Movilización, ya: mañana puede ser tarde. Federico mayor Zaragoza

mayo 18, 2017
Ya nos advirtió Martin Luther King que la mayoría de las catástrofes  -que ahora pueden ser, además, irreversibles- no sólo se producían por los errores o la acción de los malvados sino por el silencio de los bondadosos…
Esto es lo que esta sucediendo ahora, con un poder mediático que silencia los acontecimientos que no le convienen y acallan los pocos que se atreven a  exponer sus discrepancias.
“Vergüenza”, dijo el Papa Francisco  en sus breves, espléndidas y desoídas palabras después del “Vía Crucis” del pasado Viernes Santo.  “Vergüenza” sentimos cuando nos damos cuenta de que seguimos mirando hacia otro lado en lugar de acoger a los refugiados, como es nuestro deberhumano y su derecho…  Y cuando en lugar de incrementar los fondos para el desarrollo sostenible los reducimos y mantenemos a los inmigrantes en auténticos “campos de concentración”…  Y cuando olvidamos que durante el año 2016 más de 6,000 seres humanos han fallecido en el Mediterráneo, Mare Nostrum ensangrentado, fosa común culposa…  Y cuando aumentamos las ya inmensas inversiones (4,000 millones de dólares al día) en armas y gastos militares al tiempo –no me canso de repetirlo- que siguen muriendo de hambre varios millares de personas al día, la mayoría niñas y  niños de 1 a 5 años de edad…
Vergüenza, ya lo he escrito, porque en la reciente reunión de los “cuatro grandes” de la Unión Europea, celebrada en Madrid, lo único que se les ocurrió, en lugar de abordar la urgente necesidad de completar una maltrecha Unión monetaria con una Unión social, política y cultural, basada en los principios y valores originales, fue incrementar el presupuesto bélico. Y, al día siguiente, vergüenza mayúscula porque en la reunión del grupo plutocrático G-7 en Roma, no sólo se accedió también, con increíble tibieza, a los requerimientos sobre seguridad del insólito presidente Trump, sino que -¡qué espanto!- se eliminaron de la agenda las apremiantes medidas para frenar el cambio climático, responsabilidad intergeneracional inaplazable.
Y vergüenza y pesar democrático en nuestro país al ver que se “compran votos” con la promesa de inversiones públicas… y nos aconsejan “mirar hacia otro lado”
Vergüenza cuando no se adoptan medias tajantes frente a los peligrosísimos brotes de prevalencia étnica, xenofobia, racismo, fanatismo.
Vergüenza de haber aceptado una concentración de poder sin precedentes y que las Naciones Unidas se hayan sustituido por grupos de los países más prósperos que  han pretendido la gobernanza mundial de ¡193 países!  Vergüenza de que, además, los valores éticos en que se basa el sistema multilateral democrático se hayan sustituido por los valores bursátiles.
Ha llegado el momento de “Nosotros, los pueblos…”, como tan lúcidamente establece la primera frase de la Carta de las Naciones Unidas.  Esta es la resolución mundial de los que, ahora que ya pueden expresarse libremente, deben tomar en sus manos las riendas del destino común.
Y, de forma inmediata, exigir unas reformas que permitan que, con representación de la sociedad civil y la incorporación de dos Consejos de Seguridad adicionales –el Socioeconómico y el Medio Ambiental- se adopten, frente a amenazas globales, medidas globales que permitirían reconducir las erráticas y erróneas tendencias actuales.
Movilización inmediata.  Los intelectuales, artistas, científicos, universidades, universitarios… deberían liderarla.  Mañana puede ser tarde.

Federico Mayor Zaragoza. Llamamiento muy URGENTE

enero 21, 2017

Federico MayorFrente a graves amenazas globales, ahora sí, ciudadanos del mundo, ¡uníos!
Por primera vez en la historia, la humanidad debe hacer frente a procesos potencialmente irreversibles, de tal modo que, si no se adoptan medidas correctoras a tiempo, podrían alcanzarse puntos de no retorno.
Es inaplazable advertir a escala planetaria de la irresponsabilidad inadmisible en la que incurriríamos si no reaccionamos con firmeza para reconducir las actuales tendencias.
En el mes de septiembre de 2015, en la “Declaración Conjunta Emergencia Social y Ecológica” (https://declaracionconjunta.wordpress.com) suscrita en primeros lugares por Mikhail Gorbachev, Mario Soares, Garry Jacobs, Colin Archer, Roberto Savio y François de Bernard, propusimos ya, con carácter de urgencia, en un contexto insolidario, progresivamente egoísta, xenófobo, racista y fanático, la inmediata adopción de medidas relativas al medio ambiente, las desigualdades sociales y extrema pobreza, y la eliminación de las armas nucleares, al tiempo que urgíamos la refundación –inicialmente constituido en sesión permanente extraordinaria- de un sistema multilateral democrático, las Naciones Unidas, que el neoliberalismo ha marginado y sustituido por grupos plutocráticos (G6, G7, G8, G20).
Como ha sucedido con otros recientes manifiestos y llamamientos (Declaración de Premios Nobel de la Paz, Barcelona, diciembre 2015; Campaña de “Desarme para el Desarrollo”, iniciativa del International Peace Bureau, Berlín, septiembre-octubre 2016…) el inmenso poder mediático acalló cualquier posible eco y siguió propiciando innumerables espectadores sumisos y ofuscados.
Los Acuerdos de París sobre el Cambio Climático (COP) alcanzados en la reunión de Naciones Unidas al respecto, así como la propuesta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para el periodo 2015-2030 aparecieron como pasos en la buena dirección.
Pero al poco tiempo las expectativas empeoraron porque no sólo continuaba la carencia de recursos para la puesta en práctica de los ODS y de la COP sino que se confirmaba (informe de OXFAM-Intermon) la concentración de riqueza en pocas manos: miles de personas muriendo de hambre y desamparo al día, al tiempo que se invierten en armas y gastos militares 4.000 millones de dólares… al tiempo que se reducen drásticamente las ayudas al desarrollo, obligando a muchos seres humanos a abandonar sus míseros lugares de origen… y que hallan puertas y manos -¡y mentes!- cerradas al llegar –si logran llegar- a las riberas de sus sueños…
La situación de emergencia social y ecológica era ya motivo de gran preocupación y se esperaba con impaciencia que se pasara de los diagnósticos al tratamiento en tiempo oportuno, teniendo en cuenta especialmente a las generaciones futuras, deber indeclinable de las presentes.
Y entonces surgió en el escenario el Sr. Donald Trump, presidente electo de los Estados Unidos. El Partido Republicano ha sido, con escasas excepciones, defensor de la hegemonía norteamericana, oponiéndose radicalmente al multilateralismo democrático (recordar su rechazo a la Sociedad de Naciones en 1919; al Sistema de las Naciones Unidas, especialmente en la década de los 80, confiando la gobernanza mundial a grupos autárquicos; no suscribiendo la Convención de los Derechos del Niño en 1989; situando la Organización Mundial del Comercio fuera del ámbito de las Naciones Unidas; no haber tenido en cuenta las Resoluciones del Consejo de Seguridad en la invasión de Irak el año 2003…)
Los anuncios efectuados por el Presidente electo Trump relativos a las armas nucleares, al rechazo de las Naciones Unidas y al incumplimiento de los Acuerdos sobre el Cambio Climático constituyen una intolerable amenaza global.
Es inadmisible desde todos los puntos de vista que la actuación al frente del país más poderoso de la Tierra de quien hace caso omiso de las reiteradas advertencias de los científicos -¡ha designado como Secretario de Estado a un ex-presidente de la Compañía Exxon Mobil, que durante más de tres lustros (1980-1996) subvencionó generosamente a pseudo-especialistas para que negaran el efecto nocivo de las emisiones de CO2 y otros gases con “efecto invernadero” sobre la habitabilidad de la Tierra!- ponga en riesgo inminente a la humanidad entera y en particular, a los jóvenes y generaciones sucesivas.
Hasta hace poco, “Nosotros, los pueblos…” –como tan lúcidamente comienza la Carta de las Naciones Unidas- no podíamos expresarnos. Ahora, gracias a la tecnología digital ya podemos hacerlo libremente. Y sabemos lo que acontece. Ahora sí, ya es posible alzar la voz. Si no, seríamos cómplices. Delito de silencio.
Ahora sí, ciudadanos del mundo, debemos con firmeza en un gran clamor en el ciberespacio manifestar al Presidente Trump que si cumple sus aciagos propósitos serán millones de seres humanos los que, velando por el destino común y en especial por el de los más jóvenes, dejarán de adquirir y suministrar productos al país cuyo liderazgo constituye un peligro de efectos irreversibles para el conjunto de la humanidad.
Serán todos los seres humanos iguales en dignidad, serán “Nosotros, los pueblos…” los que tomen en sus manos las riendas hacia un futuro sin armas nucleares y con las condiciones propias de una vida digna en un entorno ecológico controlado. El porvenir está por-hacer, todavía. Es tiempo de acción. Mañana puede ser tarde.
Iniciemos, ahora que, por fin, es posible, la transición de una cultura de guerra a una cultura de paz, de la fuerza a la palabra.
Ahora sí, ciudadanos del mundo ¡uníos! Y, desde el próximo 20 de enero de 2017, expresad en los modernos medios de comunicación vuestra resuelta actitud si no rectifica su programa.
Frente a una amenaza global, una respuesta global a quien pone en riesgo el cumplimiento de nuestro deber supremo: el cuidado a las generaciones venideras. Traicionarlas constituiría un terrible error histórico.
Si se lograran evitar estas sombrías perspectivas, entonces, “Nosotros, los pueblos…” daríamos el siguiente paso: la reinstauración del multilateralismo que permitiría recorrer airosamente las primeras etapas de la nueva era.
—————————————————————————————————–
Es preciso mantenerse alerta y vigilantes, con una actitud permanentemente proactiva, difundiendo este mensaje, proponiendo en su caso mejoras al texto y, sobre todo, reclamando adhesiones a aspectos muy concretos del mismo.

Urgente: un nuevo concepto de seguridad. Federico Mayor Zaragoza

agosto 29, 2016

A propósito de los múltiples incendios en Galicia, la isla de La Palma, California,…, terremotos de Italia y Birmania y muchas otras catástrofes.

Federico Mayor

Los grandes poderes actuales siguen pensando que la fuerza militar es la única expresión y referencia de “seguridad”. Gravísimo error, costosísimo error que se ocupa exclusivamente de los aspectos bélicos y deja totalmente desasistidos otros múltiples aspectos de la seguridad “humana”, que es, en cualquier caso, lo que realmente interesa.

Cuando observamos los arsenales colmados de cohetes, bombas, aviones y barcos de guerra, submarinos… y volvemos la vista hacia los miles de seres humanos que mueren de hambre cada día, y hacia los que viven en condiciones de extrema pobreza sin acceso a los servicios de salud adecuados… y contemplamos consternados el deterioro progresivo de las condiciones de habitabilidad de la Tierra, conscientes de que debemos actuar sin dilación porque se está llegando a puntos de no retorno en cuestiones esenciales del legado intergeneracional.

Cuando nos apercibimos de la dramática diferencia entre los medios dedicados a potenciales enfrentamientos y los disponibles para hacer frente a recurrentes catástrofes naturales (incendios, inundaciones, terremotos, tsunamis,…) constatamos, con espanto, que el concepto de “seguridad” que siguen promoviendo los grandes productores de armamento es no sólo anacrónico sino altamente perjudicial para la humanidad en su conjunto, y que se precisa, sin demora, la adopción de un nuevo concepto de “seguridad”, bajo la vigilancia atenta e implicación directa de las Naciones Unidas.

¿Quién se acuerda de Haití? ¿Y de Ecuador? Cuando admiramos la heroica actuación de unos expertos bomberos y unos cuantos helicópteros y avioncitos en La Palma… y recordamos la “plenitud” del F-16 y F-18, y los misiles y escudos anti-misiles, y los portaaviones, y las naves espaciales… cuando seguimos las acciones admirables que llevan a cabo tanta gente y voluntarios para rescatar a algunas personas todavía vivas después de un terrible seísmo, sentimos el deber ineludible de alzar la voz y proclamar, como ciudadanos del mundo, que no seguiremos tolerando los inmensos daños, con frecuencia mortales, que sufren por tantas otras modalidades de “inseguridad” quienes -una gran mayoría- no se hallan protegidos por los efectivos militares.

La seguridad alimentaria, acceso a agua potable, servicios de salud, rápida, coordinada y eficaz acción frente a las situaciones de emergencia… es -ésta y no otra- la seguridad que “Nosotros, los pueblos…” anhelamos y merecemos.


Una nueva era. Federico Mayor Zaragoza

septiembre 16, 2015

En estos últimos meses, tanto a escala nacional como internacional (incluyendo las Naciones Unidas), he tenido ocasión de observar la “sorpresa” con que algunos políticos, parlamentarios, representantes de países… veían tambalearse los esquemas “habituales”, atados y bien atados por quienes, desde siempre, encumbrados, han ejercido el poder siguiendo las pautas habituales, incapaces de apercibirse de la histórica irrupción de la gente en escenarios en los que hasta ahora no tenían acceso.

Federico Mayor en Buenos Aires

“¿Qué está pasando”?, se preguntan, mirándose unos a otros con extrañeza. Lo que está pasando es muy sencillo y se había anunciado hace ya algún tiempo: los seres humanos están dejando de ser invisibles, anónimos, temerosos, silenciosos, espectadores, obedientes… y están pasando a ser actores que participan, protestan y proponen. Y es que ahora ya pueden expresarse, y en consecuencia, poner en práctica el lúcido inicio de la Carta de las Naciones Unidas: “Nosotros, los pueblos…”

Los nuevos protagonistas están trastocando los organigramas políticos tradicionales y comienzan a “cambiar de rumbo y nave”, como aconsejaba José Luis Sampedro.

Muy pronto ya no será posible seguir manteniendo la vergüenza de unos grupos compuestos por unos cuantos países acaudalados intentando asumir –otro gran fiasco del neoliberalismo- la gobernanza mundial (¡193 países!); ni se permitirá que se presenten programas electorales que al día siguiente se cambian indecorosamente; ni que se apliquen “rodillos” parlamentarios basados en mayorías absolutas electorales pretéritas; ni que se sigan disminuyendo las ayudas al desarrollo… mirando para otro lado para no contemplar los desgarros de la extrema pobreza y desamparo, con miles de personas muriendo cada día de hambre al tiempo que se invierten en armas y gastos militares –no me canso de repetirlo- 3,000 millones de dólares; ni se tolerará que se celebren reuniones y más reuniones, Cumbres y más Cumbres sobre temas como el “desarrollo sostenible”, cuando –aún con el inmenso riesgo de alcanzar puntos de no retorno, afectando irreversiblemente la habitabilidad de la Tierra- no se aportan los recursos ni se adoptan las apremiantes medidas ineludibles… Es bochornoso pensar que –como acreditan las desgarradoras imágenes de inmigrantes- las ayudas al desarrollo hayan decrecido enormemente, otro de los grandes “efectos colaterales” del actual sistema económico…

La transición de una economía de especulación antidemocrática y anti ecológica, deslocalización productiva y guerra, a una economía basada en el conocimiento para un desarrollo global sostenible y humano se logrará porque varios millones de “Nosotros, los pueblos…”, en grandes clamores populares, lograrán los radicales cambios hasta ahora irrealizables.

Participación ciudadana y ciudadanía mundial. Aunque algunos obcecados se resistan a reconocerlo, una nueva era se avecina.


Federico Mayor Zaragoza. Vox populi: ¡escucharla!

julio 8, 2015

Federico Mayor

Por fin, “Nosotros, los pueblos…”, como se inicia la Carta de las Naciones Unidas ya podemos expresarnos libremente. Naciones unidas por los que ahora se lamentan del resultado del referéndum de Grecia, porque después las marginaron y sustituyeron por los grupos oligárquicos y colosales consorcios mercantiles. ¡Qué bien que la democracia, insubordinada, haya prevalecido sobre la plutocracia!

Han ganado los “pueblos”, porque en la era digital ya tienen voz. Porque ahora ya la participación está asegurada y las democracias formales pasarán a ser genuinas.

Ha llegado el momento de ser, de aprender a ser. ¡Que las personas se adueñen de sí mismas! Y los países también, dejando de depender de este inmenso poder sin rostro. Y así, indómitos, iremos diseñando el mundo nuevo que corresponde a la era digital y al antropoceno.

La inercia es el gran enemigo. La solución –como en la naturaleza- es la evolución. Pero, como he repetido desde hace muchos años, si no hay evolución habrá revolución. La diferencia es la “r” de responsabilidad. Cuando se avecina el “nuevo comienzo” que preconiza la Carta de la Tierra, oigan los encumbrados la voz del pueblo. Mejor es la evolución, conciliadora, innovadora.

Atendamos todos la voz del pueblo.


Federico Mayor Zaragoza. En poco tiempo, democracia genuina.

diciembre 20, 2013

federico mayor
En poco tiempo, “Nosotros, los pueblos…”. En poco tiempo, de súbditos a ciudadanos

El actual sistema sigue funcionando como si la crisis fuera sectorial, económica, financiera… sin querer darse cuenta de que es, sobre todo, ética, social, democrática, política, medioambiental… De que, en tres décadas, ha tenido lugar la emancipación -¡ya era hora!- de millones de seres humanos hasta entonces sometidos, sumisos, espectadores impasibles y atemorizados. Ahora, en crecimiento exponencial, son cada día muchos más los que saben, los que adquieren conciencia mundial, los que pueden expresarse, los que pueden participar, los que pueden protestar, los que pueden proponer…

¡Tantos invisibles, anónimos, silenciosos se han hecho visibles, identificables, voz alta y firme! Se avecina una gran inflexión. En poco tiempo, democracia genuina a escala mundial, regional, nacional, local, personal. En poco tiempo, las riendas del destino colectivo en manos de los pueblos y no, nunca más, de unos cuantos. En poco tiempo, ciudadanos y nunca más súbditos. En poco tiempo, multilateralismo eficiente y nunca más grupos oligárquicos. En poco tiempo, pleno ejercicio de los derechos humanos en un contexto auténticamente democrático.

En poco tiempo, por fin, emancipados.

En poco tiempo, “libres y responsables”


A %d blogueros les gusta esto: