La Justicia Plena y la justicia monárquica, franquista en la España profunda…

febrero 21, 2019

La Justicia Plena significa el fin de toda discriminación contra la persona, es decir, igualdad de derechos y oportunidades. En síntesis, derecho a ser igual en dignidad. Construir una sociedad basada en estos valores irrenunciables para toda persona consiente, puede parecer una utopía – este desafío se realiza con el cambio que trae la justicia social – , es un esfuerzo que siempre vale la pena intentarlo…

Nada sobre el soberano Pueblo.

La Justicia Plena es el equilibrio entre la moral y el Derecho – la ciencia -, tiene un valor superior al de la ley. Lo justo es siempre moral. Las leyes pueden ser injustas. Acatar la ley es un acto de disciplina, pero a veces implica una inmoralidad. Respetar la Justicia Plena es un deber de la persona digna, aunque para ello tenga que elevarse sobre las imperfecciones de la ley.

Los intereses creados obstruyen la Justicia Plena. Todo privilegio injusto implica una inmoral subversión de los valores morales. En las sociedades carcomidas por la injusticia y la corrupción los individuos pierden el sentimiento del deber y se apartan de la virtud como en la España profunda monárquica franquista.

Donde medran los que más se arrastran  – José Aznar, Alfonso Armando Guerra, Felipillo Gonzalez, Mariano Rajoy, y cia ltd -, las piernas no se usan para caminar erguidos. Todo privilegio en favor de una casta, partido, sexo, facción, taifa politicastra o castrense, cohesionado en oposición a los demás, es un residuo  de barbarie violatorio de la Justicia Plena. Las Naciones Civilizadas oponen la solidaridad total a los odiosos privilegios de castas o taifas politicastras o castrenses.

Colofón: La Justicia Plena Juega un rol muy importante como auxiliar de la paz social. El ciudadano debe tener siempre la conciencia que puede hallar amparo oportuno de sus derechos. Sin el respeto y la certeza del derecho de igualdad de todos ante la ley no hay Justicia Plena y Estado de Derecho. El Derecho – la ciencia – deber ser un instrumento al servicio de la plena realización del ser humano y no justificación de su explotación…

Prof. Salvador Moreno Peralta/IWA.

Secretario Ejecutivo ADDHEE ONG.


Avui 21 febrer 2019 Vaga General. L’Atodeterminació NO és un Delicte.

febrero 21, 2019

Els catalans som gent respectuosa, de Pau i Diàleg. No pretenem res que no ens pertoqui. Som poble que vol viure amb Dignitat, tot i que alguns NO ens ho permeten. Com afirmava el President Lluis Companys, conscient del què li esperava

“Tornarem a sofrir, tornarem a lluitar i tornarem a guanyar”

Sense enrenou ens trobarem i caminarem plegats. Son molts els llocs on hi ha mogudes. No us quedeu a casa.

El Poble ens necessita a tots!


La Ginesta de Joan Maragall

febrero 20, 2019

La ginesta altre vegada la ginesta amb tanta olor. És la meva enamorada
que ve al temps de la calor.

 

Per a fer-li una abraçada
he pujat dalt del serrat:
de la primera besada
m’ha deixat tot perfumat.
Feia un vent que enarborava,
feia un sol molt resplendent:
la ginesta es regirava
furiosa al sol rient.

Jo la prenc per la cintura:
la tisora va en renou
desflorant tanta hermosura
fins que el cor me n’ha dit prou.
Amb un vimet que creixia
innocent a vora seu
he lligat la dolça aimia
ben estreta en un pom breu.

Quan l’he tinguda lligada
m’he girat de cara al mar…
M’he girat al mar de cara,
que brillava com cristall;
he aixecat el pom enlaire
i he arrencat a còrrer avall


El quinteto de la muerte. Gustavo Espinoza M

febrero 20, 2019

 

De manera general se considera que en la crisis latinoamericana que afecta severamente la experiencia liberadora bolivariana; la responsabilidad principal recae en el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, el señor Donald Trump.

En efecto, él personifica no sólo una política aventurera,  violenta  y agresiva,  que pone en riesgo la vida de millones de personas en nuestro continente;: sino también refleja  una voluntad depredadora que hoy azota al mundo y que se expresa en diversas latitudes del planeta, desde Afganistán  hasta Siria, pasando por Irak, Libia y las tierras de la cautiva  Palestina .

Pero, en verdad, no es Trump. O, en todo caso, no es sólo él, quien promueve e impulsa la guerra que ya parece inevitable y que hasta tiene casi una fecha de inicio:  el  sábado 23 de febrero, cuando el señor Guaidó  “ordene” al ejército yanqui iniciar una ofensiva militar contra la Patria de Bolívar, para imponer, a sangre y fuego, la “ayuda humanitaria” que dice poseer y sueña repartir entre famélicos inventados y  mendigos inexistentes.

Detrás de Trump están por cierto el Complejo Militar Industrial,  las grandes corporaciones, los productores de armas, los mercaderes de la guerra, pero también los medios de comunicación que buscan “captar” audiencia, y lectoría, entregando “en primicia” las acciones a iniciarse: las primeras ciudades tomadas por la soldadesca, la fila de cadáveres que acaparen las pantallas, la nómina de unidades vencidas y los estropicios que habrán de ser saludados y puestos a consideración del mundo como expresión de la “victoria de la democracia”.

Claro que no será así. Porque en esta lucha, habrá muertos, pero no rendidos. Habrá  ciudades quemadas, pero no caídas. Y se registrarán cuarteles derruidos, pero no tomados. Y es que la sangre que corre  por las venas de los venezolanos no admite pausa, ni descanso. Tampoco desánimo. Menos aún,  un símil de derrota.

Los estrategas de la guerra, no podrán entonces ni frotarse las manos, ni cantar victoria. El quinteto de la muerte no sólo tendrá que lamentar sus propias bajas, sino también la incapacidad de su ejército, que no pudo con Sandino en nuestro continente, ni con Cuba; ni con Corea, ni con Vietnam en el sudeste asiático; y que tampoco podrá con Venezuela ni con los pueblos de América Latina, que lucharán  a su lado, para rabia del Imperio.

El quinteto de la muerte -todos debieran saberlo- está integrado por el núcleo selecto de demenciales asesores del Jefe de Estado Yanqui. Sus nombres, un poco desperdigados, asoman de tanto en tano en los cables de las agencias de noticias, pero pasan desapercibidos para “el gran público”. Por eso, vale la pena mencionarlos  en directo, para que alguna vez, alguien les pida cuentas aquí en la tierra.

Se trata de John Bolton, el hombre que ofreciera cinco mil soldados puestos en la frontera colombo-venezolana para iniciar las acciones la semana pasada. También, Mike Pence, Vicepresidente USA,  quien recorre de norte a sur el continente americano para recabar “adhesiones” de gobiernos complacientes y serviles. Se hizo conocido en  la Cámara de Representantes por presentar proyectos de ley en beneficio de los hermanos Koch, que le financiaron sus campañas electorales. 

Se trata, además de Elliot Abrams, un antiguo y condenado  halcón que en los años 80 del siglo pasado se viera involucrado en el llamado “escándalo Irán-contras” cuando se descubrió  que hizo uso de recursos del Estado para comprar ilegalmente armas a Irán a fin de entregarlas a las  bandas contra revolucionarias que operaban ya en las selvas de Nicaragua enfrentando al primer gobierno Sandinista. Y Mike Pompeu, Secretario de Estado, integrante  del Tea Party, el núcleo más conservador del Partido Republicano, y enemigo a muerte del aborto y de cualquier iniciativa destinada a controlar el uso de armas civiles en la población. Es, sin duda,  otro trompetudo asesor para asuntos de guerra en nuestro continente, encargado para el caso del lanzamiento de las amenazas más urticantes contra el pueblo de Venezuela.

Y para que  no faltara el quinto, está Marco Rubio, el socio de Bob Menéndez, parlamentario por La Florida, que lucio cono adversario de Trump en los comicios del 2016 pero que ahora canta melodiosas canciones de guerra en el oído del titular del Poder en la Sala Oval.  De él, se dice que vive pegado como una garrapata a las orejas del Mandatario porque sueña con persuadirlo que la guerra que comience en Caracas, la termina en La Habana, más allá del infinito.

La presencia de este Rubio, es significativa.  Antes, se decía que la Mafia cubano-americana controlaba La Florida. Hoy puede afirmarse que, con su influencia sobre Trump, esa Mafia controla  la política exterior de los Estados Unidos.

Si en el pasado el gran país del norte podía considerase la patria de Abraham Lincoln, Patrick Henry, Walt Whitman, John Reed y Martin Luther  King;  hoy puede asegurarse que el recuerdo de esos hombres vive adormilada en la conciencia de millones. La voz del mundo en demanda de paz que se escucha en todos los confines del planeta; habrá de despertar a ese gigante, para que restablezca el sentido común en la Casa Blanca 

Estos son los que conforman el Quinteto de la Muerte. Ellos tienen en sus manos hoy las bombas que los soldados norteamericanos lanzarán mañana sobre aldeas y ciudades ubicadas al sur del río Bravo. Que nadie olvide sus responsabilidades


Diálogo enCambio. El fantasma de la guerra tiene quien le prenda velas. Iván Padilla Bravo

febrero 19, 2019

El fantasma de la guerra sí sale, espanta y hoy recorre el mundo en busca de quien le encienda velas, es decir, procurando satisfacer a sus perros vendedores de armas.

El asunto no es esotérico ni la guerra se soporta sobre un pensamiento mágico. La guerra es una importantísima mercancía en las relaciones capitalistas de producción.

Agotado, mermado, debilitado el escenario cotidiano de explotación capitalista y su subsecuentes alienación del trabajo y del trabajador, la opción del «todo o nada» se baraja sin cortapisas.

Es por eso que la nada casual dirección política y militar del imperio del capital, con sede en los EEUU, descansa hoy en un mequetrefe, fanfarrón y desafiante -quien además es un vulgar vendedor de armas- presidente, poco fogueado en política pero harto mercachifle experimentado en la «usura legalizada» -como la llamara Carlos Marx- del capital financiero.

El fantasma de la guerra, que se ha paseado recientemente por otros escenarios mundiales, aplicando guiones de agresión y exterminio muy similares a los que hoy se ensayan contra Venezuela, ha logrado avanzar muy poco en la consolidación y procura de perpetuar su  poderío imperial en el mundo.

Pueblos valientes como los de Afganistán, Irak, Libia o Siria han sido bombardeados inclementemente hasta diezmarlos, dejando a su paso una secuela incuantificables de muertes, destrucción de la naturaleza, infraestructuras y otros bienes.

Ahora lo intentan contra Venezuela bajo la misma prédica «humanitaria» y «democrática», propia a los genocidas más grandes de todos los tiempos. El fantasma de la muerte y la destrucción quiere asustar a Venezuela y por eso este cerco de hambre y miseria que pasa por una guerra mediática, de ataque a las representaciones, a los valores y a nuestra cultura identitaria, como elementos de disuasión y ablandamiento de un pueblo que el propio imperialismo sabe que le ha hecho y le hará resistencia como un nuevo «Vietnam» caribe que está decidido a derrotarlos y enterrar al insolente invasor que ose posar su planta en nuestra soberana tierra.

Venezuela está hoy amenazada, constituye un buen escenario para los objetivos imperialistas al querer convertirla en territorio de destrucción o blanco de proyectiles de todo tipo, para arrancarle sus riquezas, en el preludio de una guerra que pudiera ser la última en el sueño «humanitario» americano, del decadente capitalismo y su mayor vocería imperialista estadounidense.

EEUU vende armas al mundo y, mientras amenaza con invadir nuestra Patria también mueve los mercados de la muerte en todos los planos, pues se encuentra asfixiado como Imperio y sabe que Venezuela y su valiente pueblo, no son una fácil presa. Los yanquis, en el fondo, sienten miedo porque saben que no les tenemos miedo. Eso es algo que les paraliza y aterra.

Por eso al mismo fantasma con el que han pretendido asustarnos ya no saben si seguir prendiéndole velas, pues es -históricamente- la última de sus imperiales quimeras.

Ilustración: Iván Lira


Argentina: La Justicia secuestró parte del archivo histórico de Madres de Plaza de Mayo. Pablo Roesler

febrero 19, 2019
El operativo fue sobre la General Paz, donde la Policía de la Ciudad siguió, interceptó y secuestró un utilitario que usan las Madres para trasladarse. Fue en el marco de la causa por la quiebra de la Fundación que sigue el juez Perillo.
 

Las Madres de Plaza de Mayo denunciaron que la justicia secuestró documentación de su archivo histórico sin valor comercial ni económico y completamente ajena a la causa por la quiebra de la Fundación de Madres de Plaza de Mayo que tramita en el juzgado comercial del juez Javier Perillo, quien ordenó el operativo. Aseguraron que se trata de “otro paso más en la persecución judicial” a ese organismo de Derechos Humanos.

“El gobierno siguió, frenó y secuestró una de las camionetas que utilizan las Madres para movilizarse. Se apropiaron parte del archivo histórico”, denunció este mediodía la Asociación Madres de Plaza de Mayo.

El secuestro de los materiales se produjo en Avenida General Paz y Constituyentes, luego de que Policías de la Ciudad siguieran el vehículo que las Madres usan para trasladarse durante algunos kilómetros. Los materiales de archivo secuestrados, que estaban siendo trasladados en cinco cajas y dos cajones plásticos, junto al utilitario fueron llevados a la Comisaría Vecinal 12-B (ex 39), ubicada en calle Olazabal al 5400.

En sus redes sociales, el organismo de Derechos Humanos denunció que se trató de un “atropello” y responsabilizaron al Juzgado Comercial N°13. Detallaron que el juez Perillo “conociendo que existía documentación ajena a la quiebra y sin valor económico ni comercial, decidió avanzar con el secuestro de parte del archivo histórico”.

El decomiso se produjo en el marco de la quiebra de la Fundación que ese juez decretó en junio de 2017 cuando determinó la “insuficiencia de fondos” en el marco de un juicio laboral iniciado por un ex empleado que reclama una indemnización de 120 mil pesos.

El utilitario que secuestraron es uno de los que utilizan las Madres para trasladarse y que tenía orden de secuestro. La orden del Juez se inscribe en una seguidilla de hostigamientos sobre la Fundación de Madres que comenzó en 2016 y que incluyó hasta un intento de detención de Hebe de Bonafini.


Almagro y la cloaca del imperio. Atilio Boron

febrero 19, 2019

Los pestilentes hedores que emanan del Ministerio de Colonias han adquirido proporciones aún más vomitivas después de las recientes expresiones de Luis Almagro en relación a Venezuela y Cuba. El obsecuente peón de la Casa Blanca dijo en la edición del 17 de febrero del diario Clarín de Buenos Aires -otro asiduo inquilino de las cloacas del submundo pseudoperiodístico- que “Los venezolanos deben recurrir a la desobediencia civil frente a la dictadura”. (https://www.clarin.com/politica/luis-almagro-venezolanos-deben-recurrir-desobediencia-civil-frente-dictadura_0__YTw7WrmB.html)

Esta apelación lanzada por Almagro se tipifica, en el Derecho moderno, como apología de la violencia y la sedición, crímenes cuya sanción oscila entre cadena perpetua (caso de España) y pena capital como en Estados Unidos. Ninguna de estas dos penalidades las aplica la justicia venezolana contra sus sediciosos, comenzando por el “presidente encargado” Juan Guaidó y siguiendo por todos sus compinches, que incluyen a personajes tan detestables como Julio Borges, Antonio Ledezma o María Corina Machado, que suplican a Washington que no dilate más la liberadora y humanitaria invasión a su propio país.

En sus exabruptos publicados en la prensa de este domingo Almagro dijo entre otras cosas que “Los venezolanos deben de seguir principios gandhianos, deben de hacer desobediencia civil, romper con las prohibiciones de la dictadura. Desbordar a la dictadura de tal forma que las fuerzas militares no puedan resistirse a la movilización de la gente. Obviamente que cuidando a la gente”.

La venalidad del Secretario de la OEA va de la mano de su asombrosa ignorancia. Hasta donde yo sepa Gandhi jamás ordenó a los suyos convertir en antorchas humanas a sus oponentes; o tender guayas de alambre de púas para degollar a cualquier motociclista distraído; o atacar jardines infantiles y postas médicas con bombas incendiarias. Nada de esto suena demasiado gandhiano. En cambio, el Gandhi del uruguayo se parece mucho más a Al Capone o a Scarface que al hombre que puso fin a la dominación británica en la India. Pero el bueno de Almagro no es hombre de arredrarse ante las verdades históricas y prosigue impertérrito con el encargo que le hicieran en la Casa Blanca. Mentir, calumniar y difamar son obligaciones que están establecidas en su contrato. Por eso al hablar del gobierno legítimo de Venezuela -que como cualquier otro puede ser mejor o peor; más eficiente o menos eficiente en su gestión- su caracterización es insultante y biliosa: “Son delincuentes atrincherados” –dice mientras con un guiño del ojo busca la aprobación del emperador- y prosigue: “Violadores de derechos humanos y ejecutantes de crímenes de lesa humanidad atrincherados. Narcotraficantes atrincherados”.

Ante tamaño vituperio un lector desprevenido podría creer que ahora el bribón estaría hablando de Álvaro Uribe, su lugarteniente Iván Duque y la pandilla de paramilitares y narcotraficantes que durante décadas vienen asolando Colombia, sembrando de fosas comunes ese país y aniquilando a miles de “falsos positivos”, esos humildes campesinos disfrazados de guerrilleros, fusilados y luego presentados al incauto público como pruebas del éxito de la política criminal de “seguridad democrática” urdida por Uribe. O que Almagro estaría hablando de los “dirigentes democráticos” que en Colombia han asesinado 400 líderes sociales en poco más de un año luego de firmados los “Acuerdos de Paz” llevando destrucción y muerte a lo largo y a lo ancho del país sin que la OEA emitiera condena alguna. Pero no. El monigote basado en Washington se refiere al gobierno bolivariano, al que podrán formularse muchas críticas pero jamás las mismas que a justo título merece la dominación oligárquica en Colombia. Los crímenes perpetrados en este país no tienen paralelo alguno en la Venezuela bolivariana. Pese a lo cual para Almagro el problema es la “dictadura” de Maduro.

Tanta sucesión de mentiras y “fake news” salidos de la boca de ese esperpento no podría eximir de sus ataques a Cuba y su Revolución. Al definir la situación de Venezuela denuncia, con absoluta irresponsabilidad, la existencia en este país de un verdadero ejército de “22.000 cubanos por delante (¡de las propias tropas bolivarianas!) realizando tareas de inteligencia y represión, entre otras.” Mentira gigantesca pero que, sin embargo, la prensa hegemónica admite y difunde sin una elemental repregunta que hubiera obligado al bandido con chapa de diplomático a fundamentar su respuesta, cosa que, va de suyo, no hubiera podido hacer. En cambio, el periodista le pide que manifieste su opinión en relación al gobierno de Miguel Díaz-Canel. La respuesta del bribón fue un calco de la que tantas veces repitieran los esbirros de la Casa Blanca: los Pompeo, los Cruz, los Rubio, los Bolton, los Abrams y antes Hillary Clinton: “Miguel Díaz Canel es un eslabón más de un régimen dictatorial-hereditario. Es hoy la personificación de segunda línea de la dictadura jinetera seudo revolucionaria”.

La descalificación no sólo es incorrecta de pé a pá, sino sobre todo humillante, inmoral, insultante. Hay que tener una mente carcomida por el odio, revuelta en la basura de los peores instintos tanáticos, y una furia incontenible, demencial y asesina como para caracterizar de ese modo a la Revolución Cubana. Es que para el gobierno de Estados Unidos y sus despreciables sirvientes Fidel y la epopeya de los moncadistas no merece olvido ni perdón, sólo resentimiento y un enfermizo afán de venganza que lo expresan los amos del norte y sus enfangados lacayos sureños que, al igual que las hienas, se solazan alimentándose de la carroña y los excrementos de la Casa Blanca. Cuando un personajillo que se ha prostituido integralmente como Almagro habla de una “dictadura jinetera seudo revolucionaria” ejemplifica el fenómeno de la “proyección” descubierto por Sigmund Freud como uno de los mecanismos de defensa mediante el cual un yo atribulado, culpable y neurotizado proyecta en otros la inmundicia de su propia condición. Su prostitución política, su acelerado tránsito de Canciller de Pepe Mujica a jinetero diplomático de la Casa Blanca debe ser intolerable y por eso nada mejor que poner afuera lo que es imposible mantener adentro. Y eso es lo que hace el capataz de Donald Trump.

Lo mismo cabe decir sobre su descalificación del gobierno de la Revolución Cubana como un “régimen dictatorial-hereditario”, lo que revela un profundo desconocimiento del funcionamiento de una democracia participativa, de base, que construye su autoridad de abajo hacia arriba mediante miles y miles de asambleas barriales y en centros de trabajo, todo lo cual otorga al actual presidente de Cuba una impresionante legitimidad popular que poquísimos jefes de estado pueden ostentar en cualquier lugar del mundo.

Con sus palabras el mandamás de la OEA no sólo ofende al gobierno de Cuba sino a todo el pueblo cubano. Pero todo esto no le importa. Lo único que le interesa a Almagro es proseguir con sus mentiras, porque para eso le pagan. Ni una palabra de la tragedia infinita e interminable de Colombia; de la rebelión en marcha en Haití y su sangrienta represión; del holocausto hondureño; de la farsa anticonstitucional del gran estafador ecuatoriano, Lenín Moreno, que delega sus funciones presidenciales en cuatro ignotos personajes imponiendo de hecho un protectorado norteamericano en la noble tierra de Alfaro y Correa. Nada de esto altera la paz en las cloacas del imperio y en ese gigantesco estercolero llamado OEA. El problema hoy es Venezuela y, por extensión Cuba. Para eso lo han encumbrado a la secretaría general del ignominioso Ministerio de Colonias. Por eso descenderá a la historia, más pronto que tarde, para instalarse en la galería de los más nefastos personajes de la historia nuestroamericana.


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