Todos contra el neoliberalismo. Emir Sader

marzo 9, 2018

Los recientes reveses de la izquierda latinoamericana han llevado a cuestionamientos respecto a las políticas de alianzas que han vuelto posibles los gobiernos antineoliberales. Esos gobiernos solo han logrado imponer su hegemonía, porque han logrado, con sus propuestas de gobierno, obtener consensos ampliamente mayoritarios en la sociedad.  Cuando han perdido su capacidad hegemónica, los frentes que habían constituido se fueron resquebrajando y sus alianzas se deshicieron.

Pasó algo similar cuando el frente del gobierno kirchnerista se fracturó, cuando el frente del gobierno del PT en Brasil igualmente se deshizo, ahora pasa algo parecido en Ecuador. Pero las alianzas no son la causa, sino el efecto de las propuestas de gobierno que, si funcionan, no tienen por qué debilitar el frente social y político del gobierno. Si estos se debilitan, es porque las políticas de gobierno están perdiendo, en la sociedad, su capacidad de convencimiento, de consenso.

Pero, antes de todo, queda la enseñanza de que las alianzas no son tema de elección subjetiva – con quienes sí, con quienes no, – sino de agrupar fuerzas alrededor de un programa de trasformaciones de carácter nacional. El criterio de las políticas de alianzas es objetivo, político. Primero se plantean las propuestas de gobierno, habrá alianzas con quienes estén de acuerdo con esas propuestas.

Ahora, cuando por lo menos en Argentina y en Brasil se discute el tema de las alianzas – tema también presente en Ecuador y Bolivia, pero también en México y Colombia -, es hora de volver a reflexionar sobre los criterios de las alianzas. Alianza con quién, significa alianza para qué. Conforme hacia dónde se quiere ir, se definen las compañías.

Hay sectores que proponen alianzas solamente dentro del campo de la izquierda, solo con quienes tienen trayectorias y propuestas similares. Seria condenar la izquierda al aislamiento y a la derrota, porque las contraofensivas de la derecha han aislado a la izquierda, le han quitado aliados, le han puesto en situación de minoría en la sociedad. Para romper ese cerco, hay que ganar a sectores con los cuales no hay trayectoria común en el pasado, con los cuales no se comparte todas las posiciones programáticas. Para ello hay que definir los criterios objetivos de las alianzas.

La línea demarcatoria de los enfrentamientos estratégicos en el período histórico actual se da alrededor del neoliberalismo, el modelo hegemónico asumido por el capitalismo ya hace algunas décadas. El campo popular agrupa a todas las fuerzas, sociales, políticas, económicas, que se contraponen al neoliberalismo y buscan su superación. El campo de la derecha, sea en sus expresiones más tradicionales de derecha o en otras aparentemente más moderadas, se reúnen alrededor del modelo neoliberal.

En América Latina hoy, más que nunca el bloque popular debe agrupar a todos los que se oponen al modelo neoliberal y se disponen a poner en práctica un gobierno que supere ese modelo. Un bloque que se oponga a las privatizaciones del patrimonio público, al debilitamiento de los sindicatos, a la concentración todavía más grande de los medios, a la retracción de las políticas sociales, a políticas externas de subordinación a los EEUU.

No importa la trayectoria pasada de las personas y fuerzas, su naturaleza ideológica, importa la posición que tienen respecto al neoliberalismo y al gobierno que pone en práctica esa política.

El desafío más grande para la izquierda no está en reunir a todas esas fuerzas, sino en organizar el programa anti neoliberal, que destaque los elementos estratégicos de ese programa para definir, a partir de ahí, los ítems fundamentales de la reconstrucción del bloque popular anti neoliberal. La agrupación de fuerzas es una consecuencia del programa anti neoliberal.

      

 


Del neoliberalismo precoz al neoliberalismo tardío. Emir Sader

noviembre 27, 2017
formula del neoliberalismo formula del neoliberalismo

Cuando se agotaba el ciclo largo expansivo de la economía capitalista de la segunda pos-guerra, se generó la situación que los economistas han llamado de “estanflación”, la combinación de estagnación con inflación. Los gastos estatales acumulados en la era de gran desarrollo económico y las conquistas sociales comenzaron a pesar sobre los gobiernos, que apelaron a la inflación para atenderlos.

Fue en ese marco que empezaron a surgir elementos que más tarde se configurarían en el ideario neoliberal. Una especie de neoliberalismo precoz estaba contenida en las propuestas de la Comisión Trilateral, compuesta por Samuel Huntington, Michel Crozier y Joji Watanuki, (“The Crisis of Democracy,” New York, New York University Press, 1975), cuando proponen una “democracia restringida”. El Estado se habría vuelto incapaz de atender las demandas de los distintos sectores de la sociedad, los que, actuando en democracia, sobrecargaría sobre las finanzas públicas, el atendimiento de derechos que ya no era posible satisfacer. Surge el tema de la “ingobernabilidad”, que se volvería pieza esencial en la centralidad de los ajustes fiscales, en el modelo neoliberal.

En la misma América Latina, coincidiendo con las transiciones de las dictaduras a las democracias, Fernando Henrique Cardoso (“Autoritarismo e democratização”, Rio de Janeiro, Editora Paz e Terra, 1975) propuso una versión precoz del neoliberalismo, en su Teoría del Autoritarismo, que ha orientado gran parte de esos procesos de transición. En su visión, democratizar sería descentralizar el poder político alrededor del ejecutivo y desconcentrar el poder económico alrededor del Estado. En las dictaduras, en su opinión, el sector hegemónico sería una especie de “burguesía de Estado”, a la que habría que desplazar, para dar lugar a la democracia. Hay elementos claros que apuntaban hacia el Estado mínimo que posteriormente será clave en el modelo neoliberal.

A lo largo de las décadas siguientes, América Latina se volvió la región del mundo con más gobiernos neoliberales y en sus modalidades más radicales. Se conocen los rasgos comunes de esos gobiernos y los personajes que los han protagonizado como presidentes elegidos, reelegidos y posteriormente detestados.

Como herencia del agotamiento del modelo neoliberal, quienes lo siguieron sosteniendo fueron derrotados sistemáticamente en algunos de los más importantes países del continente: Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador. Hasta que, recientemente, producto de una nueva ofensiva conservadora, explotando debilidades de algunos de esos gobiernos, una ola de restauración conservadora se expande, teniendo como ejes Argentina y Brasil.

Imponen el mismo modelo de hace décadas, como si nada hubiera pasado en nuestros países y en el mundo. Como si ese modelo no se hubiera agotado, como si no se hubiera instalado en el centro mismo del capitalismo una profunda y prolongada crisis recesiva. Se trata de un neoliberalismo tardío.

Flacso Argentina y el Centro Cultural de la Cooperación realizan esta semana, en Buenos Aires, el más importante y completo evento sobre “Estado y Políticas Publicas – El Neoliberalismo tardío”. Un amplio abanico de ejes temáticos, que van desde Control y Ética Publica hasta Políticas de Género, pasando por políticas de educación, salud, cultura, entre otros, componen la agenda del II Congreso Nacional.

Descifrar el neoliberalismo tardío, con sus anacronismos y sus novedades, es condición indispensable para reactualizar la lucha en contra de ese modelo devastador para los derechos sociales, para la soberanía nacional y para la misma democracia.

 

 

 


¿Por qué sobrevive el neoliberalismo? Emir Sader

febrero 8, 2017

En su surgimiento el modelo neoliberal traía promesas atrayentes. Antes de todo, contener los gastos excesivos del Estado, diagnosticado con la fuente de la inflación. Por otra parte, imponer a la economía el dinamismo centrado en las empresas privadas y en el mercado. Por el discurso liberal que lo acompañaba, se fortalecería la sociedad civil y la ciudadanía, libres de las trabas y de la opresión del Estado.

 Emir-Sader-01No fue lo que pasó pero, por lo menos, en algunos casos, y por algún tiempo, hubo control de la inflación, aunque multiplicando la deuda pública. Cuando sus efectos positivos se habían agotado, vino el discurso de que, si era el mejor modelo, era el único posible en la era de la globalización.

Hoy, cuando la crisis recesiva se perpetúa en Europa, ya desde 2008, mientras que ese efecto se extiende por toda la economía internacional, ya no se ven rasgos positivos y tampoco, es obligatorio mantener el modelo neoliberal, eje de la crisis a nivel nacional e internacional. Los partidos tradicionales, conservadores y socialdemócratas, que han asumido la política de austeridad –la forma que asume el neoliberalismo en ese continente – se ven castigados por los electores y cada elección se vuelve una desesperación para esos partidos.

 En ningún lado la aplicación de los duros ajustes fiscales –eje de los modelos neoliberales– cumplió con sus promesas. Ni control de las cuentas públicas y de la inflación, menos todavía retomar el desarrollo económico. Su desempeño es globalmente considerado un fracaso, responsable por la perpetuación de la recesión en la economía mundial.

En América Latina ello es igualmente evidente. Compárese las economías de Argentina y de Brasil en los gobiernos anti neoliberales y en el retorno del modelo neoliberal, y el resultado es escandalosamente claro a favor de los primeros. Mírese todo lo que han mejorado países como Ecuador, Bolivia, Brasil, en comparación con la situación de México, de Perú.

Pero, ¿por qué, a pesar del espectacular fracaso del neoliberalismo, ese modelo sigue vigente en gran parte del mundo, incluyendo EEUU, Europa, Japón, la mayoría de los países de América Latina, de Asia y de África?

En primer lugar, porque ese modelo refleja los intereses del capital financiero, que es el hegemónico a nivel económico, en el estadio actual del proceso de acumulación del capital. Hay fuertes intereses económicos en la preservación de ese modelo, que solo incrementa la riqueza y el poder del capital financiero.

En segundo lugar, porque el propio capitalismo no posee alternativas. Llegado a su etapa actual, no lograría retornar a formas de regulación económica, que le permitirán no estar sometido a las presiones recesivas del capital financiero.

En tercer lugar, porque las fuerzas que se oponen al neoliberalismo no han logrado, hasta ahora, en la gran mayoría de los países, comprender que la lucha fundamental en el período histórico actual es por la superación del modelo neoliberal y lograr así construir una alternativa concreta a ese modelo, congregando a las fuerzas sociales y políticas necesarias.

Después de su surgimiento con fuerza, el modelo neoliberal pasó a su fase de sobrevivencia, una fase marcada por la recesión económica y por una gigantesca crisis social, así como por una inmensa crisis hegemónica que apunta hacia su agotamiento y la búsqueda de alternativas de su superación.


Ignacio Ramonet: “Comenzó el declive mundial de Occidente”. Prensa Latina

noviembre 19, 2016

ignacio-ramonet

El declive de Occidente comenzó en el mundo y lo demuestra el lema de campaña del presidente electo, Donald Trump, ”hacer grande a Estados Unidos nuevamente”, afirmó el politólogo Ignacio Ramonet, de visita hoy aquí.

Trump sabe que actualmente su país ve amenazado su liderazgo global y aunque continúa como la primera potencia económica y militar, tanto esa nación como sus principales aliados, Reino Unido, Japón, Alemania y Francia, iniciaron lo que Ramonet define como ‘crisis final de la dominación occidental’.

El director de la publicación francesa Le Monde Diplomatique dictó una conferencia magistral en la estatal Universidad de las Américas (Udelas), en esta capital, donde hizo un análisis pormenorizado de la educación en el orbe y los cambios que experimenta, lo que considera la primera de 10 claves del nuevo ciclo de la humanidad.

Señaló que el surgimiento de polos de poder, entre los que citó a China, Rusia e India, pone en peligro el predominio de Estados Unidos, y ‘lo que hemos llamado el Siglo Americano, que empezó a finales de la Primera Guerra Mundial, en 1918, está llegando a su final. No quiere decir que va a desaparecer completamente.’

Estados Unidos no va a ejercer su hegemonía militar solitaria como lo hizo durante la Guerra Fría, sentenció el conferencista, y aseveró que ‘vamos hacia un mundo multipolar’, en el que nuevos actores y potencias tienen vocación a constituir centros regionales y disputar la supremacía internacional a Estados Unidos y sus aliados tradicionales.

Hizo referencias a otras naciones con poblaciones y economías crecientes, a las cuales calificó en una tercera escala de influencia en la multipolaridad, en tanto pueden constituir polos regionales hegemónicos, y mencionó a Indonesia, Brasil, Vietnam, Turquía, Nigeria y Etiopía.

Ofreció datos para argumentar sus afirmaciones, tales como la participación actual de las llamadas potencias occidentales en la economía mundial que es del 56 por ciento, pero se augura que en el 2030 solo tendrán el 25 por ciento; y aseveró que una de las consecuencias de esto es lo que llevó a Trump al poder.

Ramonet resumió así la victoria del magnate: ‘Es como el último resuello de una sociedad blanca esencialmente, en Estados Unidos, que ve su última oportunidad antes de que las minorías, conjuntas o aliadas, sean una real mayoría’.

Señaló además, que si el pronóstico de la caída del predominio económico se confirma, las actuales potencias tampoco tendrán los recursos para ser las primeras potencias militares del mundo, añadió.


¿La izquierda latinoamericana ha fracasado? Por Emir Sader

enero 22, 2016

Emir-Sader-01

Aun en la crisis actual de algunos de esos países, las fuerzas que están calificadas para superar la crisis de forma progresista son las de la izquierda latinoamericana del siglo XXI. La derecha se propone restauraciones conservadoras y represivas –el gobierno de Mauricio Macri en Argentina es un ejemplo claro– y la ultraizquierda, un sector sin ningún peso político. El futuro de América Latina en el nuevo siglo depende de la disputa entre gobiernos posneoliberales y proyectos de restauración neoliberal.
Al comienzo del periodo neoliberal, las adhesiones al nuevo modelo fueron muy amplias y rápidas. Empezando con la dictadura de Pinochet en Chile, el nuevo modelo fue incorporando a nacionalismos, como el del PRI en México y el peronismo de Menem en Argentina, a partidos socialdemócratas como en Chile, Venezuela y Brasil. Fue un comienzo avasallador, del que parecía que ninguna corriente podría escapar. El Consenso de Washington y el pensamiento único han buscado consolidar teóricamente la conversión de casi todas las fuerzas políticas a ese modelo.
Sin embargo, el auge neoliberal fue corto. Rápidamente las tres economías más grandes del continente –la mexicana en 1994, la brasileña en 1999, la argentina en 2001/2002– han tenido crisis fulminantes, que han roto con la euforia del éxito del modelo. Sus principales próceres han sido derrotados, algunos de ellos fueron a la cárcel –Fujimori, Carlos Andrés Pérez– o han quedado marcados para siempre por la experiencia negativa de sus gobiernos –como Cardoso y Menem, entre otros. Las economías no han vuelto a crecer, la concentración de renta ha aumentado, así como las deudas públicas. El modelo neoliberal –el gran proyecto de reconversión modernizadora de la derecha– ha fracasado en toda la línea. Fueron derrotados sucesivamente en varios países y en otros se han sucedido gobiernos de derecha, sin mayor éxito.
La izquierda ha resistido como pudo en los años 90, aislada, hasta que ha retomado iniciativa con las elecciones de Hugo Chávez en Venezuela, en 1998; de Lula en Brasil, en 2002; de Néstor Kirchner en Argentina, en 2003; de Tabaré Vázquez en Uruguay, en 2004; de Evo Morales en Bolivia, en 2005; de Rafael Correa en Ecuador, en 2006. Se han abierto procesos de lucha contra la pobreza y la miseria en el continente más desigual del mundo, aun con esos gobiernos recibiendo herencias muy duras, como recesiones prolongadas, sociedades más desiguales, estados más debilitados.
Desde entonces, esos países han pasado por momentos de gran crecimiento económico, estabilidad política y disminución de la pobreza y la miseria de sus historias, aun en el contexto internacional de recesión y de aumento de las desigualdades. Fue por lo menos una década en cada una esas naciones con un esquema virtuoso de crecimiento y distribución de renta. En ese proceso han surgido líderes como Hugo Chávez, Lula, Néstor y Cristina Kirchner, Pepe Mujica, Evo Morales y Rafael Correa, entre otros.
Mientras tanto, la derecha ha jugado sus fichas en países como México y Perú, con inmensos fracasos. Aun cuando la economía crecía en esas naciones, los índices sociales no han mejorado. Los gobernantes se han sucedido, uno después del otro, desprestigiados y derrotados políticamente. Respecto a la ultraizquierda, ha permanecido con sus posturas de críticas teóricas, pero en ningún país ha construido alternativas, que siempre están protagonizadas por la derecha. Ningún liderazgo importante ha surgido ni en la derecha ni en la ultra izquierda.

Desprestigiados y derrotados políticamente.

Después de resistir la más grande crisis del capitalismo internacional desde 1929, aun los países posneoliberales sufren las consecuencias de la profunda y prolongada recesión internacional. Sumado a errores de política interna, se producen crisis en algunas de esas naciones, con derrotas electorales en Argentina y Venezuela, desgaste de gobiernos en Brasil y Ecuador
Sin embargo, aun si no lograran recuperarse en esos países, se puede decir que hubo un fracaso de la izquierda latinoamericana. Se puede hablar de fracaso en países como México y Perú, donde el desgaste político y social de los gobiernos hasta ahora no pudo ser aprovechado por la izquierda para eligir gobieros y construir alternativas al neoliberalismo.
En los países en que pasó a gobernar, la izquierda ha puesto en práctica un modelo victorioso de desarrollo ecónomico con distribución de renta, aun en la contramano de las tendencias internacionales. Es la única región del mundo que logró elegir gobiernos antineoliberales y empezar a poner en práctica procesos de ruptura con el neoliberalismo. Las inmensas transformaciones sociales positivas en esas sociedades permanecen y son una marca incuestionable del éxito de esos gobiernos.
Los mandatarios de izquierda han logrado fortalecer procesos de integración regional por toda América Latina y el Caribe, por primer vez en su historia, procesos relativamente autónomos respecto de Estados Unidos. De forma que esos gobiernos aparecen como eje de la izquierda mundial en el siglo XXI, referencia incluso para fuerzas de la nueva izquierda europea, como Syriza y Podemos.
Aun en la crisis actual de algunos de esos países, las fuerzas que están calificadas para superar la crisis de forma progresista son las de la izquierda latinoamericana del siglo XXI. La derecha se propone restauraciones conservadoras y represivas –el gobierno de Mauricio Macri en Argentina es un ejemplo claro– y la ultraizquierda, un sector sin ningún peso político. El futuro de América Latina en el nuevo siglo depende de la disputa entre gobiernos posneoliberales y proyectos de restauración neoliberal.


América Latina ¿El final del ciclo (que no hubo)? Emir Sader

septiembre 15, 2015

ALAI AMLATINA, 14/09/2015.- Frente a las dificultades de los gobiernos posneoliberales en varios países, algunos, con cara de arrepentimiento y voz grave, lamentan lo que sería el final del ciclo de los gobiernos progresistas en América Latina, sumándose, una vez más, a las voces de la derecha. Un ciclo que ellos nunca reconocieron que hubiera existido.

america latina

Antes, se decía que nunca había existido ruptura alguna, que los nuevos gobiernos eran la continuidad de los anteriores, tan neoliberales como aquellos. La Venezuela de Hugo Chávez reproduciría la de los gobiernos de Acción Democrática y de Copei. El gobierno de Lula seria la continuación del de Cardoso. La Argentina de los Kirchner no se diferenciaría de la de Menem. Los gobiernos del Frente Amplio serían las nuevas versiones de los programas de los partidos de la derecha uruguaya. Evo Morales y Rafael Correa serian reediciones de los gobiernos conservadores que los han precedido.

Cuando las trasformaciones operadas por esos gobiernos en sus países han disminuido sustancialmente la desigualdad, la miseria, la exclusión social aun en el marco del aumento de esos fenómenos en escala mundial; cuando los procesos de integración regional han debilitado la capacidad de influencia de Estados Unidos en la región y han proyectado espacios propios de acción; cuando los Estados de esos países han recuperado capacidad de acción económica, política y social; aquellas voces han tenido que callarse, para ahora volver con la idea de que esos gobiernos se habrían agotado.

¿Pero qué significa un fin de ciclo? Fue, por ejemplo, el agotamiento del largo ciclo desarrollista en escala mundial y latinoamericano, que ha llevado a su sustitución por gobiernos neoliberales. Fue el agotamiento del ciclo neoliberal, que ha llevado al surgimiento de gobiernos posneoliberales.

¿Qué significaría el agotamiento del ciclo posneoliberal? En el horizonte, la única perspectiva es la restauración conservadora, con el retorno al modelo neoliberal, programa propuesto por todos los sectores oposicionistas, todos de derecha. La ultra izquierda, a lo largo de todo el ciclo posneoliberal, iniciado hace más de década y media, no ha construido alternativas en ninguna lado, no ha ocupado ningún lugar significativo en el campo político, se limita a proclamaciones críticas y a alianzas con la derecha en contra de esos gobiernos.

Final de ciclo será cuando aparezcan nuevas alternativas, superadoras, en el horizonte político. Será cuando la derecha consiga – si lo logra hacer – una perspectiva conservadora de superación de los gobiernos actuales. O cuando los mismos gobiernos posneoliberales agoten sus propuestas actuales y se propongan objetivos más grandes, por ejemplo, anticapitalistas.

Innegablemente varios gobiernos posneoliberales se enfrentan actualmente a dificultades, más grandes o menores. Son afectados por las herencias recibidas de los gobiernos neoliberales, como la desindustrialización, el peso enorme de los sectores primario exportadores, la hegemonía del capital especulativo, la predominancia del neoliberalismo y de las políticas de austeridad en escala mundial. Así como dificultades que algunos de esos gobiernos no han sabido superar hasta ahora, además de las mencionadas, como el peso de los monopolios privados de los medios de comunicación, el rol del dinero en las campañas electorales, el estilo de vida y de consumo norteamericanos, entre otros.

Lo que se termina es una primera fase de los gobiernos posneoliberales, que son los que tienen las mejores condiciones de enfrentar, de forma progresista, avanzando en el camino seguido hasta aquí, para garantizar los avances y superar los problemas actuales. Con más integración regional, para favorecer la construcción de una nueva matriz productiva, con nuevas propuestas que permitan la superación definitiva del neoliberalismo.

La derecha seguirá impotente frente a esos avances, mientras la ultra izquierda seguirá estando de espaldas a la historia real.


Federico Mayor Zaragoza. Índices de caos

agosto 4, 2015

FEDERICO MAYOR

Cuatro informaciones de la prensa del mismo día (“El País”, 31 de julio de 2015) alertan sobre la gravísima situación ética, conceptual y política en la que nos hallamos:

1. “Dos jueces próximos al PP juzgarán el caso Bárcenas”. ¡¡¡ ¿Cómo sigue tolerando la ciudadanía que haya jueces “progresistas” y “conservadores”, próximos a un partido u a otro? Clamor popular. Un país sin “justicia justa” es un país a la deriva.

2. “Carroñeros”, de Xavier Vidal Folch. Se inicia así: “Bravo. La Alcaldesa madrileña, Manuela Carmena, cancela el proceso de privatización de 2086 (¡!) viviendas sociales en alquiler… Se lo arrebata a los “fondos buitre”, que así se denomina a los fondos especulativos inversores en deuda pública u otros activos, como vivienda, de instituciones próximas a la quiebra… Sus operaciones carroñeras, con damnificados tangibles y beneficiados tangibles también…” (se trata de relevantes ex mandatarios de Madrid, que se mencionan).

Otro motivo para un gran clamor popular. Recuerdo los “piropos” que se dedicaron a la Presidenta de Argentina porque se resistía a doblegare ante grandes “buitres” de Norteamérica… Alcemos la voz. Digamos “¡basta!”. ¡Fondos carroñeros, no!!!

3. “El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ocultó un informe contrario al cementerio nuclear de Cuenca”. La dirección del CSN no trasladó a los cinco miembros del pleno de este órgano la “nota informativa” del área de geólogos de la institución, que apuntaba a las “características desfavorables” del lugar elegido para el silo de residuos radioactivos de Cuenca.

Esta sí que es una noticia que requiere inmediata y profunda investigación con el fin de determinar las muy graves responsabilidades que, en su caso, podrían recaer sobre quienes habían actuado no sólo por la “inseguridad” sino por no alertar sobre posibles catástrofes de enorme trascendencia humana. Estoy seguro que se aclarará todo y se procederá científicamente, sin aceptar presiones de ningún tipo. Esto es lo que el pueblo reclama ahora con urgencia es estos y otros casos: claridad, saber exactamente la situación y las consecuencias que podrían derivarse si no se adoptan a tiempo medidas correctoras.

4. “Historias de refugiados”, por Mónika Zgustova. “Cuando los europeos huían de la barbarie, en la mayoría de los casos encontraban un país que les acogiera. En la actualidad, sus descendientes se muestran altamente insolidarios con las nuevas olas de necesitados que vienen de Oriente”…. Clamor popular intensísimo para que la UE deje de ser estrictamente una unión monetaria y pase a ser una unión política y económica y que ponga en práctica la excelente Carta de Derechos Fundamentales (año 2000)y se rija por principios democráticos. Hoy se halla sometida a los mercados, con la práctica de un riguroso neoliberalismo. Queremos la UE que ayude al desarrollo, que sea solidaria, que sea ejemplo de democracia.

Clamor popular.


A %d blogueros les gusta esto: