahora a la Suprema Corte

corregir lo que está errado, para que haya Justicia Independiente e imparcial.

Como es debido a todo ciudadano.

 

Tengo plena conciencia de las decisiones que tomé en ese proceso y no descansaré

mientras la Verdad y la Justicia no vuelvan a prevalecer.

 

Curitiba 30/09/2019

Lula


Lula. En defensa de la Democracia

abril 2, 2018

El acto  también defenderá el derecho de Lula a ser candidato y va a protestar contra la condena del petista.

Hoy
lunes 2 de abril  se celebra un acto en defensa de la democracia y por la justicia para Marielle Franco y Anderson Gomes, ejecutados en Río de Janeiro, el 14 de marzo.

La protesta suprapartidista será en el Circo Volador, a las 18h, y reunirá al ex presidente Lula, el precandidato a la presidencia por el PSOL, Guilherme Boulos, el diputado estadual por el PSOL de Río de Janeiro, Marcelo Freixo, y la pre candidata a la presidenta. presidencia de la República por el PCdoB, Manuela D’Ávila.

La izquierda ha promovido diversas manifestaciones en conjunto desde el asesinato de la ex concejal del PSOL y de su chofer. En la última semana, tras el atentado contra Lula, estuvieron juntos en el acto en Curitiba de cierre de la caravana los precandidatos Guillermo Boulos (PSOL) y Manuela.

En Río, el PCdoB y el PT ya declararon que abrirían mano de candidaturas propias para apoyar a Freixo al gobierno del Estado. Freixo, hasta el momento, ha negado esa posibilidad. En la última semana, él defendió la unidad de la izquierda contra el fascismo en el país, ante la ejecución de Marielle y los tiros contra Lula, y aún recordando que en 2018 ya son 30 policías muertos. “Estas violencias no dividen a la sociedad entre la derecha y la izquierda, sino entre democracia y barbarie. ¡Todas las vidas tienen el mismo significado! Tenemos diferencias políticas, que son fundamentales y deben ser debatidas, pero el fascismo tiene que ser combatido por todos nosotros.

El acto de segunda también defenderá el derecho de Lula a ser candidato y va a protestar contra la condena del petista, pues según la defensa del ex presidente, se trata de un caso de lawfare (uso de recursos jurídicos con fines políticos). El habeas corpus de Lula será votado el día 4 (miércoles) por los ministros del Supremo Tribunal Federal.

Según la presidenta del PT, la senadora Gleisi Hoffmann, la extrema derecha quiere ocupar espacio en la política a través del odio y la intolerancia. “Está más que a la hora de la izquierda brasileña, junto con los movimientos sociales, unirse y gritar al mundo lo que está sucediendo en Brasil.


Lula se dispara en las encuestas mientras avanza el proceso que puede inhabilitarle

enero 9, 2018
Lula no renuncia a ser candidato a las elecciones de 2018.  Las últimas encuestas de intención de voto le son cada vez  más favorables. En los últimos meses, la popularidad del expresidente no ha dejado de crecer hasta alcanzar los niveles más altos desde que los escándalos de corrupción comenzaron a castigar al Partido de los Trabajadores (PT) y abrieron el camino al proceso que, el año pasado, acabó con la destitución de la sucesora de Lula, Dilma Rousseff. El último sondeo fue conocido este mismo miércoles, del instituto Ipsos. Los resultados son espectaculares. Su popularidad ha crecido en 16 puntos porcentuales desde junio hasta situarse en un 45%, más del doble que sus potenciales adversarios, el ultraderechista Jair Bolsonaro y el gobernador de São Paulo, el centrista Geraldo Alckmin.
Suena vergonzante que Lula pueda ser condenado a prisión por Corrupción…Los dirigentes políticos y económicos confian en que la justicia -siempre ciega-sorda-muda- impedirá al exPresidente su acceso a las elecciones. Así manifestó el juez Sérgio Moro que tiene pruebas suficientes -según él- , las que le han preparado-manipulado  sus adversarios, “corruptos” de verdad. Se trata de una “persecución política” en la que algunos jueces han actuado de forma ilegal, junto con sus adversarios politicos, implicados, ellos sí, en múltiples escandalos de corrupción.

El Tribunal Regional Federal de Porto Alegre fijó para el próximo 24 de enero la vista del recurso de Lula contra la condena. Si los tres jueces del tribunal ratificasen a Moro, el expresidente tendría muy difícil escapar a la inhabilitación política e incluso al ingreso en prisión.

El PT ya está preparando una movilización para ese día ante la sede del tribunal. Diversos dirigentes del partido empiezan a deslizar la idea de que dejar a Lula fuera de la carrera sería un “fraude electoral” y la culminación del “golpe” que apartó de la presidencia a Rousseff. El propio Lula se mantendrá al margen de las protestas. Y asegura que no pretende azuzar una campaña de deslegitimación de las instituciones. “Si a mi edad dejo de creer en la justicia y en la democracia, ¿en qué voy a creer? ¿En la lucha armada?”, bromeó este miércoles.

 

 


Cuando el poder judicial es lo opuesto de la justicia. Emir Sader

diciembre 14, 2017
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Lula ya tiene fecha para el juicio en segunda instancia, el 24 de enero de 2018, cuando pretenden que se vuelva ilegalmente imposibilitado para candidatizarse a la presidencia de Brasil. Se han batido todos los records, para agilizar la condena, más todavía conforme se dan cuenta que cada mes, cada semana,  cada día, que pasa Lula se vuelve más fuerte, gana más apoyo, recorre más territorio de Brasil con sus Caravanas.

Hay, entonces, que condenarlo lo más pronto posible. A lo mejor elevar la pena de 9 años y medio a más, a 15, a 20 años. Para hacer coro con los medios, que han vuelto a propagar en sus editoriales, que lo único que pueden hacer es apresar a Lula. Caso contrario, él va a incendiar el país, con su odiosa comparación entre lo que él ha hecho, cuando ha presidido el país, y lo que hacen ellos.

Rápido, más rápido, antes que Lula vaya al norte del país, a la Amazonia, que ellos quieren entregar a los gringos. Antes que vaya al sur, bastión de la derecha, conquistar el apoyo popular, antes que Lula, con sus Caravanas, desarticule lo que hasta recién era el reinado de la derecha.

Pero las cosas no son tan fáciles. Si no hay unanimidad en la decisión, en esa instancia misma hay recursos. Caso contrario, habrá recursos en el Supremo Tribunal Federal. Y, sobre todo, como se puede hacer todo con las bayonetas y las condenas, salvo sentarse sobre ellas, hay el pueblo en las calles. Ya se verá quien tiene más fuerza. Lula está muy tranquilo. Como siempre dice: ha probado su inconciencia, ahora los chacales tienen que probar su culpa.


Liderazgos nacionales y auto estima del pueblo. Emir Sader

diciembre 4, 2017
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Nunca había surgido, en América Latina, un grupo de líderes populares tan expresivo como el que han compuesto Hugo Chávez, Lula, Néstor y Cristina Kirchner, Pepe Mujica, Evo Morales, Rafael Correa. Ellos representaron no solamente un proyecto de recuperación del desarrollo económico con inclusión social, son también un proceso de elevación de la auto estima de los pueblos de esos países.

Nunca nuestros pueblos se han enorgullecido tanto de sus países, de sus gobiernos, de sus líderes, como en ese momento. Porque nunca esos países han prosperado tanto en lo económico, nunca ese progreso ha revertido tanto en manos de todos. Nunca la soberanía nacional fue tan plena, para que nuestros gobiernos pudieran expresar, para todo el mundo, que las políticas externas de nuestros países representan lo que piensa y siente la gran mayoría de su pueblo.

Esa auto estima es fundamental para que nuestros pueblos puedan creer en nuestra capacidad de generar nuestras propias respuestas a los problema que enfrentamos. Es fundamental para que la esperanza en el destino de nuestros países se imponga y nos oriente.

La derecha no puede imponerse frente a un pueblo optimista frente a su futuro. No puede imponerse sin imponer el pesimismo, el catastrofismo, el desánimo, la sensación de que nuestros países no tienen arreglo, de que no somos capaces de formular soluciones a nuestros problemas.

Pero para imponer esas sensaciones, la derecha tiene que destruir la imagen de los líderes que personifican la auto estima de nuestros pueblos. Tienen que promover el olvido de todo lo que ha pasado en gobiernos anteriores, cuando llegan al gobierno, o descalificar los avances logrados.

Evo Morales fue objeto de la más espeluznante historia, una verdadera telenovela, en la que era acusado de haber tenido relaciones con una rubia, con la cual habría tenido un hijo, que habría sido abandonado por él. Fue determinante para el resultado del referendo que el gobierno finalmente perdió el haber difundido esas mentiras poco tiempo antes de la consulta. No tardó mucho para que se revelara no solamente que la historia era totalmente falsa, en todo, como que también había sido montada por dirigentes de la oposición política. Los mismos que ahora defienden la obediencia al resultado de aquel referendo, para el cual ellos han contribuido decisivamente con esos montajes mediáticos.

Al igual que es indispensable destruir la imagen de Lula, con el cual la gran mayoría de los brasileños se identifica así como identifican a su gobierno como el mejor momento de la historia del país y de sus vidas, para concluir con la idea de que Brasil no tendría arreglo, que los problemas actuales del país no son resultado de la desastrosa política económica del gobierno de Temer, sino de los gastos supuestamente excesivos de los gobiernos del PT. Lula tendría que aparecer como alguien que se habría valido del cargo de presidente para obtener ventajas para él y para sus parientes. Al no lograr hacerlo, la imagen de Lula queda plasmada en la cabeza de la gran mayoría de brasileños de forma extraordinariamente positiva.

Se busca, de igual manera, en Ecuador, identificar al gobierno de Rafael Correa con un endeudamiento supuestamente enorme del Estado, con vínculos con casos de corrupción, para atacar la imagen que tienen de Correa los ecuatorianos, a quien identifican el del presidente que, de lejos,  ha hecho el mejor gobierno en el país.

Esto sucede con todos los gobernantes populares en la región. Se ataca sus imágenes, en la dificultad de contraponer los resultados concretos de sus gobiernos con los de los gobiernos neoliberales. Todos serian centralizadores, autoritarios, “populistas”, irresponsables en el manejo de las cuentas públicas, corruptos. Es indispensable esa operación, que se da en todos los países donde hay o hubo gobiernos anti neoliberales, para buscar destruir la reputación pública de esos dirigentes y, a la vez, destruir la auto estima del pueblo.

La derecha no puede gobernar un país en que el pueblo crea en su propia capacidad de generar liderazgos en los que deposita su confianza y que gobierne conforme sus intereses y necesidades. La identidad del pueblo con esos dirigentes es un patrimonio indestructible para la lucha por la democracia, la justicia y la soberanía de nuestros países.


Lula: más pueblo, más acusaciones. Emir Sader

septiembre 9, 2017
A lo largo de tres semanas Lula protagonizó el más formidable proceso de movilizacióny de formación de conciencia política que el país haya conocido, con su primera caravana,hacia el nordeste de Brasil. Un mar de pueblo lo recibió en todas las 9 provincias de suregión originaria, la que más ha cambiado a lo largo de los 12 años de gobiernos del PT.
Estaba previsto originalmente visitar 28 ciudades, pero la caravana de Lula – de la que tuveel privilegio de participar – tuvo que detenerse en 50 veces ocasiones más, en medio de las carreteras, para que él se encontrara con la gente aglomerada espontáneamente frente a la noticia que corría de que Lula iba a pasar por ahí. Fueron finalmente cerca de 80 localidades, en las que Lula tuvo que hacer cerca de 80 discursos, apoyado por el pueblo que lo quería tocar, hablarle, oírle, sacarse fotos con él.
Ocho de los nueve gobernadores de las provincias recorridas por la caravana fueron a buscar a Lula. Otros tantos políticos de derecha se han pronunciado por él, dado que nadie que esté en contra de Lula podría elegirse en las próximas elecciones.
Mientras la prensa internacional informaba sobre la consagración de Lula, la nacional censuró las fotos de Lula en medio del pueblo, porque no tenía que decir, frente a su fracaso de destruir la imagen del ex-presidente. Una que otra cosa respecto a uno que otro aspecto era reportado, pero nada que reflejara la grandiosidad del viaje de Lula.
Lula terminó el viaje “cansado, pero feliz”, como él dijo. Pudimos constatar la felicidad con que él enfrentaba el asedio popular y las demandas para que hablara en todas las localidades.
Se podría esperar reacciones de la derecha, después de su desconcierto y silencio frente al éxito de la caravana. De inmediato, han acelerado el juicio en segunda instancia en contra de Lula, ya condenado – aun sin pruebas, en base a convicciones e indicios – en primera instancia. Se dan cuenta de que Lula seguirá con sus caravanas, y ya se han anunciado las próximas para Minas Gerais y Rio de Janeiro, por eso intentan condenarlo más rápidamente.
Ni bien había terminado la caravana, con una inmensa concentración en la ciudad de San Luis, en la provincia de Maranhão, la derecha desató una nueva ola de acusaciones en contra de Lula. Acusaciones del hijo de la familia Odebrecht, así como del ex-ministro de Lula, Antonio Palocci, quien, después de estar preso durante un año y con larga condena, ha resuelto inventar acusaciones como le demandaban los jueces para ablandar su pena.
Los medios se valen de esas nuevas acusaciones para intentar borrar los ecos de los viajes de Lula, así como habían censurado las fotos y la cobertura de la caravana. De nuevo anuncian la muerte política de Lula, de nuevo, sin pruebas, solamente basados en acusaciones de gente presa desde hace mucho tiempo, que cambia una disminución de la pena por declaraciones solicitadas por los jueces.
Cuando más vivo se encuentra Lula en la memoria de la gente, más los medios anuncian su muerte política. El único líder político que puede rescatar la credibilidad y la legitimidad del Estado brasileño, es el más perseguido por los que han dado el golpe y buscan enterrar definitivamente la democracia en Brasil.
Las alternativas radicales que se presentan en Brasil – consolidación del golpe o elecciones democráticas – definirán el futuro de país por mucho tiempo y afectarán los destinos del continente. Son 14 meses hasta la fecha prevista para las elecciones presidenciales. Es un conteo regresivo que pone el país en vilo, alarga las ansiedades y tensiones de la más larga y profunda crisis de la historia brasileña.
Mientras tanto, Lula prepara las nuevas caravanas, definidas por las provincias donde la izquierda ha triunfado en 2014: todo el nordeste, Minas Gerais y Rio de Janeiro. Antes, irá de nuevo a declarar frente al juez Sergio Moro, el día 13 de septiembre. Un nuevo cara a cara que Moro intentó evitar, convocando a Lula a una declaración a distancia, dada la pésima experiencia que tuvo el 10 de abril, cuando por primera vez tuvo que encarar directamente a Lula.
Pero este apeló a su derecho de declarar personalmente e irá de nuevo a Curitiba, acompañado por un gran apoyo popular. Moro tendrá que encarar nuevamente la presencia, la fuerza moral, las palabras y los argumentos de Lula que, como siempre repite, ha probado su inocencia; falta a los que lo acusan, probar su culpabilidad.

El futuro de Brasil depende siempre de Lula. Emir Sader

julio 18, 2017
La derecha brasileña ha engendrado el golpe en contra de los gobiernos del Partido de los Trabajadores -PT-, pero ahora no sabe qué hacer con su gobierno. La izquierda ha producido a Lula y la derecha no sabe qué hacer con Lula. La derecha no sabe si intenta seguir con Temer como presidente o si encara la delicada operación de sustituirlo. Muchos sectores da la derecha brasileña ya consideran a Temer un cadáver político, pero su mal olor no ha sido hasta ahora suficiente para que se genere una nueva unidad entre los golpistas para sustituirlo.

Con Lula la derecha tampoco sabe qué hacer. Puede intentar condenarlo, con el riesgo de hacerlo todavía más popular y objeto de apoyo aún más generalizado en el país, como víctima de un proceso sin fundamento, ni pruebas. Y con el riesgo de no lograr mantener la condena y que el tiro salga por la culata, de la peor manera para la derecha brasileña. O tener que enfrentar a Lula como candidato, con todas las posibilidades de perder de nuevo.

Porque una figura como la de Lula no se elimina así, como le gustaría a la derecha, mágicamente, mediante una sentencia de un juez de quinta categoría. Lula ya está inscrito definitivamente en la historia de Brasil, como su presidente más popular, más importante, de más trascendencia en la vida de todos los brasileños. Asimismo, Lula es el más importante líder político de la izquierda contemporánea a escala mundial.

Cualquiera que sea el desenlace jurídico de los procesos en contra de Lula, el seguirá siendo el personaje decisivo para el futuro de Brasil. Sea como candidato favorito y como presidente de Brasil una vez más, sea como dirigente fundamental para las futuras en Brasil. Nada de importante sucederá en Brasil sin la presencia y la posición determinante de Lula, de tal forma su imagen es omnipresente en el país.

La derecha, muy incomodada, siempre tendrá que referirse a Lula, como su mayor enemigo. La izquierda, como su líder fundamental. Los medios, como la figura más conocida y reconocida en Brasil. El pueblo brasileño, porque deposita en él su esperanza y la confianza de volver a conquistar sus derechos y su autoestima.

La historia brasileña sigue y Lula tendrá en ella siempre un rol fundamental. Si como candidato, tiene todas las posibilidades de ganar de nuevo y, como él dice, hacer más y mejor en el gobierno. Si impedido de candidatearse, dirigir a las fuerzas de la izquierda en sus combates futuros.

No se puede aprisionar a la esperanza, no se puede condenar a la voluntad del pueblo de retomar el camino de las trasformaciones democráticas en Brasil. La historia no cabe en una sentencia arbitraria de un juez fantoche de la derecha y del Imperio. El destino de Brasil no cabe en las campañas de los medios oligárquicos.

Lula y la izquierda brasileña son resultados de las luchas del pueblo por sus derechos. La miseria, la pobreza, el hambre, la desigualdad, la exclusión social, producidos por la derecha brasileña a lo largo de los siglos, que habían hecho de Brasil el país más desigual del continente más desigual del mundo, han generado también las luchas por la justicia social y por los derechos de todos, el liderazgo de lucha y las fuerzas de la izquierda brasileña.

Por más que intenten descalificar a la figura de Lula, por más que intenten condenarlo, aun sin pruebas, la influencia, la capacidad de convencimiento de Lula hacia los brasileños solo aumenta, conforme el gobierno surgido del golpe intenta deshacer todo lo bueno que hicieron los gobiernos del PT. Hoy la gran mayoría ya considera, de nuevo, la cuestión social como la más importante del país. El rechazo al paquete cruel de proyectos del gobierno Temer es aplastante y, con él, el incremento del apoyo a Lula, como contraposición a todos los derechos que se le está quitando al pueblo.

La ilusión de que jurídicamente la derecha puede abolir la imagen de Lula de la cabeza de las personas y el propio Lula como líder político y de masas de la historia de Brasil es eso – una ilusión. Él soporta cualquier sentencia, cualquier acusación sin pruebas, pero la vida real es distinta. El país real se hace con conciencia política, con lucha por los derechos sociales y por la democracia. En el país real Lula tiene un lugar fundamental en la historia pasada, presente y futura de Brasil. (Para comprobar, la derechista revista Veja hizo una encuesta entre sus lectores sobre el futuro de Lula y aun ahí el resultado es elocuente: – Será preso – 14 %. Será presidente de Brasil – 86%.)


Derecha brasileña se libra de Temer para intentar salvar el golpe. Emir Sader

julio 12, 2017
   
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Ahora sí, es cierto. Aunque maniobre de todas maneras, cambiando a 20 miembros de la Comisión de Justicia de la Cámara, para intentar derrotar el informe del relator que da continuidad al proceso en contra de Michel Temer, este ya es considerado un cadáver político. Las evidencias de las últimas denuncias le quitaron cualquier tipo de legitimidad para seguir adelante con el paquete de reformas regresivas – razón del golpe en contra de los gobiernos del PT.

Desde las últimas denuncias, Temer ya no gobierna. Apenas busca estrategias para intentar sobrevivir, a pesar de los indicios claros de que la derecha ya no lo quiere como presidente. Desde que Globo ha adherido a la campaña de su aliada, él sabe que yo no va a sobrevivir.  El mismo tipo de traición que Temer practicó en contra de Dilma Rousseff, él la sufre de parte del presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, que ya surge como el candidato de la derecha para sustituir a Temer.

Temer, como ex-vice presidente, fue la vía que la derecha ha encontrado para sacar el PT del gobierno. Pero luego se dieron cuenta no solo que él no tiene las mínimas condiciones políticas para presidir a Brasil, sino además que su equipo y el mismo, están profundamente comprometidos con la corrupción. Él fue un instrumento del que sirvió la derecha para recuperar el gobierno, pero ya se muestra capaz de llevar adelante lo que más importa a la derecha: el paquete de medidas antipopulares que caracteriza la reinstauración del neoliberalismo.

Hasta ahora Temer había cumplido. Recién el Congreso ha aprobado monstruosas medidas de violación de los derechos de los trabajadores, que venían desde el gobierno de Getulio Vargas. El gobierno perdió muchos votos, pero mantuvo los suficientes para seguir prestando ese servicio a los grandes empresarios. Pero los otros proyectos están aplazados.

Después que el relator del primer proceso de corrupción en contra de Temer en la Cámara de Diputados, aun siendo de su mismo partido, tuvo que admitir la continuidad del proceso – que ahora debe ser votado en la Comisión de Constitución y Justicia, para después llegar al plano de la Cámara -, la agenda política brasileña se vuelca sobre esos procesos. El primer proceso – que serán probablemente tres – debe ser votado en la Cámara en agosto. Si Temer es condenado, el presidente de la Cámara de Diputados asumirá la Presidencia de la República por máximo 180 días, mientras el Senado juzga el proceso. De todas formas, como mencioné, se trata apenas de uno de los procesos muy circunstanciados en contra de Temer.

Por ello, la derecha lo considera ya un cadáver político. Busca una alternativa que pueda dar un empujón más firme a sus proyectos de restauración neoliberal. Lo intentará hacer por la vía indirecta, pro votación de un Congreso absolutamente desmoralizado por las acusaciones de corrupción a cientos de sus miembros. Lo intentará hacer, aunque sectores de la derecha, como el mismo Fernando Henrique Cardoso y órganos de prensa, planteen la necesidad de elecciones directas, conscientes de que alguien que elija ese Congreso tampoco tendría la mínima legitimidad para reimponer una estabilidad política básica a un sistema que no ha salido de la crisis desde la reelección de Dilma Rousseff.

Pero para enfrentar elecciones directas, la derecha tendría que tener un candidato con apoyo popular, que pudiera enfrentar a Lula. Como toda la derecha se ha comprometido con el golpe y con el paquete de medidas regresivas implementadas hasta aquí, ninguno de sus candidatos tendría la mínima posibilidad de enfrentar a Lula. Queda la alternativa de eliminar a Lula de la disputa, pero esa posibilidad – aun contando con una condena segura en primera instancia – aparece cada vez menos probable, frente a la falta de pruebas en contra de Lula y a manifestaciones de sectores del mismo Poder Judicial que rechazan procesos que utilizan solamente con declaraciones como pruebas.

La más prolongada crisis de la historia brasileña, que ya está en su tercer año, no tiene todavía un horizonte final. Se ha intensificado, a medida que Temer se ha debilitado y la imagen de Lula se ha fortalecido. La derecha intenta un nuevo aliento sin Temer, pero ni siquiera es seguro que logre la mayoría parlamentaria para sacarlo y para sustituirlo por otro político suyo para dar continuidad al golpe y a la restauración neoliberal.

Emir Sader es sociólogo y científico político brasileño, coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).

 


La centralidad de los humildes de la Tierra: a propósito del discurso de Lula. Leonardo Boff

junio 9, 2017

  

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Esta reflexión está motivada por el discurso del expresidente Lula al cerrar la apertura del 6º Encuentro Nacional del Partido de los Trabajadores el día 1º de junio de 2017 en Brasilia. Lo hago como observador interesado en el proyecto social que el PT realizó en parte en sus años de gobierno. No estoy afiliado al partido, pues estimo que partido es siempre parte y la tarea del pensador intelectual es intentar pensar el Todo y ocuparse menos de las partes que siempre son muchas y no raramente contradictorias.

Tres puntos me llamaron particularmente la atención.

El primero de ellos es el carácter de clase del partido. Está en su nombre: Partido de los Trabajadores. Es decir, se propone representar a las grandes mayorías del país compuestas por la clase de los trabajadores del campo y de la ciudad, aquellos que dentro del sistema del capital viven de salarios (venta de su fuerza de trabajo manual o intelectual). Esto no significa que esté cerrado solamente a estas grandes mayorías. Está abierto a todos los que asumen la democracia y las principales demandas de los trabajadores que son tener trabajo, ganar un salario decente, trabajar en condiciones adecuadas, luchar por la justicia social para disminuir el foso perverso de las desigualdades sociales y poder organizarse en sindicatos para defender mejor sus derechos y tener más fuerza en las negociaciones con los dueños del capital.

Lula resaltó el carácter nacional del PT. En su gran mayoría, los partidos en Brasil tienen su base en los estados de la federación y representan a las fuerzas hegemónicas locales. Piensan más lo regional y menos lo nacional. El PT nació pensando lo nacional, es decir, Brasil como proyecto de nación soberana, autónoma que rompió con el sustrato esclavócrata, colonial, neocolonial y dependiente de las grandes potencias que hegemonizan el curso del mundo. El PT desarrolló la conciencia de que tenemos una base ecológica, geopolítica, económica, poblacional y cultural que nos permite elaborar un proyecto propio de nación soberana. Este, junto con las demás naciones, ayuda a definir los rumbos inciertos de la humanidad, ahora en una fase nueva de su historia. Es la fase de la planetización, fase en cierta forma dramática a causa del calentamiento global y del grito de la Tierra superexplotada por nuestro modo de producción depredador y de consumo perdulario de bienes y servicios naturales. El futuro de nuestra especie y de nuestra civilización está en juego.

Lula destacó que el PT es el primer partido de carácter nacional que se propone pensar el país como un todo y en el interés de todos, a partir de los intereses de las grandes mayorías históricamente descuidadas. Hay que reconocer, como lo mostraran nuestros historiadores, en particular José Honório Rodrigues y Raymundo Faoro, que los partidos dominantes pensaron un Brasil menor, buscando primeramente sus intereses y no el interés común de todo el pueblo brasilero. Nunca hubo un proyecto que incluyese a los millones de excluidos, marginados y considerados por la clase dominante, heredera de la mentalidad de la Casa Grande, como don nadies, a los que «les negó derechos, arrasó su vida y, cuando los vio crecer, les negó poco a poco su aprobación, conspirando para ponerlos de nuevo en la periferia, lugar que sigue creyendo que les pertenece» (Rodrigues, Conciliação e Reforma no Brasil, 1965, p. 14-15). ¿No se está repitiendo esta tragedia con las medidas del “gobierno” que tenemos, de manera aún más radical, desmontando, una por una, las conquistas de años de trabajo político y social?

El segundo punto es de gran relevancia ética y política. Se trata del núcleo central del proyecto político del PT: dar centralidad a los humildes de la Tierra. Al hablar del proyecto que debe ser nuevamente pensado, incrementado y consolidado en el Congreso, no empezó con la idea arrogante de Brasil gran potencia industrial y campeona en exportación de materias primas. Empezó con los humildes de la Tierra: con los indígenas, a quienes debemos proteger y devolver sus tierras invadidas por el agronegocio; empezó con los quilombolas, a quienes debemos reconocimiento por su lucha de supervivencia, por sus tierras y villas; empezó por los negros, a millones convertidos en “piezas”, carbón para quemar en las fábricas de producción; volverse hacia África no es solo pagar una deuda histórica impagable, sino practicar la solidaridad para que ella pueda mejorar las condiciones de vida de sus poblaciones mediante lo que nuestras instituciones científicas ligadas a la agricultura produjeron con gran calidad; empezó por las mujeres discriminadas todavía por el patriarcalismo, a pesar de toda la contribución que han dado al desarrollo del país; empezó por los Sin Tierra y Sin Techo que buscan tierra para trabajar, producir y vivir en una democracia llevada al campo y a las periferias; empezó con los rescatadores de material reciclable, a los que siempre apoyó (y se conmovió al recordarlos), liberando algunos millones de reales para que mejorasen sus condiciones de trabajo; empezó con los LGBT que trabajan, votan, pagan impuestos y muchos son asesinados; empezó con los trabajadores en general, obligados a aceptar salarios bajos para permitir una mayor acumulación a las oligarquías que controlan gran parte de nuestra economía; en fin, empezó diciendo que debemos incluir a los empresarios, pequeños, medianos y grandes que crean empleos y producen, y que deben sentir su responsabilidad en la construcción de una nación más justa e igualitaria. Todos debemos convergir en este sueño colectivo.

¿Cuál es el significado de este tipo de discurso? Dar primacía a la persona humana. Esa opción revela la innegable dimensión ética de la política, pues ya para Aristóteles ética y política eran sinónimos. Gobernar no es administrar la economía, controlada por el mercado, sino cuidar del pueblo, de la calidad de su vida y de su alta dignidad. Gandhi decía que la política es un gesto amoroso para con el pueblo, el cuidado de la cosa común. Esto es lo que fue propuesto como el núcleo esencial del proyecto político a ser concretado por el PT y sus aliados.

Pero esto difícilmente se consigue, recalcó el expresidente – y este es el tercer punto – si no hay educación general. Dedicó los mayores elogios a la importancia decisiva de la educación para gestar un país soberano y moderno. De ahí las muchas iniciativas que inauguraron los gobiernos del PT para permitir que los pobres, negros y marginados hiciesen cursos de profesionalización y pudiesen ingresar en las universidades.

Finalmente, invitó a todos a ser creativos. No se trata de repetir lo que ya se ha hecho, sino de reinventar nuevas formas de hacer política social con participación popular, aprovechando las buenas experiencias realizadas, y proyectar otras nuevas que busquen más inclusión, más ciudadanía y más dignificación de la vida humana.

Por último, apeló a la importancia política de la esperanza. Quien alimenta esperanza no acepta indignado las iniquidades sociales, se dispone a luchar para proyectar un horizonte nuevo; la esperanza desencadena energías escondidas que pueden crear un nuevo paisaje y dar la victoria. La esperanza es el motor de la historia y de los cambios.

Si el PT llega nuevamente al gobierno central, mediante el voto popular por voluntad de la mayoría de la población es para encontrar una salida a la crisis, ya que las clases dominantes que se apoderaron del poder, están perdidas en su voracidad de acumulación en contra de la gran mayoría de los ciudadanos y, atónitas, no saben encontrar una superación promisoria de la crisis en la que todos estamos metidos. Las víctimas principales son los históricamente sufridores a los cuales no nos está permitido imponer cargas todavía más pesadas de las que ya cargaron. Sería demasiada inhumanidad. Pero eso es lo que estamos verificando con las medidas desastrosas de la actual administración.

Un PT renovado y purificado de sus errores, defectos y limitaciones, puede proponerse a la sociedad como un partido que puede despejarnos el horizonte y ofrecerse como un camino político de desarrollo sostenible por ser más participativo donde, al decir de Paulo Freire, no sea tan difícil el amor.


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