El Cuerpo. Claudia Rafael

octubre 21, 2017

Fueron 78 días de esa pregunta aterradora que martilló hora tras hora. ¿Dónde está? ¿Dónde está Santiago? Hace algunas horas que ese interrogante tiene una respuesta que podría ser atroz. Cuando la muerte irrumpió como un piedrazo sobre los espejos en el momento en que un equipo de buzos de la Prefectura Naval encontró un cuerpo en el río, 300 metros arriba del Pu Lof de Cushamen. ¿Es Santiago? ¿Ese cuerpo sin vida fue alguna vez Santiago? ¿Esos restos pendientes de una rama de sauce tienen tatuado en la piel el nombre de Santiago Maldonado?

Allí donde rastrillaron tres veces y nunca encontraron nada. 300 metros río arriba y contracorriente. Un cuerpo. Un cuerpo aún sin nombre. Con toda la inquietud de que la respuesta podría ser la tan temida. A 78 días de la desaparición en el contexto represivo estatal contra el pueblo mapuche. A 78 días de contabilizar horas. De contar ausencia. A 78 días de desear la aparición. De temer la muerte. A 78 días de imaginar que un mal día aparecería un cuerpo por obra humana.

Con una maquinaria política y mediática feroz que –diría Judith Butler- nos convence de que ciertos cadáveres no merecían, de alguna forma, continuar entre los vivos.

“Entiendo lo aliviador de encontrar el cuerpo, pero no me puedo sacar de la cabeza lo corrupto, mezquino, morboso que es este sistema”. Esas palabras no fueron dichas ni por Sergio, ni por Germán, ni por los padres de Santiago Maldonado, ni por ninguno de sus afectos más cercanos. Porque todavía por estas horas es un cuerpo. Un cuerpo sin nombre ni identidad. Aquellas palabras las pronunció hace exactamente tres años Vanesa Orieta, en entrevista con esta Agencia, cuando –tras un habeas corpus- apareció como NN en el cementerio de la Chacarita el cuerpo de Luciano Arruga.

Durante 78 días resonó como un eco cruel el aullido: dónde. Dónde está. Dónde se lo llevaron a Santiago. Durante larguísimos 78 días -de silla vacía, de espera interminable, de día de la madre y cumpleaños sin beso- el Estado se empeñó en vallarse, en proteger a su brazo armado, en defender a la Gendarmería como antes, durante cinco años y ocho meses se amparó a la policía bonaerense que desapareció a Luciano.

El mismo Estado, la misma huella. Con una mecánica que fue nutrida y cobijada a lo largo del tiempo. Con una práctica aceitada a lo largo de estructuras institucionales nacidas del pacto feroz para excluir, para deshacerse del excedente humano y social. Un pacto entre una minoría de iguales, al decir de Baratta, que excluye del concepto de ciudadanía a los diferentes. Y a los solidarios con los diferentes.

Santiago fue convertido en ausencia. Y esa ausencia, esa aterradora y salvaje ausencia, fue la que, dolorosa e injustamente, echó luz sobre un pueblo olvidado. El pueblo de la gente de la tierra, significado más profundo de mapuche. Santiago es ícono bello que se volvió pancarta, grito, bandera.

Y cada partecita de ese cuerpo -¿será Santiago? ¿será un desaparecido de tantos que nadie busca y que nadie encuentra?- es el vestigio ardiente de la desmesura del poder. Que cae con la rabia de los cruentos para destrozar la vida cuantas veces sea necesario. Santiago –sea o no sea ése su cuerpo- es ícono y bandera que desde hace 78 días está arriando una trenza que abraza a los desoídos y los descartados de los tiempos. A los Iván Torres o los Daniel Solano, por los que no hubo plazas encendidas. A los Luciano Arruga, que tuvieron la valentía de espetar un no profundo ante el uniforme azul de los depredadores. A los Andrés Núñez o los Miguel Bru, destrozados por la misma bonaerense. A los Walter Bulacio, torturados hasta la misma muerte.

A lo largo de esos 78 días, el Estado dibujó estrategias y ocultó pruebas, defendió lo indefendible, utilizó a la misma fuerza que reprimió al pueblo mapuche aquel 1 de agosto para investigar, elaboró teorías conspirativas, abonó culpas y falsas líneas investigativas. Y si finalmente ese cuerpo inerte es el de Santiago: ¿quién lo puso allí?

Desde hace 78 días subsistió –y en algún lugar del sueño colectivo sigue subsistiendo- una mínima esperanza por el regreso. Mientras que la vida, una vez más de tantas, se volvió sombra por la arrogancia de los que detentan los hilos y deciden en qué exacto momento de la historia la ausencia derrama sangre.

Y el otro gran interrogante: si ese cuerpo baldío y ausente de vida no es el de Santiago ¿quién flotó en el río Chubut sin que nadie lo busque, sin que nadie lo espere, sin que nadie lo haga devenir pancarta y horizonte?


CARTA AL PRESIDENTE MAURICIO MACRI

septiembre 6, 2017
Hemos preparado esta Carta para enviar a las autoridades argentinas ante el vil secuestro-desaparición de Santiago Maldonado.
Si alguién quiere firmarla, que ponga un Mensaje. Gracias.

 

 

 

 

Señor Presidente de la República Argentina

Don Mauricio Macri

Señora Ministra de Seguridad

Doña Patricia Burlric

Nos dirigimos a ustedes para trasmitirle nuestra preocupación por la vida del militante social Santiago Maldonado. Consideramos que este hecho es muy grave en un Estado de derecho porque se trata de un delito de encubrimiento por parte del gobierno, de una desaparición forzosa. Santiago fue visto por última vez durante un operativo de Gendarmería Nacional en el paraje de la comunidad mapuche Lof de Cushamen, en Chubut, el 1 de agosto.

Fue una intervención en forma directa sin autorización judicial del allanamiento y la represión a la comunidad mapuche. Lo grave es que Maldonado desapareció en medio de un operativo realizado por el Ministerio de Seguridad con la fuerza de Gendarmería y que hay testigos de la represión y el apaleamiento que sufrió el joven al que subieron a una camioneta de esa fuerza.

Ante las evidencias solo cabe aclarar lo sucedido, la aparición con vida de Santiago Maldonado y la sanción judicial de los responsables directos o autoridades competentes en la seguridad del Estado. Como ustedes saben estos delitos cometido son lesa humanidad y los mismos no prescriben.

 

EXIGIMOS

Aclarar lo sucedido y que los responsables directos y autoridades pertinentes, es decir ustedes, el Estado en respuesta rápida y creíble devuelvan a nuestro compañero Santiago Maldonado a su familia y a su comunidad. Se trata de  un delito de lesa humanidad que pesara sobre ustedes, si no lo entregan sano y salvo. No dejaremos de exigir su retorno a su hogar.

Con gran pesar los saludamos atentamente.


Argentina: Pueblos originarios: De víctimas a victimarios. Adolfo Pérez Esquivel

septiembre 6, 2017
 

Pareciera que la Campaña del Desierto continúa con otros rostros y otra época, pero con los mismos objetivos; las crías del General Roca continúan, marginando, persiguiendo, matando y robando los territorios a los pueblos indígenas.

 
El gobierno viola el derecho de los pueblos: el Art. 75 de la Constitución Nacional, el Convenio con la OIT, 169- sobre los Pueblos originarios y la Declaración Universal del Derecho de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas, con total impunidad
 
Los pueblos originarios soportan desde hace décadas la violencia social y estructural y tanto del gobierno actual como los que le precedieron, en lugar de buscar soluciones y respetar sus derechos, responde con la represión cuando reclaman y resisten los atropellos que los expulsen de sus tierras, dejándolos en la indigencia; las acusaciones de ejercer la violencia y vincularlos con grupos terroristas, aliados con los Kurdos y  grupos guerrilleros; la campaña de descrédito y mentiras cuenta con la complicidad de grandes medios de comunicación, aliados del gobierno, de jueces cómplices, de funcionarios nacionales y provinciales que favorecen a grandes terratenientes, como Benetton, Lewis y Turner.
 
Cuando los Mapuches reaccionan reclamando sus derechos, la respuesta del Estado es la represión y no el diálogo
 
Facundo Jones Huala, Lonco mapuche, el año pasado fue juzgado en la ciudad de Esquel y liberado por el juez Federal Otranto; lo preocupante del juicio fue que, el tribunal se constituyó en el cuartel de la Gendarmería Nacional.
 
Después de la visita del presidente Macri a Chile y su encuentro con la presidenta chilena Bachelet, a su regreso ordenó detener nuevamente a Facundo Huala, a pedido de la presidenta de Chile que pide su extradición.
 
Por lo tanto, el Lonco Huala será nuevamente juzgado por la misma causa que fuera absuelto y tratan su extradición a Chile; situación que viola el derecho de la persona, porque nadie puede ser juzgado dos veces por la misma causa.
 
Un joven artesano, Santiago Maldonado, quien fuera a apoyar los reclamos de los mapuches y reclamar la libertad de Facundo Jones Huala, se encontraba en el lugar cuando la comunidad fue violentamente reprimida por fuerzas de la Gendarmería Nacional. Algunos testigos señalan que Maldonado fue apaleado por los gendarmes y lo subieron a una camioneta.  A partir de ese momento nadie sabe dónde se encuentra, las autoridades niegan la responsabilidad de la gendarmería por su desaparición.
 
El pueblo, las organizaciones sociales y de derechos humanos reclaman su aparición con vida- Vivo lo llevaron y vivo lo queremos-, se levantaron voces multitudinarias en la concentración en Plaza de Mayo, con la presencia de los hermanos de Santiago y familiares.
 
Los grandes medios de comunicación aliados del gobierno buscan culpar a los mapuches y guardan silencio sobre el terrateniente Benetton que les va quitando las tierras a las comunidades mapuches.  El gobierno oculta el negociado de quienes le vendieron las tierras fiscales a Benetton que pertenecen al pueblo mapuche.
 
Se viene realizando manifestaciones públicas, en el país y en el exterior, reclamando la aparición con vida de Santiago. La Comisión Provincial por la Memoria se presenta como querellante en la causa por la desaparición forzada. Viajamos un grupo de la CPM a 25 de Mayo, Provincia de Bs. As. para acompañar a los padres de Santiago. El Comité de las Naciones Unidas por la Desaparición forzada de personas está reclamando la información sobre el joven desparecido.
 
A un mes de la desaparición de Santiago, la situación es angustiante y cada vez más lejana una solución. El gobierno continúa negando su responsabilidad y busca justificar lo injustificable, como provocar la violencia después de la concentración en Plaza de Mayo y ocultar el accionar de la Gendarmería y desaparición del joven artesano
 
Estamos frente a un grave retroceso en políticas de derechos humanos por parte del gobierno y hay una fuerte resistencia social y reclamo del pueblo por la aparición con vida de Santiago Maldonado y para que la desaparición forzada de personas no quede en la impunidad
 

 


Santiago Maldonado y la preexistencia. Silvana Melo

agosto 11, 2017

El 1 de agosto la Pachamama no alcanzó a arder el primer trago de ruda y caña cuando en la Patagonia de tobillos mapuches la Ñuke Mapu volvió a beber sangre de los suyos y suela milica. Ese día cien gendarmes toparon el territorio de la comunidad Lof en Resistencia Cushamen, en Chubut. Tenían armas negras y obesas, golpearon a niños y mujeres, quemaron las rucas. Santiago Maldonado compartía el acampe que mantenían los mapuches desde la detención del lonko Facundo Jones Huala. Cosía sus pulseras de hilo y piedra cuando la Gendarmería irrumpió sin papeles ni órdenes judiciales, que así es como llegan las instituciones a los pueblos empujados al borde del mundo. Mientras algunos curzaban el río para escapar, Santiago corrió por donde pudo pero, dicen, se vio a los gendarmes cargarlo en una camioneta con rueda y motor del estado argentino.

Hace siete días que Santiago está desaparecido en un país donde desaparecer no es esfumarse bajo el arte de la magia. En un país donde el estado, con rueda, motor y sangre, desapareció para siempre decenas de miles de cuerpos, de historias, de futuros.

Es un símbolo Santiago Maldonado porque es un desaparecido en nombre de la criminalización de los pueblos preexistentes. Es decir, los pueblos que preexisten a los que gobiernan, a los que legislan, a los que pontifican en los medios, a las empresas que llegan a extraer, al poder político cómplice, a la Justicia sectorial, a los ricos que llegan a quedarse con la Pacha, la Mapu, la tierra o como se le quiera llamar desde la cabeza qom hasta las rodillas mapuches. Desde Salta a Chubut, desde Formosa a Neuquén, donde los preexistentes, los que están aquí desde el mismísimo origen, mueren por desnutrición, por falta de agua pura, por tierras yermas que les dejaron como migajas donde no crecen las semillas ni la esperanza, donde los espíritus no se quedan entre los árboles porque el desmonte los dejó desnudos en medio de la nada.

El contexto de la desaparición de Santiago es la cárcel de Facundo Jones Huala, líder del Lof Cushamen. Dice Darío Aranda: “su comunidad cometió el pecado en 2015 de recuperar tierras en la estancia Leleque, propiedad de la multinacional Benetton, el mayor terrateniente de Argentina con un millón de hectáreas”. A esa insolencia de los preexistentes que vienen resistiendo cinco siglos y mil vidas “sobrevinieron denuncias, juicios, represiones hasta que en 2016 Jones Huala fue enjuiciado por un antiguo pedido de extradición a Chile. El juez confirmó la existencia de tortura a testigos, liberó a Huala y la causa tramitaba en la Corte Suprema. El 27 de junio, luego de una reunión entre los presidentes Mauricio Macri y Michelle Bachelet, el lonko mapuche fue detenido en un retén de Gendarmería por el mismo pedido de extradición, y trasladado a Esquel”.

Ese contexto implica los desalojos sistemáticos en cada embestida de los capitales internacionales que compran las tierras de la Patagonia como inversión futura. O en cada irrupción petrolera. A pesar de que en esas tierras hay preexistencia. Hay gente que vive, que sueña, que atesora historias, que espeja amaneceres, que cría ovejas, que acumula veranadas, que teje mantas para el invierno, que techa sus rucas con manojos de junquillo y paja brava.

Son los Bennetton, los Turner, los Joe Lewis, hasta los intocables como Emanuel Ginobili. El ídolo dorado que compró veinte hectáreas en Villa la Angostura sin interés en la preexistencia que un día acampó en las tierras para recuperarlas. Y el hombre que en 2016 ganó 14 millones de dólares en la NBA les inició un juicio de desalojo.

Los gobiernos no avistan a los pueblos preexistentes desde sus miradores de privilegio. No los ven hasta que deben mandar la Gendarmería al desalojo. Y la justicia y las policías provinciales para arrinconarlos en tierras inservibles. Cuando resisten los llaman terroristas. Los acusan de violentos mientras les aplican la violencia del estado. Bullrich y Nocetti como escudos del macrismo hablan de Maldonado para limpiar a la Gendarmería mientras les aplican a los mapuches la ley antiterrorista que impulsó y votó el kirchnerismo.

¿Tiene la ausencia de Santiago Maldonado la fuerza de lo simbólico? Tal vez esa figura urbana bonaerense, de flamante vecindad en El Bolsón, que dejó sus artesanías para plantarse junto a la comunidad Lof en Resistencia Cushamen, sea un cable frágil en la conexión nodal de la cultura. En esa huella marcada de siglos en la infinita Patagonia. Que no tiene apellidos terrantenientes ni ambición petrolera. Y que está desaparecido. Como van desapareciendo a los originarios y preexistentes. Para bajar la persiana de la vena más bella de la historia.

 


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