Cuando las noticias abruman…

mayo 26, 2017

Pues sí, duele leer los periódicos o escuchar las noticias en radio.  Ninguna que produzca alegría, que inspire sosiego, que anime a vivir…

Hoy Muertes provocadas contra niños que viajaban en un Bus.

Trump que incita a comprar armas para “defenderse” en lugar de procurar comida para todos.  Armas que matan  indiscriminadamente. Que podrían convertirse en sustento, educación, vivienda.

Dicen los técnicos que ha descendido la tasa de paro, cosa que dudo. Lo que ocurre es que los trabajos son tan precarios, que muchas personas prefieren no tenerlo fijo y, trabajar de forma atemporal.

Muchas  empresas contratan a prueba un mes, justificando que luego te hará fijo. Sobreviven  de tu trabajo este mes de prueba,  luego, buscaran otras personas en las mismas condiciones. Y, no pasa nada. Nadie denuncia…se calla, no sea que sepan que les he denunciad.¡Increíble! Es la ley del Silencio a favor de unos pocos.

Si tienes la suerte de un contrato, tendrás que trabajar 40 horas semanales pero tu contrato, suscribirá que trabajas diez. O sea que, tu precariedad es singular. Cotizas poco, cobras menos. Si llegas a enfermar…

Te exigen horas extras algunas de las cuales NUNCA cobrarás. Lo tomas o lo dejas.

Cuesta entender que las personas no decidan actuar. Hacer un plante a todos los empresarios que así actúan.

Sería la única fórmula para desenmascarar a todos los “abusivos” que se llaman responsables, cuando en realidad,  son simples personas nefastas que juegan con la vida de las personas que necesitan un trabajo y un sueldo para sobrevivir ellos y sus familias.

¿Quién nos protege? ¿A quién reclamar? NO creo que desconozcan esta realidad terrible que sufrimos todos, sea en nuestra piel, sea en la de nuestros hijos o nietos.

En algún momento me pregunto cómo se llamará en el futuro la época que vivimos y no encuentro respuesta alguna. Siglo de las luces NO, en todo caso,  Siglo de penumbras, de desesperanza, de dolor…


Federico Mayor Zaragoza. El que avisa no es traidor

abril 29, 2015

Más de 700 inmigrantes ahogados… Más de 4000 muertos en el terremoto de Nepal… Emergencia por el volcán Calbuco en Chile… Y la Comunidad Internacional inefectiva, insolidaria, cómplice

Federico Mayor

No, no es así como se solucionarán, paliarán o evitarán en el futuro estos tremendos desafíos que requerirían esfuerzos concertados, propios de una minuciosa preparación para actuar con rapidez y eficacia en el momento oportuno.

No es con reuniones de los mandatarios europeos como se solucionará el horrendo y mortífero problema de los emigrantes desesperados, de los que mueren de hambre y desamparo… No es impidiendo que entren sino facilitando que vivan dignamente en sus lugares de origen. Así se consideró en las Naciones Unidas hace varias décadas estableciendo el gran Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) cuya finalidad era, precisamente, que fuera el desarrollo endógeno el que beneficiara tanto a los nativos como a los foráneos. Pero la cooperación internacional se convirtió en explotación y las ayudas en préstamos concedidos en condiciones draconianas. Más adelante, el neoliberalismo sustituyó a las Naciones Unidas por grupos de los países más prósperos de la Tierra (G-6, G-7, G-8… G-20) y fueron los “mercados” y no los Estados-Nación los que tomaron, en mala hora, las riendas del destino común.

No, no es así como debemos proceder. No es esto lo que debemos a nuestros hermanos que sufren estas tragedias inmensas. Es restableciendo los principios éticos y ejerciendo plenamente las responsabilidades que corresponden a todos los ciudadanos del mundo y a sus representantes en los gobiernos como, refundando un multilateralismo capaz de actuar con gran firmeza y eficacia, el mundo podría transitar por los caminos de una nueva era.

Si no se produce rápidamente un “viraje” en las tendencias actuales, no sólo aumentarán los desgarros y asimetrías sociales sino que la propia habitabilidad de la Tierra se seguirá afectando con una total irresponsabilidad intergeneracional. Es este y no otro “bienestar” el que debe preocuparnos. Vivimos obcecados por lo inmediato y es hora de levantar el vuelo, mirando a los ojos de nuestros descendientes, hacia un futuro que les corresponde plenamente.

Hay muchas cosas que no pueden seguir admitiéndose que sigan como “inexorables”. No puede ser que carezcamos de los mecanismos que permitan la rápida aplicación del derecho internacional; no puede ser la impunidad con la que actúan traficantes de toda índole; no puede ser que menos de un centenar de personas posean una riqueza superior a la de la mitad de la humanidad; no puede ser que sean grandes consorcios económicos los que decidan en lugar de gobernantes democráticos…

No, no puede ser que en Nepal deba improvisarse la asistencia internacional con personas admirables y heroicas que muestran su solidaridad en grados de heroísmo extraordinario cuando, como ya se ha propuesto reiteradamente, debería existi,r en unas Naciones Unidas refundadas, un centro mundial de coordinación de las instituciones locales y regionales preparadas específicamente para actuar en las distintas catástrofes naturales (terremotos, inundaciones, etc.) o provocadas, de tal modo que se alcanzara el grado de socorro y atención que hoy permite la moderna tecnología.

No, no puede ser que cuando tantos seres humanos (el 80% de la humanidad, en un gradiente progresivo de precariedades) viven en las mínimas condiciones para una vida digna, se sigan invirtiendo cantidades ingentes en armas y gastos militares.

Insisto en ello, porque para mí es acicate cotidiano. Es intolerable que se inviertan todos los días en seguridad de los más prósperos millones de dólares cuando miles de personas mueren de hambre.

Señores y señoras representantes de los distintos Estados europeos: reflexionen y cambien rápidamente las actuales líneas de actuación. De otro modo, no es previsible que los ciudadanos, que ahora ya pueden expresarse libremente, sigan distraídos y sumisos.

El que avisa no es traidor.


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