Triste Navidad

diciembre 18, 2016

¿Cómo soportar la alegría de nuestros niños si tantos otros sufren sin esperanza? La sinrazón ha llenado los corazones de unos pocos, 70 personas en el mundo tienen más que el resto 7 mil millones de ciudadanos. Nos ningunean, nos mantienen a todos en vilo.

tunelEs triste no ver la luz de este largo túnel que estamos atravesando. Quienes tenemos determinada edad, siempre mantuvimos la esperanza porqué, algo se vislumbraba a lo lejos pero NO, ahora.

Intentemos que esta Navidad sea diferente, el inicio de una nueva forma de vida compartida, con aquellos que necesitan nuestra ayuda. Aunque “los tiempos” que entre todos hemos configurado nos ahogan a nosotros mismos, nuestro compromiso con “los otros” debería ser firme.

La sociedad en la que nos movemos incita a comprar, a probar determinados productos que, económicos dicen, nos sorprenderán. Ropa a mitad de precio o menos, por exceso de producción. Perfumes de marcas que, “plagiados”, ofrecen a precios que incitan a tenerlos…

Solo quienes tenemos conciencia de lo que todo ello supone, evadimos nuestra presencia. Me horroriza entrar en las grandes áreas, y el movimiento de las personas que, ávidas de salir con carga abundante, creen que les vas a quitar algo de lo que ansían.

Pocos son capaces de sentarse a hacer números, conocer sus posibilidades, calcular lo que es indispensable, so pena de no poder ir a la cesta de la compra obligada, el mes de enero.

¿Cómo intentar que la Navidad sea diferente? Salgan a calles y plazas, no dejen de rondar los contendores de basura, hablen con aquellos jóvenes que hurgan de manera especial en los del papel y cartón. Descubrirán la existencia de unos recién llegados, solo Dios sabe los años que les costó saltar la valla, cómo y donde permanecieron, cuantas detenciones, cuantos días sin comer ni beber, cuantos retenidos en prisiones. Ofrezcámosles nuestra amistad, nuestra ayuda. Intentemos hablarles aunque sea complicado, algunos solo hablan su lengua.

Ayuda que encontraran en los servicios Municipales. Les orientaran en cómo organizarse, cómo NO dejarse caer en manos mafiosas que, les explotaran a cambio de nada. Tal vez duerman bajo un puente, NO lo permitamos. No tengamos miedo de ofrecerles nuestra hospitalidad mientras encuentran donde acomodarse, dónde encontrar un trabajo “limpio” que les permita salir adelante.

Nuestra Navidad debe ser compartida con aquellos que no tienen a nadie a quien recurrir, una mano tendida a la que aliarse. Démosles el abrazo familiar que echan en falta. Solo Dios sabe el tiempo que han tardado en llegar, desde que salieron de sus casas. Esto es ¡AMOR!


Etiopía, el gobierno dictatorial mata toda voz disidente. Iñaki Alegria

octubre 7, 2016

Mártires del olvido en un conflicto silenciado. Iñaki firmando libros
Me encuentro en la Dictadura Etíope, quería decir en la República Federal Democrática de Etiopía, que es lo que nos quiere hacer creer este mundo hipócrita.
La realidad es un gobierno, El Frente Democrático Revolucionario de Pueblo Etíope, que lleva más de 25 años al poder. Aliado de Estados Unidos. El año pasado hubo elecciones, tras cerrar las fronteras al periodismo internacional, tuvieron la desvergüenza de proclamarse ganadores con el 99% de los votos a su favor, sin dar oportunidad a ningún tipo de oposición.
Etiopía, un país con más de 80 etnias. El gobierno representa la etnia Tigriña, una etnia del norte. Los oromos, etnia mayoritaria en Etiopía, etnia de tradición campesina, no está representada por el gobierno. Ha sufrido años de olvido y abandono. Y ahora además, la capital Addis Abeba, no para de crecer y apoderarse de la riqueza de los campesinos, queriendo quitar la tierra a los oromos.
El pueblo oromo ha dicho basta. Se manifiesta en contra del totalitarismo del gobierno.
El gobierno responde ante todo tipo de voz disidente de manera totalitaria, encarcelando y matando, sin piedad.
En los últimos meses ya van más de 500 muertos en manos de la policía federal del gobierno. Son cifras de Human Rights Watch, aunque se cree que las cifras reales pueden ser mucho más elevadas. Es habitual que en las manifestaciones de la población oromo la policía federal dispare sin compasión y acabe con cuerpos ensangrentados tirados por las calles, cuerpos sin vida, cuerpos que han dado la vida por los derechos humanos, mártires del silencio en un conflicto silenciado.
Blogueros, y periodistas que han querido dar a conocer al mundo la dictadura etíope han acabado en la cárcel o sin vida. Y cientos de etíopes disidentes, mueren en el anonimato cada semana sin que nadie los tenga en cuenta, no existen ni en las estadísticas de mártir.
Es una dictadura, un gobierno opresor, totalitario. Llamarlo de otro modo sería mentir.
Por si fuera poco han censurado Internet, han bloqueado todo tipo de acceso a redes sociales, Facebook, Whatsapp, para evitar que comuniquen, que den voces, que se organicen.
No nos podemos callar.
No podemos seguir siendo aliados de un gobierno dictatorial y opresor, no podemor ser cómplices, no podemos permanecer en silencio.
Toda voz disidente corre riesgo, por la libertad de todo un pueblo oprimido tendremos que correr el riesgo, por la defensa de los derechos humanos. Hay mucho en juego. Demasiadas vidas en juego. Ninguna en sus estadísticas.
No puedo permanecer en silencio cómplice de la censura, de la dictadura opresora, del fusilamiento de personas que tan sólo reclaman que se respeten los derechos humanos.
Etiopía, un país dónde los defensores de los derechos humanos son encarcelados o fusilados, y los opresores gobiernan.
El gobierno etíope mata y calla. El pueblo etíope que lucha por defender sus derechos, que no son otros que los derechos de la humanidad, es acallado con la muerte en manos de la dictadura gobernante.
Y ante esto, Europa calla, y quien calla otorga, pues eso, otro aliado de la dictadura totalitaria etíope.
Y en el resto del mundo… silencio. Parece que Etiopía, es un agujero de negros convertido en un agujero negro.
El silencio mundial es cómplice de ello. ¿Será que son negros? Luego diremos, hipócritamente, que no hay racismo y que la vida de un blanco vale lo mismo que la de un negro. Sueño con que algún día al fin sea cierto, pero de verdad.
Parece que las muertes de negros no molesta ni la sombra.
Por el momento, el pueblo sueña con la libertad y salir de una de las cárceles más grandes, la Etiopía.
El mundo, un lugar que parece ser las ve pasar.
Hasta que no demos el mismo valor a la vida humana por encima de nacionalidad, etnia, sexo, raza, religión… no puede haber justicia… ni paz.

Un mundo hipócrita
Ya no hay hambruna, sino inseguridad alimentaria.
Ya no hay dictaduras, sino democracias jóvenes.


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