El futuro de Brasil depende siempre de Lula. Emir Sader

julio 18, 2017
La derecha brasileña ha engendrado el golpe en contra de los gobiernos del Partido de los Trabajadores -PT-, pero ahora no sabe qué hacer con su gobierno. La izquierda ha producido a Lula y la derecha no sabe qué hacer con Lula. La derecha no sabe si intenta seguir con Temer como presidente o si encara la delicada operación de sustituirlo. Muchos sectores da la derecha brasileña ya consideran a Temer un cadáver político, pero su mal olor no ha sido hasta ahora suficiente para que se genere una nueva unidad entre los golpistas para sustituirlo.

Con Lula la derecha tampoco sabe qué hacer. Puede intentar condenarlo, con el riesgo de hacerlo todavía más popular y objeto de apoyo aún más generalizado en el país, como víctima de un proceso sin fundamento, ni pruebas. Y con el riesgo de no lograr mantener la condena y que el tiro salga por la culata, de la peor manera para la derecha brasileña. O tener que enfrentar a Lula como candidato, con todas las posibilidades de perder de nuevo.

Porque una figura como la de Lula no se elimina así, como le gustaría a la derecha, mágicamente, mediante una sentencia de un juez de quinta categoría. Lula ya está inscrito definitivamente en la historia de Brasil, como su presidente más popular, más importante, de más trascendencia en la vida de todos los brasileños. Asimismo, Lula es el más importante líder político de la izquierda contemporánea a escala mundial.

Cualquiera que sea el desenlace jurídico de los procesos en contra de Lula, el seguirá siendo el personaje decisivo para el futuro de Brasil. Sea como candidato favorito y como presidente de Brasil una vez más, sea como dirigente fundamental para las futuras en Brasil. Nada de importante sucederá en Brasil sin la presencia y la posición determinante de Lula, de tal forma su imagen es omnipresente en el país.

La derecha, muy incomodada, siempre tendrá que referirse a Lula, como su mayor enemigo. La izquierda, como su líder fundamental. Los medios, como la figura más conocida y reconocida en Brasil. El pueblo brasileño, porque deposita en él su esperanza y la confianza de volver a conquistar sus derechos y su autoestima.

La historia brasileña sigue y Lula tendrá en ella siempre un rol fundamental. Si como candidato, tiene todas las posibilidades de ganar de nuevo y, como él dice, hacer más y mejor en el gobierno. Si impedido de candidatearse, dirigir a las fuerzas de la izquierda en sus combates futuros.

No se puede aprisionar a la esperanza, no se puede condenar a la voluntad del pueblo de retomar el camino de las trasformaciones democráticas en Brasil. La historia no cabe en una sentencia arbitraria de un juez fantoche de la derecha y del Imperio. El destino de Brasil no cabe en las campañas de los medios oligárquicos.

Lula y la izquierda brasileña son resultados de las luchas del pueblo por sus derechos. La miseria, la pobreza, el hambre, la desigualdad, la exclusión social, producidos por la derecha brasileña a lo largo de los siglos, que habían hecho de Brasil el país más desigual del continente más desigual del mundo, han generado también las luchas por la justicia social y por los derechos de todos, el liderazgo de lucha y las fuerzas de la izquierda brasileña.

Por más que intenten descalificar a la figura de Lula, por más que intenten condenarlo, aun sin pruebas, la influencia, la capacidad de convencimiento de Lula hacia los brasileños solo aumenta, conforme el gobierno surgido del golpe intenta deshacer todo lo bueno que hicieron los gobiernos del PT. Hoy la gran mayoría ya considera, de nuevo, la cuestión social como la más importante del país. El rechazo al paquete cruel de proyectos del gobierno Temer es aplastante y, con él, el incremento del apoyo a Lula, como contraposición a todos los derechos que se le está quitando al pueblo.

La ilusión de que jurídicamente la derecha puede abolir la imagen de Lula de la cabeza de las personas y el propio Lula como líder político y de masas de la historia de Brasil es eso – una ilusión. Él soporta cualquier sentencia, cualquier acusación sin pruebas, pero la vida real es distinta. El país real se hace con conciencia política, con lucha por los derechos sociales y por la democracia. En el país real Lula tiene un lugar fundamental en la historia pasada, presente y futura de Brasil. (Para comprobar, la derechista revista Veja hizo una encuesta entre sus lectores sobre el futuro de Lula y aun ahí el resultado es elocuente: – Será preso – 14 %. Será presidente de Brasil – 86%.)


Derecha brasileña se libra de Temer para intentar salvar el golpe. Emir Sader

julio 12, 2017
   
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Ahora sí, es cierto. Aunque maniobre de todas maneras, cambiando a 20 miembros de la Comisión de Justicia de la Cámara, para intentar derrotar el informe del relator que da continuidad al proceso en contra de Michel Temer, este ya es considerado un cadáver político. Las evidencias de las últimas denuncias le quitaron cualquier tipo de legitimidad para seguir adelante con el paquete de reformas regresivas – razón del golpe en contra de los gobiernos del PT.

Desde las últimas denuncias, Temer ya no gobierna. Apenas busca estrategias para intentar sobrevivir, a pesar de los indicios claros de que la derecha ya no lo quiere como presidente. Desde que Globo ha adherido a la campaña de su aliada, él sabe que yo no va a sobrevivir.  El mismo tipo de traición que Temer practicó en contra de Dilma Rousseff, él la sufre de parte del presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, que ya surge como el candidato de la derecha para sustituir a Temer.

Temer, como ex-vice presidente, fue la vía que la derecha ha encontrado para sacar el PT del gobierno. Pero luego se dieron cuenta no solo que él no tiene las mínimas condiciones políticas para presidir a Brasil, sino además que su equipo y el mismo, están profundamente comprometidos con la corrupción. Él fue un instrumento del que sirvió la derecha para recuperar el gobierno, pero ya se muestra capaz de llevar adelante lo que más importa a la derecha: el paquete de medidas antipopulares que caracteriza la reinstauración del neoliberalismo.

Hasta ahora Temer había cumplido. Recién el Congreso ha aprobado monstruosas medidas de violación de los derechos de los trabajadores, que venían desde el gobierno de Getulio Vargas. El gobierno perdió muchos votos, pero mantuvo los suficientes para seguir prestando ese servicio a los grandes empresarios. Pero los otros proyectos están aplazados.

Después que el relator del primer proceso de corrupción en contra de Temer en la Cámara de Diputados, aun siendo de su mismo partido, tuvo que admitir la continuidad del proceso – que ahora debe ser votado en la Comisión de Constitución y Justicia, para después llegar al plano de la Cámara -, la agenda política brasileña se vuelca sobre esos procesos. El primer proceso – que serán probablemente tres – debe ser votado en la Cámara en agosto. Si Temer es condenado, el presidente de la Cámara de Diputados asumirá la Presidencia de la República por máximo 180 días, mientras el Senado juzga el proceso. De todas formas, como mencioné, se trata apenas de uno de los procesos muy circunstanciados en contra de Temer.

Por ello, la derecha lo considera ya un cadáver político. Busca una alternativa que pueda dar un empujón más firme a sus proyectos de restauración neoliberal. Lo intentará hacer por la vía indirecta, pro votación de un Congreso absolutamente desmoralizado por las acusaciones de corrupción a cientos de sus miembros. Lo intentará hacer, aunque sectores de la derecha, como el mismo Fernando Henrique Cardoso y órganos de prensa, planteen la necesidad de elecciones directas, conscientes de que alguien que elija ese Congreso tampoco tendría la mínima legitimidad para reimponer una estabilidad política básica a un sistema que no ha salido de la crisis desde la reelección de Dilma Rousseff.

Pero para enfrentar elecciones directas, la derecha tendría que tener un candidato con apoyo popular, que pudiera enfrentar a Lula. Como toda la derecha se ha comprometido con el golpe y con el paquete de medidas regresivas implementadas hasta aquí, ninguno de sus candidatos tendría la mínima posibilidad de enfrentar a Lula. Queda la alternativa de eliminar a Lula de la disputa, pero esa posibilidad – aun contando con una condena segura en primera instancia – aparece cada vez menos probable, frente a la falta de pruebas en contra de Lula y a manifestaciones de sectores del mismo Poder Judicial que rechazan procesos que utilizan solamente con declaraciones como pruebas.

La más prolongada crisis de la historia brasileña, que ya está en su tercer año, no tiene todavía un horizonte final. Se ha intensificado, a medida que Temer se ha debilitado y la imagen de Lula se ha fortalecido. La derecha intenta un nuevo aliento sin Temer, pero ni siquiera es seguro que logre la mayoría parlamentaria para sacarlo y para sustituirlo por otro político suyo para dar continuidad al golpe y a la restauración neoliberal.

Emir Sader es sociólogo y científico político brasileño, coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).

 


La centralidad de los humildes de la Tierra: a propósito del discurso de Lula. Leonardo Boff

junio 9, 2017

  

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Esta reflexión está motivada por el discurso del expresidente Lula al cerrar la apertura del 6º Encuentro Nacional del Partido de los Trabajadores el día 1º de junio de 2017 en Brasilia. Lo hago como observador interesado en el proyecto social que el PT realizó en parte en sus años de gobierno. No estoy afiliado al partido, pues estimo que partido es siempre parte y la tarea del pensador intelectual es intentar pensar el Todo y ocuparse menos de las partes que siempre son muchas y no raramente contradictorias.

Tres puntos me llamaron particularmente la atención.

El primero de ellos es el carácter de clase del partido. Está en su nombre: Partido de los Trabajadores. Es decir, se propone representar a las grandes mayorías del país compuestas por la clase de los trabajadores del campo y de la ciudad, aquellos que dentro del sistema del capital viven de salarios (venta de su fuerza de trabajo manual o intelectual). Esto no significa que esté cerrado solamente a estas grandes mayorías. Está abierto a todos los que asumen la democracia y las principales demandas de los trabajadores que son tener trabajo, ganar un salario decente, trabajar en condiciones adecuadas, luchar por la justicia social para disminuir el foso perverso de las desigualdades sociales y poder organizarse en sindicatos para defender mejor sus derechos y tener más fuerza en las negociaciones con los dueños del capital.

Lula resaltó el carácter nacional del PT. En su gran mayoría, los partidos en Brasil tienen su base en los estados de la federación y representan a las fuerzas hegemónicas locales. Piensan más lo regional y menos lo nacional. El PT nació pensando lo nacional, es decir, Brasil como proyecto de nación soberana, autónoma que rompió con el sustrato esclavócrata, colonial, neocolonial y dependiente de las grandes potencias que hegemonizan el curso del mundo. El PT desarrolló la conciencia de que tenemos una base ecológica, geopolítica, económica, poblacional y cultural que nos permite elaborar un proyecto propio de nación soberana. Este, junto con las demás naciones, ayuda a definir los rumbos inciertos de la humanidad, ahora en una fase nueva de su historia. Es la fase de la planetización, fase en cierta forma dramática a causa del calentamiento global y del grito de la Tierra superexplotada por nuestro modo de producción depredador y de consumo perdulario de bienes y servicios naturales. El futuro de nuestra especie y de nuestra civilización está en juego.

Lula destacó que el PT es el primer partido de carácter nacional que se propone pensar el país como un todo y en el interés de todos, a partir de los intereses de las grandes mayorías históricamente descuidadas. Hay que reconocer, como lo mostraran nuestros historiadores, en particular José Honório Rodrigues y Raymundo Faoro, que los partidos dominantes pensaron un Brasil menor, buscando primeramente sus intereses y no el interés común de todo el pueblo brasilero. Nunca hubo un proyecto que incluyese a los millones de excluidos, marginados y considerados por la clase dominante, heredera de la mentalidad de la Casa Grande, como don nadies, a los que «les negó derechos, arrasó su vida y, cuando los vio crecer, les negó poco a poco su aprobación, conspirando para ponerlos de nuevo en la periferia, lugar que sigue creyendo que les pertenece» (Rodrigues, Conciliação e Reforma no Brasil, 1965, p. 14-15). ¿No se está repitiendo esta tragedia con las medidas del “gobierno” que tenemos, de manera aún más radical, desmontando, una por una, las conquistas de años de trabajo político y social?

El segundo punto es de gran relevancia ética y política. Se trata del núcleo central del proyecto político del PT: dar centralidad a los humildes de la Tierra. Al hablar del proyecto que debe ser nuevamente pensado, incrementado y consolidado en el Congreso, no empezó con la idea arrogante de Brasil gran potencia industrial y campeona en exportación de materias primas. Empezó con los humildes de la Tierra: con los indígenas, a quienes debemos proteger y devolver sus tierras invadidas por el agronegocio; empezó con los quilombolas, a quienes debemos reconocimiento por su lucha de supervivencia, por sus tierras y villas; empezó por los negros, a millones convertidos en “piezas”, carbón para quemar en las fábricas de producción; volverse hacia África no es solo pagar una deuda histórica impagable, sino practicar la solidaridad para que ella pueda mejorar las condiciones de vida de sus poblaciones mediante lo que nuestras instituciones científicas ligadas a la agricultura produjeron con gran calidad; empezó por las mujeres discriminadas todavía por el patriarcalismo, a pesar de toda la contribución que han dado al desarrollo del país; empezó por los Sin Tierra y Sin Techo que buscan tierra para trabajar, producir y vivir en una democracia llevada al campo y a las periferias; empezó con los rescatadores de material reciclable, a los que siempre apoyó (y se conmovió al recordarlos), liberando algunos millones de reales para que mejorasen sus condiciones de trabajo; empezó con los LGBT que trabajan, votan, pagan impuestos y muchos son asesinados; empezó con los trabajadores en general, obligados a aceptar salarios bajos para permitir una mayor acumulación a las oligarquías que controlan gran parte de nuestra economía; en fin, empezó diciendo que debemos incluir a los empresarios, pequeños, medianos y grandes que crean empleos y producen, y que deben sentir su responsabilidad en la construcción de una nación más justa e igualitaria. Todos debemos convergir en este sueño colectivo.

¿Cuál es el significado de este tipo de discurso? Dar primacía a la persona humana. Esa opción revela la innegable dimensión ética de la política, pues ya para Aristóteles ética y política eran sinónimos. Gobernar no es administrar la economía, controlada por el mercado, sino cuidar del pueblo, de la calidad de su vida y de su alta dignidad. Gandhi decía que la política es un gesto amoroso para con el pueblo, el cuidado de la cosa común. Esto es lo que fue propuesto como el núcleo esencial del proyecto político a ser concretado por el PT y sus aliados.

Pero esto difícilmente se consigue, recalcó el expresidente – y este es el tercer punto – si no hay educación general. Dedicó los mayores elogios a la importancia decisiva de la educación para gestar un país soberano y moderno. De ahí las muchas iniciativas que inauguraron los gobiernos del PT para permitir que los pobres, negros y marginados hiciesen cursos de profesionalización y pudiesen ingresar en las universidades.

Finalmente, invitó a todos a ser creativos. No se trata de repetir lo que ya se ha hecho, sino de reinventar nuevas formas de hacer política social con participación popular, aprovechando las buenas experiencias realizadas, y proyectar otras nuevas que busquen más inclusión, más ciudadanía y más dignificación de la vida humana.

Por último, apeló a la importancia política de la esperanza. Quien alimenta esperanza no acepta indignado las iniquidades sociales, se dispone a luchar para proyectar un horizonte nuevo; la esperanza desencadena energías escondidas que pueden crear un nuevo paisaje y dar la victoria. La esperanza es el motor de la historia y de los cambios.

Si el PT llega nuevamente al gobierno central, mediante el voto popular por voluntad de la mayoría de la población es para encontrar una salida a la crisis, ya que las clases dominantes que se apoderaron del poder, están perdidas en su voracidad de acumulación en contra de la gran mayoría de los ciudadanos y, atónitas, no saben encontrar una superación promisoria de la crisis en la que todos estamos metidos. Las víctimas principales son los históricamente sufridores a los cuales no nos está permitido imponer cargas todavía más pesadas de las que ya cargaron. Sería demasiada inhumanidad. Pero eso es lo que estamos verificando con las medidas desastrosas de la actual administración.

Un PT renovado y purificado de sus errores, defectos y limitaciones, puede proponerse a la sociedad como un partido que puede despejarnos el horizonte y ofrecerse como un camino político de desarrollo sostenible por ser más participativo donde, al decir de Paulo Freire, no sea tan difícil el amor.


Brasil: El gobierno golpista siente la fuerza del movimiento popular. Emir Sader

abril 30, 2017

El ensayo fue largo, pero el paro general despuntó y paralizó Brasil. De norte a sur, en las ciudades grandes, medianas y pequeñas, el país se detuvo y salió a la calle para manifestar la defensa de los intereses de todos contra la ofensiva antipopular del gobierno golpista.

Si estaba apostando al fracaso del paro general para seguir adelante con la anulación de los derechos de la mayoría de la población, el gobierno se equivocó.  Se apresuró para aprobar la liquidación del Código de Trabajo (CLT, por sus siglas en portugués), la tercerización, la eliminación de la seguridad social pública, para ponerse al servicio del mercado y los medios de comunicación, pero ahora se choca con el país real.

Hasta ahora el gobierno se apoyó en la mayoría conservadora en el Congreso, como si ella fuese representativa de la sociedad, para llevar adelante su programa regresivo.  Fue acumulando resistencias, en el movimiento popular y en su propia base de apoyo.

Los movimientos populares, por su parte, fueron acumulando fuerzas, hasta el gran reto de la huelga general.  Hay quienes piensan que es la solución definitiva de los conflictos.  No es así.  Es una gran demostración de fuerza y, al mismo tiempo, un momento de gran toma de conciencia por parte de los trabajadores de su papel de productores de toda la riqueza que tiene el país.

Su éxito eleva la lucha contra el gobierno golpista a un nivel superior.  Las condiciones de rechazo a poner fin a la seguridad social ya existían, ahora se trata de frenar la eliminación del CLT en el Senado, con el fin de poner un límite a los avances del Gobierno y hacer que pierda la iniciativa y pase a temer cualquier nueva votación en el Congreso.

La lucha de clases irrumpe directamente en los enfrentamientos democráticos entre gobierno y oposición.  Si el gobierno trata de mantener el centro de los enfrentamientos en el Congreso, valiéndose de la mayoría que todavía detiene, los movimientos populares lograrán ocupar las calles, donde la correlación de fuerzas le es totalmente favorable.

La dinámica de avanzar con el paquete de maldades del gobierno genera, al mismo tiempo, resistencias populares cada vez más amplias y, por lo tanto, pone límites al paquete.  Cuanto más nos acercamos a las elecciones de 2018, el gobierno está encontrando con más resistencias dentro de su propia base de apoyo en el Congreso.  Sumando las resistencias populares, se va configurando una tormenta perfecta para el gobierno, sobre todo a partir del segundo semestre mitad de este año.

Luego del paro general, el movimiento popular precisa seguir movilizando a sectores cada vez más amplios de la sociedad a partir de la conciencia de cómo se está vulnerando sus derechos, de cómo el país está retrocediendo, de cómo Brasil solo con la restauración de la democracia puede volver a crecer y a distribuir el ingreso.  Necesita, al mismo tiempo, aumentar la presión sobre los legisladores para impedir la aprobación de la anulación de la seguridad social pública en el Congreso, de la eliminación del CLT en el Senado.

El movimiento popular necesita, al mismo tiempo, luchar para garantizar el derecho de Lula a ser candidato presidencial, que es la condición para que tengamos elecciones democráticas y de la recuperación del derecho del pueblo a decidir libremente, mediante el voto, sobre los destinos que desea para el país.  Se trata de trabajar para anular toda capacidad de iniciativa del gobierno, para que éste vea que cualquier acción que realice será rechazada políticamente, que tendrá respuestas cada vez más drásticas y amplias de la población.

El paro general, por su éxito, es un nuevo marco en la lucha por la democratización del país y por la obstrucción de la acción mortífera del gobierno golpista contra Brasil.  Refuta a quienes acusan al pueblo brasileño de una falta de voluntad de luchar por sus derechos y por los destinos del país.  Muestra que la sociedad brasileña, movilizada y consciente, es capaz de restaurar la democracia y reconducir al país de nuevo por los caminos que fueron interrumpidos por el golpe.


¡TODOS CON LULA!

abril 5, 2017

 

Nosotros, intelectuales, artistas, ciudadanos del mundo, brasileiros de todas las clases sociales, denunciamos al mundo la abominable campaña de persecución, que los Medios de Comunicación, las autoridades del  Poder Judicial y  del Ministerio  Público brasileiros han desencadenado,  en connivencia  con el poder económico mundial contra LULA.  Se trata de una vergonzosa tentativa de fraudar pruebas,  con la finalidad de condenarlo criminalmente.

Hace más de tres décadas, desde el inicio de su lucha política, como líder sindical metalúrgico, la vida de LULA fue  devastada de todas las formas. Su familia ha sufrido de toda suerte de acusaciones, han sido violentados en su privacidad, ética y moral.

Todas las pesquisas de intención de votación demuestran que LULA ganaría la próxima elección presidencial brasileira, en 2018.

Apoyamos y defendemos el único Presidente brasileiro que hizo sonreír un poco al Pueblo – como dijo Oscar Niemeyer

Por Lula, ¡con Lula! Siempre.


TODOS CON LULA

marzo 28, 2017

En tanto que ciudadana del mundo, miembro de Red de Redes en Defensa de la Humanidad Capítulo Río, me sumo a este llamado que deber ser Universal.

¡Mi NO, a la Indignidad y Sometimiento! que, sufren quienes defienden a ultranza los Derechos de Hombres y Pueblos contra el Neoliberalismo que nos oprime y, pretende dominar cuerpos y mentes.

 

Nosotros, intelectuales, artistas, ciudadanos del mundo, brasileiros de todas las clases sociales, denunciamos al mundo la abominable campaña de persecución, que los medios,  las autoridades del  Poder Judicial y del Ministerio Público brasileño han desencadenado,  en connivencia  con el poder económico mundial contra LULA.  Una vergonzosa tentativa de fraudar pruebas,  con la finalidad de condenarlo criminalmente.

Hace más de tres décadas, desde el inicio de su lucha política, como líder sindical metalúrgico, la vida de LULA fue “sometida” en todas las formas. Su familia ha sufrido de toda suerte de acusaciones, han sido violentados en su privacidad ética y moral.

Todas las pesquisas de intención de votación demuestran que LULA ganaría la próxima elección presidencial brasileira, en 2018 y, NO lo pueden soportar.

Apoyamos y defendemos el único Presidente brasileiro que hizo sonreír un poco al Pueblo, como dijo Oscar Niemeyer

¡Por Lula, con Lula! Siempre.


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