Voluntaris per l’Hospital de Granollers

noviembre 23, 2017

 

Malgrat haver estat a l’inici d’aquesta Associació amb l’Anna Mª Palé i la Rosa Martí l’any 2006, quan vam decidir posar en marxa aquest  servei, desprès de preparar-nos  en com i què preteníem seguint l’experiència del Voluntaris de Sant Joan de Déu,  dimarts d’aquesta setmana, el dia 21 de novembre, em vaig estrenar en tant que Voluntària.

Lloc on m’han ubicat? Servei de Pal-liatius.

Conec be el servei ja que hi vaig acompanyar set mesos, fins que va morir, a un malalt especial, el Vicenç. Em va explicar la seva vida que es va convertir en un llibre, tal com li vaig prometre.

Li havien donat una setmana de vida quan el van trasl-ladar a Pal-liatius i, va resistir fins a explicar-me tot allò que havia viscut.

Jo temia el què va passar. Hi anava un parell d’hores cada matí. Xerràvem, jo prenia Notes. Rèiem-ploràvem. Àdhuc cantàvem o explicàvem acudits.

El Vicenç em trucava cada nit per demanar me què tal m’havia anat el dia.

Un vespre, va pensar que m’ho havia dit tot. Quan em va trucar  em va dir: t’he explicat la meva vida, ara ja me’n puc anar. Va sobreviure dos dies.

Per a mi va ser una experiència d’aquelles que no es prodiguen. Dono gràcies d’haver lo conegut i acompanyat en aquell tràngol. Seré, sensat, somrient, mai enfadat, lúcid, divertit, generós.

Ara espero ser útil a qui em necessiti en aquell servei..

 


Esmorzars de forquilla amb Joan Garriga i Clariana. Fonda Europa

noviembre 23, 2017

Ahir dimecres 22 de novembre, convidats pel grup Clariana -SalutBenestarSaviesa- amb el que la Teresa Batlles belluga molta cultura i coneixements, el Joan Garriga advocat-historiador i jo, hem anat a parlar de temps passats, d’un país que maldava per aixecar el cap, sotmès a la guerra incivil que tants danys i morts va causar.

Ho hem fet a partir del meu llibre Records I 1937/1944, la meva infantesa al Pont de Vilomara poble on vaig néixer, a l’Hostal del poble, on vaig viure els primers set anys de vida amb la meva família. Per què fins els set anys? Perquè el mes de setembre de 1944 em van portar a Granollers a casa d’uns oncles, on la meva vida va fer un gran gir. Si al poble era una nena feliç, malgrat la migradesa del moments la vida dels infants seguia el seu camí. L’escola, els jocs, els berenars a la font, la pesca al riu Llobregat. A Granollers tot va ser diferent, em va costar adaptar-me a la nova vida.

Al voltant d’una gran taula a la Fonda Europa, on solen fer aquestes trobades, hem parlat d’aquells anys, de les vicissituds viscudes per una nena que, de sobte, surt d’un petit llogarret i arriba a una ciutat on tot és diferent:  la gent, els infants, la família, l’escola.

El Joan Garriga ens ha fet forta dissertació sobre aquells temps, quan la guerra i la misèria era el pa de cada dia, vicissituds de la nostra ciutat i la seva gent. El Bombardeig, la postguerra però va fer també un repàs de coses avui inusuals que van formar part de les nostres vides i van causar impacte amb els assistents. Tant, que alguns han decidit recollir totes aquelles andròmines per a molts desconegudes i obrir un espai on es pugui guardar i ser admirades pel gran valor que tenien en temps passats.

Gràcies a tots el amics que ens vàreu acompanyar. La Tertúlia va durar unes quatre hores i vam decidir reveure’ns en una propera sessió. Tots vam aprendre coses que no sabíem i van fer noves amistats.

 


Comentarios a un Artículo

noviembre 23, 2017

En mi articulo publicado en Diario 16 y en este Blog ¿Por qué llora España? he tenido estos Comentarios que adjunto. ¿Estoy fuera de lugar? Agradeceré opiniones.

10 Comentarios

  1. Elultimo 13/11/2017 at 18:32

“Si no deben cuestionarse las emociones nacionales de nadie, todas serán admisibles y hasta las más alejadas entre sí gozarán de un valor equivalente. No ha lugar a dilucidar lo apropiado o inapropiado de esas emociones, que nos enfrentan sin remedio. Al final impondrán las suyas quienes den rienda suelta a las más acendradas, o sea, los más fanáticos o los más brutos. Y la cobardía, la pereza o la incapacidad crítica muchos quedarán ocultas tras la digna máscara del respeto.” A.Arteta en El Pais

2. Elultimo 13/11/2017 at 18:56

¿Cómo que la secretaria judicial (la Ley) y la Guardia Civil (agentes del orden público) entraron sin ninguna autoridad?
Mire usted si la Ley y las fuerzas del orden público actuando por mandato judicial no son, para usted, ninguna autoridad, y la muchedumbre impidiéndoles su trabajo, causando desperfectos en vehículos y robando material militar -se devolvió posteriormente- es el orden, alguien podría pensar que usted se ha excedido con el cava a la hora de escribir ese comentario o no está en sus cabales.

3. Elultimo 13/11/2017 at 20:21

¿Cómo que la Policia y la secretaria judicial estaban llevándose documentación y todo lo que estaba a su alcance? ¿cómo puede usted mentir tan descaradamente si ustedes estaban fuera desde el atardecer y ellos dentro y no salieron hasta muy tarde? ¿En todo caso quién/es es usted/es para limitar un registro por orden judicial? ¿Cómo que solo instaron a las fuerzas del orden público a abandonar el lugar, le pardece poco? ¿Quienes son ustedes para instar a nadie que impida el cumplimiento de una resolución judicial? !Y lo ve usted todo tan normal y tan guay!
Y en cuanto al deseo de tener cerca a gente como usted, olvídelo, por lo que a mi respecta y como enemiga de mi pais que la considero -yo también tengo un pequeño pais que se llama España que usted parece querer destrozar y romper- no tengo ningún deseo de tenerla cerca, simplemente respeto las leyes que la protegen a usted en mi pais y a usted, pero no estoy obligado ni a quererla ni a “ofrecerle” nada para que usted se sienta más cómoda. Hay otra gente más necesitada a la que ofrezco cosas y nuna a egoistas que no conozco y siempre están a ver que le ofrecen los demás y nunca pensando en qué ofrecen ellos (si se refiere a una supuesta balanza fiscal, olvídelo, bastaría que la SE(española)AT España la hubiese montado en Aragón para que sa balanza fiscal fuese negativa). Le recuerrdo que aquí en Valencia no tenemos TV (ustedes 2 canales creo) ni Radio (ustedes sí) y a nuestra policia se le paga un 30% menos que a la suya. Ustedes tienen más de todo que nadie pue siempre aprovecharon su apoyo al Gobierno a cambio de dinero y NUNCA a cambio de más justicia social ni más democracia, siempre a cambio de DINERO, ni siquiera sus gobernantes son diferentes a los de Madrid, dinero es su lema.

4. Elultimo 13/11/2017 at 22:24

El movimiento secesionista catalán no comienza con el recurso al Constitucional y la modificación de 14 art. que nadie recuerda ¿a que no sabría decirme cuales y en qué se modificaron? La Diada de 2010 y 2011 ya con el Estatuto recurrido apenas congregó a 20.000 asistentes y en este mismo año se llegaron a acuerdos PP/PdCat para nombrar a Trias y a Albiol alcaldes. así que con el Constitucional NO comenzó todo: Comienza después, con la apertura de procedimientos judiciales contra relevantes personajes catalanes y con la irrelevancia de los partidos catalanes en el gobierno nacional; se perdió la capacidad de chantajear y la posibilidad de seguir obteniendo privilegios sobre otros territorios ni continuar ordeñando más que nadie la ubre del estado.
http://www.eldiario.es/catalunya/opinions/Constitucional-empezo_6_486861315.html
Por otro lado, la articulista afirma aspectos que no son probados. Los dos Jorges no actuaron inocentemente sino que está probado y así figura en autos de la magistrada Lamela que Jorge Sànchez ejerció de autoridad aquel día, por encima de los Mozos, hasta el punto de poner condiciones como que la entrada de los detenidos se llevara a cabo sin esposas y con los guardias civiles de paisano o que los miembros de la comisión judicial salieran del edificio con las manos vacías, lo que en la práctica suponía abortar (impedir) los registros. Otro magistrado distinto, Llarena instructor del Tribunal Supremo que instruye causa contra la secesionista catalana Forcadell, constata la concurrencia inicial de todos elementos que precisa la calificación de REBELIÓN (pág 6) y plurales actuaciones de VIOLENCIA (pág. 17). Ver auto
https://drive.google.com/file/d/1l8xk4qy1-SJJw-tZLp_WYb1oh1c93v3e/view?usp=sharing
Acerca del adoctrinamiento y odio hacia todo lo español vea usted estos vídeos y muéstreme si hay periodistas o colegios en el resto del terriotrio que se hable de Cataluña como ustedes lo hacen de España.
Adoctrinamiento falsa historia:
https://youtu.be/m6XDKVk-xEQ?t=5
Divulgación odio al español:
https://youtu.be/u4Ve5VG5QjA?t=9
Programa para la depuración de los españoles tras proclamación de república catalana:
https://youtu.be/ud-MCpHjTtw
David Bassa jefe informativos de TV(“uve”, que no “be”)3:
https://youtu.be/f05w3taLm4A
Por cierto, ¿porqué en el Museo de Historia de Cataluña no aparece España? ¿Porqué tampoco aparece en los mapas meteorológicos de TV(uve)3? ¿Porqué tratan de anexionarse Valencia y Baleares?
No, querida señora, no. El odio se genera desde los secesionistas catalanes hacia España, no a la inversa

5. Montserrat Ponsa 13/11/2017 at 23:23

Que pena tanta amargura la suya. Nadie me ha dado nunca nada, nunca pedí nada, o sea que mejor no me lea. ¿Será que no tiene otra cosa para pasar su tiempo que meterse con los demás? Triste. Me duele por usted.

6. Elultimo 14/11/2017 at 08:21

Su recomendación de que no lea no habla sino de su falta de respeto hacia los demás. A pesar de no ser usted periodista -su pésima redacción lo confirma-, de sus falacias y su odio contra España nunca se me ha ocurrido decirle que deje de juntar letras. No, esto no es así, usted escribe, los lectores le interpelamos y dejamos al descubierto su falta de argumentación y usted si lo desea contesta, pero el lector tendrá su opinión y la de los lectores para formarse una opinión más plural.
Carece usted de argumentos y sí, mi obligación es leer y poner en entredicho las infamias que viertan contra mi pequeño país insensatos como usted; expone unos argumentos y se arriesga a que se los cuestionen, la democracia es eso, aunque usted prefiera la dictadura del ordeno y mando, del yo escribo, los demás asienten y para el discrepante, silencio.
Pena, mucha pena, la que siento por usted y créame si no fuera porque difama mi pequeño país con insidias como “Pensándolo bien, Sí, puede alterar sus ánimos, la posibilidad de dejar de percibir nuestros aportes económicos” (he tenido años en los que he pagado 70-000 eur de impuestos cuando usted no habrá pagado ni 7.000) o hablando por todos “presentan a los catalanes como diablos” o argumentando barbaridades cuestionando la autoridad de una secretaria judicial y de las fuerzas del orden público, pretendiendo sustituirla por una masa amenazante.

!qué triste y qué pena que una persona de su edad, escritora de cocina, al final de sus días, vaya por el mundo chorreando falsedades y las ocurrencias sin fundamento como queda acreditado que solo el odio a sus semejantes españoles le podría dictar. Qué lamentable, qué triste que a su edad, alejándose ya de la vida, cuando debiera estar preparándose para dejar este mundo en paz, malgaste su tiempo en dejarnos testimonio de su odio.

7. Montserrat Ponsa Tarrés 15/11/2017 at 23:08

Odio es lo que se detecta en sus palabras. Está molesto por algo que no sabe como resolver y se ensaña conmigo. Me trata de “estar preparándome para dejar este mundo” “escritora de cocina al final de mis días, chorreando falsedades”.
Quiero que sepa que me siento muy activa, dispuesta a colaborar para que mi país Catalunya, gane la Independencia y se convierta en Nación soberana.
Me duele que su pensar sea siempre de odio hacia quienes no pensamos como usted. No tengo tantos titulos ni honores. Me atrevería insinuar, por su manera de hablar, que NO los merece.

8. Elultimo 18/11/2017 at 08:44

Nada, no se preocupe por mí, tranquilo, alegre, sereno y en paz con mi familia, mis amigos y semejantes ; no deseo imponer mis sentimientos, mi lengua ni mi cultura a nadie. Deseo que los que convivan conmigo se expresen en libertad y se sientan cómodos en su relación conmigo, mis sentimientos los guardo, como así debe ser, para mi esfera privada. Usted no, prefiere violar día sí dia también las leyes que, si bien no son perfecta sirven para regular nuestras relaciones- y con sus sentimientos tribales quiere imponerlos al resto de la sociedad, a usted le sobran la mitad de los catalanes que deberán adaptarse a sus sentimientos o exiliarse. Está usted perdida. ¿No le da pena los cientos de miles -sean más o menos que los que “sienten” como usted- que han obligado ustedes a salir a la calle para defender España y sus sentimientos que, atemorizados ven en peligro por personas como usted? ¿No le hace pensar que, en muchísimas partes del mundo, les vean como fanáticos? ¿Está equivocado el Mundo? ¿No le da vergüenza estar de acuerdo en marginar la lengua que nos une a 2 horas a la semana? ¿No le da vergüenza que no aparezca “España” en el Museo de Historia de Cataluña que visitan? ¿No hará nada por impedir que en muchas escuelas se estudie los Paises Catalanes o que gente que “siente” como usted esten interfieriendo en la tranquila sociedad valenciana?
¿No le da vergüenza que, por sus actos, les vean así en la Francia de hoy:
“Puigdemont se radicaliza en Bélgica” (Charlie Hebdo), ver
https://twitter.com/TheCodorniz/status/931776323995004928
Al sacar a la luz sentimientos que uno ha de llevar dentro su tribu ha separado a Puigdemont de Junqueras,a Albano Dante de Iglesias,a Forcadell de Anna Simó,a Santi Vila del PDECAT,a Más de su patrimonio,a Coscubiela de Colau,a unos exconsellers de otros,a ERC del PDECAT y a 2400 empresas de Catalunya…
¿No le da vergüenza ser partícipe de un movimiento kuklusklanista que está haciendo la peor de las publicidades del gran pueblo catalán? ¿Porqué no se preocupa usted en exigir que esos gobiernos catalanes que ha tenido en los últimos 40 años se dediquen recursos y tiempo a reducir la fractura e injusticia social en lugar de dedicarlas a diferenciar y enfrentar entre sí a millomnes de personas?
Mejórese. Le deseo la misma paz y felicidad que reina en mi vida. Sea buena.

9. Elultimo 18/11/2017 at 09:01

Estando muy en contra de los políticos españoles -incluídos los del nordeste peninsular-, soy soberano, libre e independiente; así lo siento y así lo soy. Si usted es incapaz de sentir esto por sí misma y prefiere cultivar en su corazón la semilla del victimismo y del odio hacia los que no sienten como usted, personas que les temen y les obligan a salir a las calles a defenderse de ustedes y sus imposiciones, usted NUNCA será soberana ni independiente. ¿Qué insatisfacción le debió dar al ver que se proclamó la República independiente y las injusticias sociales eran las mismas que horas antes? No busque esto, la independencia y la soberanía, en los Junqueras, Puigdemones, Icetas o Rajoyes; o lo busca y encuentra en su corazón y en sus relaciones con sus semejantes o usted no hallará jamás la soberanía ni la independencia que lo es, también, de las ideas impuestas por los demás. Sea buena.

10. Elultimo 18/11/2017 at 09:56

El conocido y adoctrinador Abecedario de la Independencia que enseña a los niños catalanes a votar SI… y dos veces, para ser editado en 2015 tuvo subvenciones del Instituto Catalàn de Empresas Culturales a la editorial la Galera quienes recibieron una subvención de 26.652’90 euros por su producción editorial en catalán y occitano… para adoctrinar niños contra España. No es que te roben; es que lo hacen para adoctrinar en tu contra.
https://twitter.com/TheCodorniz/status/919112774927683584

“Cómo manipulan los separatistas catalanes”, en alemán:
https://twitter.com/JohnLawEurope/status/924182350665265152


Las tres grandes crisis que enfrenta la humanidad. Noam Chomsky

noviembre 23, 2017
 Gracias amigo por tus palabras que comparto, ojalá nos encontremos de nuevo con Red de Redes en Defensa de la Humanidad. La última vez creo fue en Rio.
Noam Chomsky considera que la humnidad enfrenta tres crisis fundamentales. Foto: BBC.

Noam Chomsky considera que la humnidad enfrenta tres crisis fundamentales. Información de EFE. Foto: BBC.

“La humanidad enfrenta una crisis moral que representa amenazas más graves que las vividas en la Guerra Fría y, a la sociedad, parece no importarle,” declaró este domingo el filósofo, lingüista y activista estadounidense.

Durante su presentación en el festival Ciudad de las Ideas , que se celebró el pasado fin de semana en Puebla-México, el lingüista afirmó que la sociedad actual se enfrenta a tres grandes crisis, todas con un factor común: la crisis moral de deshumanización.

Todavía recuerdo ese 6 de agosto de 1945,” aseguró el Chomsky sobre el día que la bomba atómica fue lanzada sobre Hiroshima -Japón- para apuntar la primera de estas crisis, la nuclear. Recordó que estaba en un campamento de verano cuando sucedió y entonces: “A nadie le importó. Salí solo, a caminar, y desde entonces, he seguido el comportamiento temerario por parte de los líderes políticos”

Chomsky dijo que acabar con la guerra nuclear es sencillo porque “sabemos cómo enfrentar el problema y la solución es deshacerse de las armas pero, los intereses particulares de determinados países prevalecen ante la paz mundial. En pleno siglo XXI la historia de las Guerras Mundiales parece quedar muy atrás para los jóvenes, sin embargo la amenaza es mayor porque los países están más armados que nunca y en una carrera armamentística y de exhibición de poder con una actitud de provocación constante al enemigo”, indicó el analista, nacido hace 89 años en Filadelfia, Estados Unidos.

“En el caso del cambio climático, los signos ya están, la ciencia ha demostrado las consecuencias”, sostuvo Chomsky al resaltar la segunda crisis, la ambiental. Comentó que la Comisión Nacional del Cambio Climático en EEUU ha informado de que “existe la posibilidad de que el nivel del mar se eleve hasta dos metros en este siglo, lo cual ha sido negado por la administración de Donald Trump.

Imaginar las consecuencias de que se produjera un incremento del nivel de mar es escalofriante “porque si hoy hay problemas de refugiados, piensen cómo sería si Nueva York estuviera bajo el agua”. Consideró inverosímil que EEUU, “el Estado más importante en la historia de la humanidad, está rehusando participar para enfrentar el problema”.

La tercera crisis que enfrenta la Humanidad es “el riesgo inminente de una pandemia. Estamos en el vérice de catástrofes posibles y no lo estamos tomando en serio.”

En una conversación con el fundador del festival Ciudad de las Ideas,Andrés Roemer y el físico Laurence Krauss, Chomsky criticó los tratados comerciales advirtiendo que “no buscan el beneficio de la sociedad sino satisfacer los intereses de quienes los formulan.”

“Los tratados de libre comercio no lo son; están diseñados por ejecutivos corporativos, inversores que buscan su propio interés, son convenios de intereses” enfatizó Chomsky. Además, acusó al gobierno de EEUU de “imponer unas leyes que dificultan el desarrollo de tecnologías renovables.”


Catalunya desde América Latina. Klaudio Katz

noviembre 22, 2017
Aunque el texto sea extenso, no dejen de leer. Vale la pena. Nuestro pesar es también el de muchos otros pueblos. ¡Venceremos!

La crisis catalana dividió campos en América Latina como en el resto del mundo. La derecha tomó partido por Rajoy la izquierda por sus oponentes. Peña Ñieto y Santos cerraron filas con su colega y Macri fue más contundente. Mantiene estrechas relaciones con el Partido Popular e intenta reproducir su modelo autoritario-neoliberal. Todo el establishment de la región comparte negocios con sus pares hispánicos y profesa la misma ideología reaccionaria.

Vargas Llosa exaltó esas afinidades en la marcha de los españolistas. El principal exponente de la derecha latinoamericana recurrió a una curiosa inversión de la realidad. Acusó al catalanismo de originar un conflicto que ha escalado por la negativa de Rajoy a entablar negociaciones. El nacionalismo ha renacido en la periferia del país como respuesta a ese centralismo castellano.

Encubrimiento de la provocación

Lo que más entusiasma a los conservadores de América Latina es la “firmeza” del gobierno. Alaban su “aplicación de la ley” para doblegar las movilizaciones y ocultan que utiliza las normas de una Constitución concertada en 1978 con el franquismo.

El ponderado jefe de estado ha obstruido por la fuerza el derecho a votar, ocupando escuelas y apaleando manifestantes. Destituyó al gobierno autonómico, disolvió el Parlamento regional, encarceló a sus dirigentes y condicionó a los medios de comunicación.

La derecha latinoamericana aplaude ese avasallamiento silenciando que Rajoy desconoce las demandas de la región. Los catalanes solicitaron una y otra vez la extensión de las concesiones fiscales otorgadas a los vascos durante la transición, para recaudar en la zona y transferir luego las sumas acordadas a Madrid. Como esos reclamos -junto a reglas de mayor autonomía- fueron reiteradamente desoídos, comenzaron exigir un referéndum para resolver el futuro de la zona. Propusieron seguir el precedente de Escocia.

Inicialmente no estaba en juego la independencia sino la realización de esa consulta, pero con su negativa a conversar Rajoy forzó la crisis. No sólo saboteó un acuerdo aprobado por los Parlamentos y la administración anterior, sino que utilizó una sentencia del Tribunal Constitucional para cerrar toda posibilidad de compromiso.

Esas provocaciones desataron las masivas protestas en las “diadas” y la paulatina conversión de las propuestas de autonomía en exigencias de independencia. Esta secuencia de lo ocurrido es omitida por los grandes medios de comunicación de América Latina.

Los intelectuales de la derecha relacionan positivamente la agresividad del PP contra Cataluña con su belicosidad hacia el chavismo. Rajoy ha encabezado la desestabilización del proceso bolivariano facilitando recursos y publicidad a las guarimbas. Contribuyó al sabotaje de alimentos y a la asfixia financiera del país, promoviendo el cerco diplomático y los boicots de la Unión Europea. En un delirante exabrupto sus voceros han acusado a Venezuela (y Rusia) de fomentar directamente las protestas de Barcelona.

Otro exponente de la misma cruzada acusa al populismo argentino de exportar su virus a Cataluña, mediante la provisión de argumentos para la invención de una nacionalidad imaginaria. De todos los disparates que difunde la derecha, esta versión del catalanismo como conspiración fraguada en el Cono Sur asombra a cualquier lector.

El trasfondo del conflicto

Los derechistas latinoamericanos despotrican contra la “inadmisible” petición catalana. Sus comunicadores señalan que “ningún país aceptaría la fragmentación del territorio” y que en Argentina sería inadmisible “una exigencia de Mendoza o Córdoba para formar repúblicas”. Descalifican el reclamo como una “farsa” y describen el comportamiento de sus impulsores como propias de “adolescentes irresponsables”.

Pero si es el reclamo es tan absurdo: ¿Por qué lo asumieron millones de individuos? ¿Quedaron afectados por un enloquecimiento colectivo? Los denostadores simplemente ignoran que la demanda en juego no es un artificio. Está enraizada en la historia de una comunidad con derechos vulnerados.

El sobre-expandido imperio español nunca llegó a llegó a constituir un estado-nación moderno. Quedó desgarrado por sucesivos procesos de restauración del centralismo monárquico, que sofocaron las atribuciones de las naciones sometidas al reino. Luego de la pérdida de las colonias de ultramar a fines del siglo XIX, los déspotas de Madrid intensificaron el bloqueo a los pactos federales y las restricciones a las autonomías.

Frente a esa opresión hubo varios intentos de forjar una república catalana. El franquismo ahogó en sangre esa aspiración y acentuó los hostigamientos a la lengua y a la cultura de la zona.

La Constitución que emergió de la transición ratificó con algunas concesiones la supremacía centralista. En lugar de reconocer la existencia de distintas naciones introdujo un vago status de nacionalidades e incorporó un paquete de autonomías con variadas competencias de auto-gobierno.

Esos parches son esgrimidos para desconocer las peticiones catalanas. Rajoy resucita los mitos de una “España indisoluble” y forjada como “nación de naciones”, para presentar las prerrogativas legadas por el franquismo como un contrato libremente aceptado por la población.

Pero no se limita a actualizar esa tradición autoritaria. Subordina las regiones al poder central para asegurar la recaudación, el control del gasto y el pago de la deuda. De esta forma Madrid asegura a los bancos transferencias de fondos que empobrecen a los trabajadores. Esas cargas se acentuaron en los últimos años de crisis bancarias y temblor del euro.

Un gobierno acosado por denuncias de corrupción intenta, además, recobrar fuerzas con una alta dosis de demagogia españolista. Pretende reafirmar el status quo recreando un nacionalismo primitivo y paradójicamente subordinado a la Unión Europea. Ese operativo apuntala el olvido de los crímenes de guerra civil y la negativa a cualquier revisión del pasado.

Transición y Monarquía

Los críticos derechistas afirman que Cataluña pone en peligro el modelo consensuado de la transición, que fue también adoptado por varios países latinoamericanos. Alertan contra esa amenaza a la armonía lograda en España e imitada en el Cono Sur. Pero esas fantasías de convivencia han quedado desmentidas por la represión. En lugar de administrar un idílico status de respeto mutuo, Rajoy reparte palos a los opositores.

Cataluña no inauguró las rebeliones contra esa mistificada transición. Desde el movimiento de los indignados en el 2011 (15 M), una persistente sucesión de movilizaciones ha impugnado el pacto de impunidad con el franquismo, que aseguró negocios a los grandes capitalistas.

América Latina ha padecido las mismas consecuencias de acuerdos semejantes. Los resabios de las dictaduras y la virulencia del neoliberalismo -que se verifican en varios países de la región- derivan de los pactos concertados durante el pasaje de las tiranías a los regímenes constitucionales. La supervivencia del legado pinochetista en Chile es el ejemplo más extremo de esos compromisos.

La idealizada transición es también enaltecida por los socialdemócratas argentinos que objetan la lucha de Cataluña Alaban especialmente el papel del PSOE, sin observar cómo esa formación repite el nefasto papel que jugó durante el pos-franquismo.

La crisis catalana ha sepultado en tiempo récord el coqueteo renovador de Pedro Sánchez (secretario general de ese partido). El nuevo dirigente archivó todas sus promesas de giro progresista, convalidó el intervencionismo represivo y retomó la regresiva trayectoria instaurada por Felipe González.

Las manifestaciones de Cataluña reabren perspectivas republicanas que atemorizan al establishment español. Esa posibilidad genera la misma irritación en los socios latinoamericanos de la monarquía. La realeza no sólo ha mediado en los multimillonarios negocios concertados entre empresas del Viejo y el Nuevo Mundo. Interviene en los operativos de acoso a los gobiernos radicales. La memorable respuesta de Chávez al exabrupto de Juan Carlos (“por qué no te callas”) es el episodio más recordado de esa injerencia.

También en este terreno Macri extrema su genuflexión. En la conmemoración del bicentenario denigró la independencia americana, con la presencia (y pedido de disculpas) a una realeza borbónica que personifica a los adversarios históricos de esa gesta.

En la crisis de Cataluña se corroboró la gravitación reaccionaria actual de la monarquía. Quienes suponían que Felipe era una figura decorativa para los chimentos de verano pudieron notar cómo incentivó la intervención de los gendarmes. Su discurso contrastó con la condena oportunista que emitió su padre del golpe de Tejero (1981), para fraguar credenciales democráticas. Ese disfraz le permitió presentar desde entonces su reinado como una garantía del bienestar español.

Pero también ese mito naufragó en los últimos años. Toda la sociedad ha podido observar cómo una casta de parásitos despilfarra el erario público en corrupción y cacerías. Felipe fue entronado a las apuradas para intentar un cambio de imagen que se diluye aceleradamente.

Cataluña desafía las mismas prohibiciones que obstruyen la revisión de la monarquía. Por eso sus demandas y reclamos republicanos abren senderos para la democratización de todo el país.

Resurgimiento de problemas nacionales

La burguesía latinoamericana copió los mismos mensajes de solidaridad que emitieron Trump, Merkel y todos los poderosos del planeta. Ningún gobierno quiere discutir temas de soberanía en las regiones que controla.

Ese conservadurismo se extiende en el hemisferio americano a cualquier tratativa de recuperación de territorios amputados por alguna potencia. Los presidentes derechistas han congelado la reconsideración del status de Malvinas o Puerto Rico.

Sus colegas españoles adoptan la misma actitud frente a Gibraltar. Mientras gestionan conjuntamente negocios turbios en los paraísos fiscales, los altos funcionarios de España e Inglaterra posponen las negociaciones sobre el peñón mediterráneo.

Los directivos de la Unión Europea son igualmente reacios a considerar rediseños territoriales en su propio ámbito. Enterraron con una categórica negativa las ingenuas ilusiones de muchos catalanes, en un ingreso de su eventual república a esa asociación. Los bancos expusieron ese mismo rechazo en forma más drástica. Repitieron el antecedente griego de cierres de representaciones y fugas de capital.

Lo ocurrido confirma que el gran capital europeo no quiere dominar fracturando países. Puede aceptar la segmentación legada en la ex Yugoslavia o la partición equivalente de la ex Checoeslovaquia, pero rechaza divisiones en los lugares claves del Viejo Continente.

Sólo Escocia se mantiene en carpeta ante la incierta negociación sobre el Brexit. Esa secesión es un fantasma que condiciona las duras tratativas que mantienen Inglaterra con sus socios continentales, para revisar los convenios comerciales e inmigratorios vigentes.

El soberanismo ha cobrado fuerza en Cataluña junto al despertar nacional que se verifica en toda Europa. Ese brote expresa el generalizado malestar que produce la unificación neoliberal de la región. El rechazo sale a flote cada vez que se vota alguna iniciativa de afianzamiento de la Unión Europea.

En ciertos casos emerge el disgusto de las regiones que receptan los efectos más empobrecedores de la cirugía capitalista. En otras zonas se rebelan pobladores que no quieren compartir recursos con sus vecinos.

La crítica a Bruselas unifica a todos los cuestionadores. La burocracia de la UE actúa al servicio de las empresas multinacionales y es vista como la principal responsable del deterioro social. La reacción actual se asemeja a las resistencias nacionales que suscitaban los viejos imperios austro-húngaro, ruso o alemán a principios del siglo XX. Frente a ese resurgido rechazo resulta indispensable distinguir cada caso nacional, para evaluar el carácter progresivo o regresivo de las demandas en juego.

La misma complejidad se verifica en otras áreas del planeta. Timor finalmente se separó de Indonesia, pero Quebec se mantuvo dentro de Canadá luego de un ajustado margen en las consultas. La posibilidad de tornar divisible también a esa región (a partir de los condados opuestos a la separación) neutralizó las aspiraciones independentistas.

Pero el establishment europeo teme especialmente la contaminación del carácter explosivo que asumen las peticiones nacionales, en las áreas más explosivas del planeta. Los dos casos actuales más emblemáticos ilustran la gravedad de esas tensiones.

Por un lado el drama de los palestinos se agrava con el afianzamiento de la ocupación colonial israelí. La expectativa de forjar dos estados ha quedado sepultada, mientras el sionismo imposibilita la gestación de un estado único y laico.

Por otra parte la desmembrada nación kurda intenta construir sus fronteras en el caos bélico de Medio Oriente. No sólo confronta con los países que albergan a esa minoría y rechazan la secesión (Turquía, Irán, Irak, Siria). También deben lidiar con las potencias que incentivan (Israel), manipulan (Estados Unidos) o cuestionan (Rusia) esa perspectiva, en función de su juego geopolítico regional.

Esta multitud de situaciones demuestra que lo ocurrido en Cataluña no es un caso aislado, ni obedece al capricho de sus habitantes. Es una manifestación del resurgimiento general de las demandas nacionales, en un marco de crisis de la globalización neoliberal. Con fórmulas simplificadas e ignorancias del contexto resulta imposible entender lo que ocurre.

¿Dos nacionalismos equivalentes?

Algunos autores estiman que en Cataluña confrontan dos vertientes igualmente regresivas del nacionalismo. Una de linaje franquista y otra oportunista o aventurera.

Esa equiparación es totalmente equivocada. No sólo por la simple constatación de la forma en que Rajoy impide resolver el conflicto por la vía democrática de un referéndum. Su nacionalismo centralista agrede, favorece al gran capital y actúa con estandartes reaccionarios. En el bando opuesto prevalece en cambio, una contradictoria coalición de conservadores sobrepasados, socialdemócratas sin brújula y entusiastas radicales. El unionismo españolista está situado en las antípodas del independentismo catalán.

Muchos analistas igualmente subrayan la trayectoria neoliberal de Puigemont al frente de un partido burgués. Esa pertenencia es indiscutible, pero conviene recordar que los conservadores catalanes nunca estuvieron integrados al sistema monárquico. Llegaron tarde al soberanismo y actúan empujados por los acontecimientos. Los principales grupos capitalistas se distanciaron del independentismo y ahora desaprueban su acción.

La movilización actual es sostenida por los socialdemócratas de la ERC-que aspiran a recrear el estado de bienestar amenazado por Madrid- y por los radicales de la CUP. La coalición Juntos por el Sí protagonizó todas las protestas del último periodo.

Es evidente que Cataluña ha quedado ubicada a la izquierda del mapa político español y por eso concentra un rechazo a la monarquía superior al resto del país. El PP se asienta en el centro y en zonas esperanzadas con el resurgimiento del consumo de los años precedentes. Desde la periferia de la península ha cobrado fuerza la oposición.

Es cierto que el discurso catalán tradicionalista presenta contornos egoístas, con mensajes centrados en la exacción fiscal de Madrid (“ellos nos roban”). Pero a diferencia de los flamencos de Bélgica o la Liga del Norte de Italia, no enarbolan banderas contra las regiones pobres. Dirigen sus demandas impositivas contra el gobierno central. Ese mismo estandarte desencadenó en el pasado grandes sublevaciones populares.

El grueso de la izquierda latinoamericana ha percibido la enorme progresividad del planteo catalán. Por eso muchos organismos explicitaron su solidaridad y algunos gobiernos radicales asumieron la defensa de esa lucha en forma contundente.

Especialmente Maduro denunció el avasallamiento de la autonomía catalana y exigió la liberación de los presos políticos, en un momento de aislamiento internacional de los soberanistas. La violencia de Rajoy demuele su autoridad para criticar a Venezuela. Allí se utiliza la fuerza contra las guarimbas fascistas y no para desconocer el derecho al sufragio.

Las banderas republicanas de Cataluña han sido también visibles en las marchas democráticas y sociales de Argentina. Los partidos de izquierda expresaron su apoyo al referéndum y algunos exigieron el reconocimiento de la independencia. Pero también hay voces disidentes expuestas con argumentos de clase.

¿División de la clase obrera?

Un marxista argentino cuestiona la validez del catalanismo por sus motivaciones impositivas, en una región que no afronta sojuzgamientos coloniales. Resalta especialmente los efectos adversos de dividir a la clase obrera por pertenencias nacionales.

Ciertamente el movimiento actual incluye dos rasgos diferentes al pasado. Por un lado se nutre de la clase media y los empleados públicos y no de la clase obrera, que en gran medida proviene del sur y es relativamente ajena al reclamo soberanista. Por otra parte la lucha nacional y social ha perdido la sintonía que presentaba en la época de Franco, como resultado del ascendente liderazgo burgués y la decreciente centralidad del proletariado.

A diferencia de otras regiones con reivindicaciones del mismo tipo (como era Quebec), el mundo sindical no sostiene al catalanismo. Pero tampoco es hostil a esa aspiración. Lejos de apuntar contra los trabajadores el reclamo nacional tiende a sumarlos a una misma lucha.

Varias huelgas acompañaron las marchas contra la represión y los estibadores boicotearon el desembarco de los gendarmes. En la masificación de esa acción Barcelona recupera su gran historia de sublevaciones obreras.

La convergencia de demandas nacionales y sociales es la mejor forma de unificar a los pueblos contra sus opresores. A principio del siglo XX Lenin promovió esa estrategia. Objetaba las especulaciones sobre la factibilidad económica o política de los separatismos y subrayaba el simple derecho de cada comunidad a definir su porvenir nacional. Criticaba a quienes erigían un falso antagonismo entre la resistencia a la explotación social y a la opresión nacional.

Durante la centuria pasada la izquierda bregó por ese empalme en Cataluña. Asumió el bilingüismo y reconoció los derechos nacionales sin convalidar el independentismo. Postuló soluciones federalistas, destacando los modelos de concordancia alcanzados en Suiza o inicialmente la URSS (que podrían extenderse en la actualidad al estado plurinacional de Bolivia). Siempre subrayó el pilar republicano de opciones que suponen alguna iniciativa adicional al socialismo.

Es el mismo tipo de disyuntivas que afronta la izquierda en Medio Oriente frente a demandas nacionales de los kurdos, que son instrumentadas por Israel y Estados Unidos para suscitar tensiones con el mundo árabe. Sólo tendiendo puentes entre los oprimidos de ambas partes se puede disolver esa hostilidad.

Al desconocer la legitimidad de una reivindicación nacional, la izquierda deja un terreno vacante que invariablemente ocupa la derecha. La bandera de Cataluña ha sido por ejemplo peligrosamente adoptada en algunos países europeos por las corrientes reaccionarias.

Ignorar el problema nacional es el peor escapismo, frente a los intrincados escenarios que prevalecen en las regiones con conflictos históricos irresueltos. Las simplificaciones clasistas soslayan esos dilemas imaginando inexistentes escenarios de lucha social purificada.

Vacilaciones de la izquierda

Las movilizaciones de Cataluña suscitan intensos debates en América Latina, no sólo por los estrechos vínculos históricos que existen con la izquierda ibérica. Una nueva aproximación entre corrientes radicales de ambos continentes se registró en los últimos años, al compás de la emigración y el impacto generado por Venezuela, Bolivia y el ciclo progresista en los movimientos populares españoles. Estos procesos influyeron significativamente en la gestación de Podemos.

Las vacilaciones de esta última formación frente a la lucha catalana han contrastado con su defensa del derecho de esa región a decidir su futuro. Ese pronunciamiento contradice la ausencia de participación o la pasividad frente a la irrupción callejera.

En el pico de las protestas la dirección de Podemos cuestionó la “legalidad” del referéndum, mientras que otros integrantes avalaron vagamente la consulta o concurrieron a regañadientes a su realización. Esas actitudes han generado una seria crisis con la rama catalana de esa corriente.

Esas indecisiones provienen de las caracterizaciones ambiguas que se han planteado de la lucha en curso. Un intelectual argentino próximo a la dirigencia de Podemos sintetiza esas ambivalencias. Objeta y al mismo tiempo avala las protestas, con argumentos que apuntalan y rechazan esas acciones.

Esa postura no registra la categórica progresividad de un movimiento, que ha golpeado como ningún otro el tejido regresivo de la transición, desafiando sus pilares neoliberales, autoritarios y monárquicos. En lugar de incentivar esa dinámica de ruptura con el régimen se titubea, observando al movimiento como un fenómeno pasajero que obstruye el retorno a las reglas políticas del juego previo.

No registran que las soluciones federales o el estado plurinacional -que formalmente propician- nunca se conquistarán al margen de la acción directa. La conducta de gran parte de la izquierda explica por qué razón persiste la hegemonía política del catalanismo tradicional.

Lo mismo vale para la actitud asumida por exponentes de IU que tomaron distancia de las protestas, subrayando la incompatibilidad del “comunismo con el independentismo”. En vez de apuntalar canales de confluencia entre ambos proyectos, suponen que están separados por infranqueables murallas.

Bajo estas posturas subyace la esperanza de regenerar un patriotismo español progresista contrapuesto a los nacionalismos periféricos. Esa expectativa deriva en proximidades hacia el oficialismo y alejamientos de las movilizaciones populares de Cataluña.

Sólo las tradiciones de la izquierda centradas en el derecho de autodeterminación son coherentes con la defensa de la república y la instauración de formas federativas de gobierno. El camino opuesto retoma el sendero que sepultó al PCE por su aval y compromiso con la transición pos-franquista.

Mayorías y República

Los atropellos de Rajoy han convertido una lucha por la autonomía en una batalla por la democracia. La indignación que generó la represión masificó las protestas y muchos sectores reacios al independentismo se sumaron por rechazo a la prepotencia centralista.

Nadie sabe cuál es el nivel efectivo de apoyo al separatismo. El referéndum -con alta participación pero en medio de la represión y escollos de todo tipo- no clarificó qué porcentaje de catalanes aprueba la soberanía y está dispuesto a implementarla.

Las vertientes radicales del independentismo estiman que esa ruptura permitiría desmontar la transición y avanzar en un proceso anticapitalista. Pero es un sendero que requeriría la conquista previa de una mayoría superior a las propuestas federativas.

Ninguna de las alternativas podrá igualmente prosperar sin sólidas alianzas con los restantes pueblos de España. La derecha conoce ese requisito y por eso alienta el chauvinismo anti-catalán. No podrá lograr esa fractura si despunta una lucha unificada de todos los trabajadores y naciones del país. Para desenvolver esa convergencia recobra actualidad la bandera de la república.

Luego del pico de movilizaciones alcanzado con la votación prevalece una compleja situación. La improvisada declaración de independencia ha desembocado en un gran desconcierto. El PDCAT quedó desbordado y nunca concibió algún plan para implementar el proceso soberanista. El PP sostiene su contraofensiva con el auxilio del PSOE y Ciudadanos, pero las manifestaciones han persistido y la próxima pulseada se librará en las elecciones de diciembre.

Rajoy sueña con una victoria del campo unionista para debilitar al soberanismo e introducir drásticos cambios en la política educativa y lingüista de la región. Si fracasa y emerge una nueva asamblea con mayoría catalanista deberá negociar o prorrogar su ilegitima intervención. La libertad de los presos y la anulación de la intervención ya ocupan el primer renglón de la agenda popular.

Cataluña continúa en el ojo de una tormenta que tensiona a todos los demócratas de América Latina. En las dos márgenes del Atlántico se desenvuelve la misma batalla contra la derecha y cualquier victoria contra Rajoy será también vivida como una gran derrota de sus socios de la restauración conservadora.


Toni Comin. Espero veure’t molt aviat!

noviembre 21, 2017

Foto Carlos Montanes

Benvolgut Toni:

Quines incongruències, detenir, exiliar, posar a la presó a persones que, tota la vida heu lluitat per la Justícia i la Llibertat…Entenc que son dues paraules que alguns no saben què volen dir, què suposen per a nosaltres els que, des que tenim ús de raó, han estat la raó de les nostres vides.

Sabem com ho patiu, lluny de casa, de la família dels amics. Sense saber ben be on som, què passarà demà…

Celebrem sí, que hem fet molts passos endavant que ja no perdrem…

El punt de mira de molts s’ha adreçat al punt àlgid, no hi eren i, ara, han descobert que Sí, que hi son. Estem junts molts més dels que, els altres voldrien. Els calia “Pensar s’ho abans”.

El camí està endegat i, som molts els que mirem endavant, cap a un futur que serà nostre. Ei! que jo el vull veure i, ja soc grandeta com saps.

No defalliu tot i que els moments son decebedors. Sapigueu però, que som molts els que hem posat en vosaltres la nostra esperança. Us estimem i agraïm la vostra generositat.

No tenim cap dubte: guanyarem la Llibertat, guanyarem la República!!!

Com diu el Salvador Cardús no se què passarà els propers cinc dies però, abans de cinc anys tindrem la República. Jo, confio que serà abans…

Ànims, tinc moltes ganes de veure’t, escoltar te. Una forta abraçada pel President Puigemont, altra ben forta per a tu…

 


Vergüenza ajena. Gervasio Sánchez

noviembre 20, 2017

“Siento que mi oficio camina por el precipicio y que sólo un milagro lo salvará de la hecatombe definitiva”. Gervasio Sánchez reflexiona sobre la precariedad y la inestabilidad a la que se enfrentan los jóvenes para ejercer el periodismo.

Vergüenza ajena
la Marea. Foto: Mark Bonica.

A principios de este mes recibí el siguiente correo: “Estos últimos meses lo he pensado mucho y he decidido que me vuelvo a España por un tiempo indefinido. Estoy cansada física y mentalmente. No quiero volver a pasar otra Navidad sola. Esto no quiere decir que renuncie. El tiempo que esté en España lo dedicaré a estudiar sobre África. También estudiaré idiomas, vídeo y fotografía con la idea de focalizarme en medios extranjeros y en otros formatos más rentables. Aunque no esté en el terreno, creo que este tiempo de ‘paréntesis’ me ayudará a crecer también. Seguiré dando guerra, estoy convencida”.

Después de leer su correo varias veces y de pensar en lo injusta que es esta profesión, le planteé la posibilidad de contar su historia en este blog. Quedamos que lo haríamos sin dar su nombre y tampoco nombraríamos los medios de comunicación con los que ha colaborado. No vale la pena. Como escribí hace meses en otro texto sobre las tarifas que se cobran en el periodismo español, sólo algunos medios (muchos se quedarían con la boca abierta si supieran sus nombres) tratan con decencia a los colaboradores. El resto parece que vive de los colaboradores. O peor: parasita a los colaboradores.

La persona protagonista es menor de 30 años, es licenciada en Periodismo, hizo una ampliación de estudios con beca Erasmus en Francia para aprender francés, y pasó un año en Inglaterra trabajando en un restaurante con el objetivo de aprender inglés y ahorrar para hacer un máster en Relaciones Internacionales y Estudios Africanos en España. Las prácticas de este máster las prefirió hacer en Senegal con una ONG antes que en Madrid o Barcelona. Al poco de entregar su trabajo y memoria de fin de máster, hace ya tres años, estalló la llamada “insurrección” en Burkina Faso, consiguió un visado y compró un billete de avión de ida para empezar a trabajar como freelance en ese país.

¿Por qué África? “Desde que estaba en el colegio (de monjas) quise viajar a África, pero entonces la idea era hacerlo como misionera y con una mirada paternalista. Quería ‘ayudar a los niños negros’. Cuando empecé la universidad me volví muy crítica con las misiones y la religión, empecé a cuestionarlo todo, así que ya no quería ser misionera, pero la idea de conocer el continente africano se me quedó en la cabeza”.

Estábamos en 2011 en plena primavera árabe. La información del África subsahariana quedó aún más sepultada de lo habitual por los continuos incidentes en el Magreb y Oriente Medio. Durante un curso de verano conoció a un periodista freelance al que admiraba. Su consejo fue: “Elige un país y vete a contar historias”. Fue lo que necesitaba escuchar: “Alguien que me diera ‘luz verde’ para hacer esa locura. Durante el máster en Madrid tuve clarísimo que me venía para África de freelance, fueran las condiciones que fuesen; sin ONG, ni Naciones Unidas, ni nada institucional que me sesgara la mirada hacia el continente o me limitara a la hora de moverme cómo y dónde yo quisiera”.

Recuerdo muy bien a esta persona porque quedamos en Madrid el 14 de abril de 2016, hace un año y medio, y estuvimos charlando un buen rato. Mi objetivo fue convencerla de la inutilidad de continuar su aventura africana, muy preocupado por su seguridad en una zona peligrosa (Burkina Faso, Níger, Malí, Costa de Marfil) en los últimos años. Me impresionó su determinación y perseverancia a pesar de su juventud. Dando la batalla por perdida, le pedí que me fuera informando de sus andanzas, casi se lo ordené porque me temía lo peor, y desde entonces me ha ido mandado correos electrónicos desde las capitales de los países más peligrosos.

Ha escrito sobre los fallecidos durante la insurrección en Burkina Faso que puso fin al régimen de Blaise Compaoré tras 27 años en el poder, sobre el vertedero tecnológico de Agbobloshie, en Accra, la capital de Ghana, la crisis humanitaria nigeriana en Diffa, en el sur de Níger, por la huida de los nigerinos y nigerianos de la violencia de Boko Haram, sobre la muerte por radioactividad en el anonimato de los ex trabajadores enfermos de las minas de uranio del norte de Níger, explotadas por Areva, empresa francesa líder mundial en el sector energético nuclear; el juicio histórico en Senegal de Hissène Habré, el equipo femenino senegalés de baloncesto de cara a los Juegos Olímpicos 2016, los “microbios” o niños que realizan asaltos violentos en grupo nacidos después del conflicto armado en Costa de Marfil y el blanqueamiento de piel en este último país (“el trabajo que mejor me han pagado”), sobre la situación de Tombuctú tras el abandono del turismo, el último atentado en Bamako, la explotación de las niñas y jóvenes trabajadoras de la limpieza que trabajan todos los días de la semana con horarios ilimitados por entre 6 y 15 euros al mes, el yihadismo en los colegios del norte de Burkina Faso, las prisiones de Níger, uno de los países más pobres del mundo, la mutilación genital, la malnutrición, la infertilidad en África con la tasa más alta del mundo, el uso de combustibles tóxicos en ese continente que estarían prohibidos en Europa.

Conozco muy pocos periodistas que hayan hechos tantas historias distintas y en condiciones tan difíciles sin haber cumplido los treinta años. Yo, al menos, no le llegaba ni a la suela de los zapatos a esa misma edad. Hablo de una persona con un gran sentido de la autocrítica. En el último atentado de Bamako reconoce que no estuvo “espabilada” cuando recibió la llamada de uno de los medios con los que colabora con el mensaje siguiente: “Escribe algo sobre el tema”. Su respuesta fue lógica: “Estoy viajando a donde ha ocurrido el atentado y no puedo escribir ahora mismo”. Como no llegó a tiempo, el diario firmó la crónica con el nombre de otra persona que se encontraba a miles de kilómetros. “Al día siguiente mandé mi desastrosa crónica. Pero la experiencia estuvo genial”, recuerda. Le sorprendió que a los medios “sólo les importe la firma desde el lugar de los hechos y publicar antes que la competencia. Les da igual lo que se cuenta”.

Con muy poco presupuesto al principio (gracias a las vergonzosas valoraciones en las redacciones) ha tenido que trabajar en “condiciones agotadoras y arriesgadas”. No podía gastar más de 200 euros al mes “porque no los tenía”, comiendo “siempre arroz, ensalada y a veces un poco de carne o pescado”. Ha vivido en habitaciones prestadas y en régimen de hacinamiento. “En la última capital africana donde he vivido cambié cuatro veces de casa. Las dos primeras fueron las casas de otras personas, sencillas pero equipadas. Las dos últimas casas las alquilé para vivir sola sin amueblar. Sin aire acondicionado para las épocas de calor intenso, ni frigorífico, porque no podía comprarlo. En resumen, vivo como si fuera clase media baja africana, no vivo mal, no soy escrupulosa en este sentido, pero son condiciones en las que aquí no viven los blancos porque desgastan muchísimo. En los últimos tres meses me he puesto enferma cuatro veces porque tengo las defensas por los suelos. Y sigo comiendo arroz prácticamente todos los días”, cuenta sin aspavientos.

Las tarifas por sus colaboraciones son escandalosamente bajas. En 2014 y 2015 un medio nacional le pagaba 35 euros brutos por un texto en la web. Si salía en papel, un poco más. A partir de 2016 le subieron a 70 euros brutos. En esa época un diario digital de la última hornada le pagaba unos 85 euros brutos. Ahora 15 euros más, es decir 100 euros brutos. Otro diario digital, ya veterano, le paga lo mismo. Un día propuso aumentar el precio de un artículo “que se leyó bien antes de mandar la factura” y el responsable le dobló el precio. Un medio le propuso colaborar por 25 euros menos impuestos por artículo. “Les dije que yo no escribía por menos de 50 euros y que ellos se encargaban del IRPF. Y aceptaron”, recuerda. Podríamos aplicar la expresión “quien no llora no mama”. Es decir, si se quiere lograr algo, parece que hay que solicitarlo repetidas veces y despertar la compasión.

Los únicos medios que le han tratado con un mínimo de respeto son una revista especializada en el “mundo negro” y un diario vasco que garantiza (‘gara-ntiza’) la lectura en euskera. Por cierto, un periódico latinoamericano le paga mejor que los diarios españoles “aunque les puedo mandar un texto en enero y no lo publican hasta agosto”.

Su reflexión final es mesurada: “El problema que tengo con los medios es que ellos buscan los clips y yo busco la calidad de la información. Ellos me proponen publicarme 2 ó 3 temas al mes, pero yo necesito mínimo una semana para hacer un tema decentemente. Así que si, por ejemplo, tengo que hacer tres temas para…., tres temas para…, dos temas para…, uno para…, etc., me van a salir churros sin contrastar, sacando la mayoría de la información por Internet. Soy de periodismo lento, no de clips y bodrios sin contexto. Tampoco me gusta el corta y pega, aunque reconozco que lo utilizo, añadiendo lo que voy aprendiendo, pues estudio y me formo constantemente de manera autodidacta. Así que mi problema está ahí. Puedo convertirme en una periodista mediocre para ganar 800 euros al mes. Pasarme el día en África frente a la pantalla del ordenador. Pero como hay algo en mí, llámale ética, llámale amor propio, que me impide escribir basura con erratas, pues estoy entre los 200 y 500 euros al mes. Es preferible ser camarera, niñera o limpiar casas en España que trabajar en África escribiendo churros y basura”.

Siento vergüenza ajena. Siento que mi oficio camina por el precipicio y que sólo un milagro lo salvará de la hecatombe definitiva. Hablamos de una persona que tiene que abandonar una cobertura en África porque “el dinero [la miseria con mayúsculas que le pagan por sus colaboraciones] no da para más”, mientras algunos empresarios sin conciencia se reparten suculentos bonos aunque hayan multiplicado las pérdidas de sus empresas. Hablamos de una persona que sería feliz en África por el dinero que algunos directivos sin escrúpulos se gastan diariamente en cafés, copas y puros. Hablamos de una persona que se conformaría con cobrar algo más que calderilla, pero no puede continuar en África porque algunos deciden pagar menos que calderilla.

Les doy una idea para el futuro (quizá mañana), señores responsables del desbarajuste. Hasta 1930 las oficinas salitreras de Chile pagaban los salarios con fichas que solamente tenían validez en la tienda de la empresa, la pulpería, en lugar de utilizar moneda de curso legal. Las fichas acababan en manos de la propia empresa que controlaba los precios de los productos de la tienda. Hagan juego señores contables. Instrumentalicen y parodien esta forma de pago. Así quedará todo en casa y sus grandes directivos podrán seguir esquilmando aún más aunque el final de la historia sea la gran catástrofe periodística.


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