Diálogo en cuarentena. Adiós al proletariado. Iván Padilla Bravo

abril 30, 2020

Con la mayoría de los países del mundo en estado de invernadero (o de cuarentena por razones de contención sanitaria de la pandemia por el Covid-19), es posible que la burguesía y, especialmente , algunos voceros de ésta -como es el caso del Gobierno estadounidense- quizás estén pensando que llegó el momento de despedir definitivamente a la mano de obra trabajadora y sustituirla por las muy avanzadas tecnologías con las que hoy se fabrican tantos bienes y se reemplazan servicios.

Según esa fantasiosa idea del reemplazo del trabajo proletario sin eliminar al capitalismo, este sistema se convertiría en el ideal para los amos del mundo, quienes dejarían de sufrir la angustia permanente por el «asedio» de la lucha de clases y las amenazas de las revoluciones.

Pero la confrontación entre proletarios y burgueses no es una invención teórica de Carlos Marx y Federico Engels. La lucha de clases no es una teoría social más o menos superable por nuevos «filósofos», sociólogos u otros especialistas en la «interpretación del mundo» sin proponerse su transformación.

La lucha de clases, en el capitalismo, es la confrontación dialéctica entre fuerzas sociales comprometidas de algún modo en la producción de los bienes materiales para el consumo y sustento, ya sea como dueños de los medios para obtener esa producción o como expropiados absolutamente de los mismos (que es lo que ocurre con la clase trabajadora).

Marx, Engels y los revolucionarios anticapitalistas que fueron siguiendo y profundizando sus reflexiones y estudios acerca del «motor se la historia», bajo principios de organización social comunistas, descubrieron y resaltaron en el proletariado un papel determinante en el fin de la explotación capitalista y, por ende, de la burguesía como clase social dominante y hegemónica.

Entonces, el proletariado no se está despidiendo de la historia ni, mucho menos, de la historia de la lucha de clases. Esta determinante clase social, para conquistar la alborada definitiva, va a seguir luchando hasta vencer. Bueno y oportuno es reconocerlo en este mes cuando el mundo recuerda, desde el 1ero de mayo, al trabajador y la trabajadora como protagonistas en el futuro solidario de la humanidad.

Pero, además, también es importante contextualizar el avance de clase del proletariado en el momento de mayor declive, crisis y derrumbe del poder del capital dentro del conjunto de las relaciones de producción.

2020 nos reúne a las trabajadoras y trabajadores del mundo con distancia preventiva sanitaria en nuestras casas. Es hora de la definitiva planificación estratégica, convencidos como estamos de que no es el momento para el adiós al proletariado, sino la coyuntura exacta para la victoria de la humanidad autoredimida junto al resto de la naturaleza, en la Patria socialista.

Desde este espacio de Diálogo semanal, unimos tu voz y la mía con optimismo en la acción, para honrar al trabajo, al trabajador y a las luchas proletarias. La unidad la logramos solidarios, aunque cada quien la exprese desde su casa pero con las banderas en alto de este Mayo proletario y de Patria socialista.

 


Exito de Francia con el confinamiento de presos en sus domicilios, algo a lo que se niega España. Josep Herrera

abril 30, 2020

Una situación “sin precedentes” en Francia con una correcta gestión de la pandemia y la ‘liberación’ desde mediados de marzo de 11.500 presos, ahora con más plazas que reos en las cárceles, cosa que España no ha querido hacer.

Es «una situación sin precedentes», en opinión del Ministro de Justicia frances, el número de detenidos en las cárceles galas ha disminuido en 11.500 desde el 16 de marzo debido a la crisis del coronavirus, lo que provocó que la tasa de población carcelaria caiga por debajo del 100%, dijo el miércoles Nicole Belloubet. Una autentica proeza para Francia.

«Tenemos 61,100 presos, hasta el 23 de abril, para 61.109 plazas para presos», ha dicho orgullos el ministro frances. «Con lo que por pimera vez hay más cmas que reos, la población detenida ha disminuido, con la correcta gestión carcelaria desde el comienzo la pandemia» anunció el Ministro de Justícia a Le Monde. Una situación que España no ha sabido gestionar entre sus encarcelados sin peligro de fuga, crimen, o reicindencia. Como los Presos Políticos catalanes o de Euskalerria.

La idea ha sido liberar a detenidos en el final de su condena

Francia ha pueso en libertad a 5.300 detenidos que se encontraban «unas semanas antes del final de su condena». Para Nicole Belloubet, «esta reducción se explica principalmente por la reducción de la actividad delictiva vinculada a la disminución de la delincuencia en el contexto del encierro».

Esta medida inteligente de liberación anticipada, tomada para evitar una crisis de salud y seguridad durante la detención, ha suscitado fuertes críticas, pero los datos les han dado la razón. Según el ministro, «solo tenemos cuatro readmisiones de personas que no cumplieron con el arresto domiciliario al que habían sido sometidas para ejecutar el final de su condena». Todo un exito del servicio de penitenciaria y del estado frances.


¿Qué puede venir después del coronavirus? Leonardo Boff

abril 29, 2020
Muchos lo han visto claramente: después del coronavirus, ya no va a ser posible continuar el proyecto del capitalismo como modo de producción, ni del neoliberalismo como su expresión política. El capitalismo sólo es bueno para los ricos; para el resto es un purgatorio o un infierno, y para la naturaleza, una guerra sin tregua.

Lo que nos está salvando no es la competencia –su principal motor– sino la cooperación, ni el individualismo –su expresión cultural– sino la interdependencia de todos con todos.

Pero vayamos al punto central: hemos descubierto que el valor supremo es la vida, no la acumulación de bienes materiales. El aparato bélico montado, capaz de destruir varias veces la vida en la Tierra, ha demostrado ser ridículo frente a un enemigo microscópico invisible que amenaza a toda la humanidad. ¿Podría ser el Next Big One (NBO) que temen los biólogos, “el próximo gran virus” que destruya el futuro de la vida? No lo creemos. Esperamos que la Tierra siga teniendo compasión de nosotros y nos esté dando sólo una especie de ultimátum.

Dado que el virus amenazador proviene de la naturaleza, el aislamiento social nos ofrece la oportunidad de preguntarnos: ¿cuál fue y cómo debe ser nuestra relación con la naturaleza y, más en general, con la Tierra como Casa Común? La medicina y la técnica, aunque muy necesarias, no son suficientes. Su función es atacar al virus hasta exterminarlo. Pero si continuamos atacando a la Tierra viva, “nuestro hogar con una comunidad de vida única”, como dice la Carta de la Tierra (Preámbulo), ells contraatacará de nuevo con más pandemias letales, hasta una que nos exterminará.

Sucede que la mayoría de la humanidad y los jefes de estado no son conscientes de que estamos dentro de la sexta extinción masiva. Hasta ahora no nos sentíamos parte de la naturaleza ni tampoco como su parte consciente. Nuestra relación no es la relación que se tiene con un ser vivo, Gaia, que tiene valor en sí mismo y debe ser respetado, sino de mero uso según nuestra comodidad y enriquecimiento. Estamos explotando la Tierra violentamente hasta el punto de que el 60% de los suelos han sido erosionados, en la misma proporción los bosques húmedos, y causamos una asombrosa devastación de especies, entre 70-100 mil al año. Esta es la realidad vigente del antropoceno y del necroceno. De seguir esta ruta vamos al encuentro de nuestra propia desaparición.

No tenemos otra alternativa que hacer, en palabras de la encíclica papal “sobre el cuidado de la Casa Común”, una “conversión ecológica radical”. En este sentido, el coronavirus no es una crisis como otras, sino la exigencia de una relación amistosa y cuidadosa con la naturaleza. ¿Cómo implementarla en un mundo que se dedica a la explotación de todos los ecosistemas? No hay proyectos listos. Todo el mundo está a la búsqueda. Lo peor que nos podría pasar sería, después de la pandemia, volver a lo de antes: las fábricas produciendo a todo vapor aunque con cierto cuidado ecológico. Sabemos que las grandes corporaciones se están articulando para recuperar el tiempo perdido y las ganancias.

Pero hay que reconocer que esta conversión no puede ser repentina, sino gradual. Cuando el presidente francés Macron dijo que “la lección de la pandemia era que hay bienes y servicios que deben ser sacados del mercado”, provocó la carrera de decenas de grandes organizaciones ecologistas, como Oxfam, Attac y otras, pidiendo que los 750.000 millones de euros del Banco Central Europeo destinados a remediar las pérdidas de las empresas se destinaran a la reconversión social y ecológica del aparato productivo en aras de un mayor cuidado de la naturaleza, más justicia e igualdad sociales. Lógicamente, esto sólo se hará ampliando el debate, involucrando a todo tipo de grupos, desde la participación popular hasta el conocimiento científico, hasta que surjan una convicción y una responsabilidad colectivas.

Debemos ser plenamente conscientes de una cosa: al aumentar el calentamiento global y aumentar la población mundial devastando los hábitats naturales, acercando así los seres humanos a los animales, éstos transmitirán más virus, a los cuales no seremos inmunes, que encontrarán en nosotros nuevos huéspedes. De ahí surgirán las pandemias devastadoras.

El punto esencial e irrenunciable es la nueva concepción de la Tierra, ya no como un mercado de negocios que nos coloca como sus señores (dominus), fuera y por encima de ella, sino como una superentidad viviente, un sistema autorregulado y autocreador, del que somos la parte consciente y responsable, junto con los demás seres como hermanos (frater). El paso de dominus (dueño) a frater (hermano) requerirá una nueva mente y un nuevo corazón, es decir, ver a la Tierra de manera diferente y sentir con el corazón nuestra pertenencia a ella y al Gran Todo. Unido a ello, el sentido de inter-retro-relación de todos con todos y una responsabilidad colectiva frente al futuro común. Sólo así llegaremos, como pronostica la Carta de la Tierra, a “un modo de vida sostenible” y a una garantía para el futuro de la vida y de la Madre Tierra.

La fase actual de recogimiento social puede significar una especie de retiro reflexivo y humanista para pensar en tales cosas y nuestra responsabilidad ante ellas. Es urgente y el tiempo es corto, no podemos llegar demasiado tarde.


Coronavirus. Estados Unidos Vivió un repunte de los decesos este martes

abril 29, 2020

Estados Unidos cae ante el coronavirus y ya tiene más muertes que en la Guerra de Vietnam.

La luz se había visto el domingo y el lunes, cuando la Universidad de John Hopkins anunció que los decesos habían disminuido a 1,400 por día, sin embargo, el virus volvió a dar un golpe fuerte en los registros, entregando hasta la noche del martes 2,207 de fallecimientos.

Aunque varios estados iniciaron el levantamiento de la cuarentena por fases, hasta ahora los números indican que Norteamérica está lejos de una victoria ante la pandemia, pues con los registros de este día, eleva las muertes a un total de 58,355, superando las dos décadas que conformaron la Guerra de Vietnam, que tuvo un total de 58,220 estadounidenses muertos.

Las cifras oficiales, también dejaron atrás los decesos ocurridos en el ataque a las Torres Gemelas -2977, la H1N1 -12.469- y la Guerra con Korea -36,574-, paso que parece no detenerse y que podría continuar hasta los 70,000 o los 2.2 milllones pronosticados tanto por el presidente Donald Trump, como por Dr. Anthony Fauci.

Ahora el coronavirus se ha convertido en la enfermedad más letal en Estados Unidos desde la pandemia de gripe en 1968, que cobró la vida de 100.000 personas.

Número de muertes en Estados Unidos en eventos hístoricos

  1. Ataque de las Torres Gemelas 9/11 | 2977 muertes
  2. Revolutionary War | 4,435 muertes
  3. Post 9/11 War on Terror | 7,024 muertes
  4. H1N1 2009 | 12,469 muertes
  5. Korean War | 36,574 muertes
  6. Vietnam War | 58,220 muertes
  7. World War 1 | 116,516 muertes
  8. World War II | 405,399 muertes
  9. Civil War | 620,000 muertes

On va Barcelona?

abril 29, 2020

 

Diumenge passat vaig anar a veure una meva filla malalta, a Barcelona.

Amb tots els protocols, em va acompanyar altra filla. Ella conduïa, jo seia al darrera amb mascareta i guants.

Vam arribar-hi be, poc tràfic. Em va deixar a la porta de la casa, sempre amb mascareta posada. Vam deixar les sabates a la porta d’entrada.

Vam compartir esmorzar amb la família sencera: gendre i quatre fills. Temps pel record. Gairebé dues hores. Gràcies!

Per què ho explico? Perquè de tornada res va ser igual. Carrers i places amb molts nens i adults, NO, en la mesura que havien proposat des del Govern: Un adult podia anar amb 3 nens menors de 14 anys, passejar una hora sense allunyar-se més d’un Km  de la seva residència habitual, després de sis setmanes de confinament.

Semblava que la gent havia embogit. Omplien carrers-places-avingudes, la majoria sense mascareta.

El President Quim Torra NO va ser escoltat. Ningú, de Seguretat, va anar a procurar defensar la seva proposta per iniciar el des-confinament. On eren el guardians de l’ordre?

Em demano, per què la ciutadania és tan irresponsable i no és capaç de romandre a casa, Confinada, fins que el Corovit-19 desaparegui ni que sigui de manera temporal?

El malalts i els morts hi son i, no podem permetre segueixin augmentant per la negligència d’unes persones incapaces de romandre tancades a casa seva, els dies que les autoritats decideixin, a favor de tots.

A casa hi ha molt a fer. Si tens família a prop millor, però, tenim molts recursos a l’abast: Llegir. Escriure. Cuinar. Caminar per l’entorn immediat. Fer exercicis gimnàstics que es poden trobar fàcilment via Internet.

Buscar alguna pel·lícula a la TV o alguna Sèrie que ens entretingui. Series? Madam Secretary. Scorpion. Les he vist. Correctes!

Com vaig fer la setmana passada adjunto una recepta fàcil de Cuina de Confinament per satisfer els que teniu a prop.

Mandonguilles amb patates i carxofes. Fàcils de fer, preu assequible.

½ Kg Picada de vedella. Una ceba i dos grans d’all  laminats. Una llesca de pa torrat o unes cullerades de farina de galeta. Farina blanca. Una fulla de llorer. Un got de vermut. Patates mal tallades i carxofes una per comensal. Un tomàquet ben madur.

Picada: 2 grans d’all. 8/10 ametlles torrades. Uns brins de safrà.

Amanir la picada amb sal-pebre i pastar-la amb les mans. Afegir-hi pa torrat ratllat o la farina de galeta. Treballeu la preparació, sempre amb les mans. Deixeu-la reposar uns 15 minuts. Amb les mans feu boletes amb la carn, és a dir mandonguilles.

Fregiu -les amb oli en una cassola. Deixeu-les en una safata ben escorregudes. Amb aquell oli sofregiu a foc suau la ceba i els alls laminats. Quan comencen a enrosir poseu hi el llorer, el tomàquet sencer i, el vermut. Foc suau uns minuts i, afegir hi les mandonguilles, les patates i les carxofes una per cap. Han de quedar cobertes. Si cal, afegir hi altra copa de vermut o de caldo. Foc suau 30/40 minuts cassola tapada.

Bon profit!


Sánchez, Presidente Gobierno de España: único líder europeo que no concreta la fecha de desescalada

abril 29, 2020

Como reza el Evangelio: perdona le Señor que no sabe lo que hace. Quieren callar nuestra palabra quienes presiden el Gobierno de España pero, no lo permitiremos.

Sepa, Sr Presidente, que somos muchos en Catalunya que, de forma mayoritaria NO le aceptamos ni acatamos.

Seremos libres a pesar de ustedes, los de Madrid y provincias y, los renegados de Catalunya algunos de los cuales con voz y voto para tomar decisiones. No olvide que las decisiones deben ser COMPARTIDAS-ACEPTADAS en un país libre pero: ¡No lo son!

Creíamos que con Franco habíamos acabado para siempre con la Dictadura pero, nos equivocamos. La ley del terror y de la Dictadura no acabó. Sigue con ustedes, los llamados Socialistas.

Nosotros, el pueblo raso, No aceptamos sus decisiones.  Crecimos-envejecimos esperando la ansiada Libertad y, no va a ser usted, Sr. Presidente -en el que había confiado en un principio, pero me ha defraudado-, quien permita que decidamos a nuestra manera de pensar-vivir-trabajar: con respeto y dignidad cada cual desde su lugar en la sociedad, en la familia, en nuestros pueblos y ciudades.

Seguiremos en la lucha para conseguir una Catalunya Libre sin fronteras ni barreras que nos impidan caminar.

 


[Palabre-ando] pancarta: el libre mercado nunca será confinado. Gustavo Duch

abril 29, 2020
 
A la misma velocidad de la expansión del coronavirus, recibo noticias de la propagación de las injusticias en el sector agroindustrial. Con la epidemia hecha ya pandemia, Ecoruralis, la organización rumana de La Vía Campesina, denunciaba la decisión de su gobierno de permitir los viajes internacionales para el trabajo de temporada en las cosechas de terceros países. La fotografía de 1500 personas haciendo cola para entrar en los chárters privados que las llevaron a los campos y granjas de Alemania, apretadísimas unas contra otras, dejaba muy claro que, desde la casilla de salida, los derechos de estas personas —mayoritariamente de procedencia rural— no fueron, no son, ni serán respetados.

aeroport cluj

Aeropuerto de Cluj, Rumanía. Foto: Raul Stef/Inquam Fotos

Efectivamente, al llegar a los países anfitriones, si ya habitualmente sus condiciones de trabajo y de vida son «incondiciones de vida» —como seguro diría Gloria Fuertes— ahora todo se recrudece. Lo explica de forma emocionante Soledad Castillero en la revista Soberanía Alimentaria cuando describe la situación de las mujeres temporeras en la recogida de frutos rojos en Huelva: «Si las medidas de urgencia son lavarse las manos y no tenemos agua; quedarse en casa y no tenemos casa, (…) ¿qué hacemos?, ¿quién piensa en todo esto?, ¿dónde están quienes no pueden estar? Esta pandemia de indiferencia ya existía desde hace mucho». El desplazamiento desde sus no-casas a los lugares de trabajo tampoco está pensado para las condiciones actuales de distanciamiento social, exactamente igual que en la frontera de México y Estados Unidos. Como explica mi querido amigo Carlos Marentes, del Centro de Trabajadores Agrícolas Fronterizos en El Paso, «el transporte en las camionetas que los llevan a las cosechas o plantas de procesamientos en las  fincas de Nuevo México o de Texas es un viaje cargado de riesgos de contagio».

Ken Sullivan, director ejecutivo de la empresa Smithfield en Estados Unidos, el pasado 24 de marzo manifestó orgulloso: «En nuestras instalaciones se está operando al 100 % y estamos produciendo tan rápido como podemos». Ya no. Las manifestaciones de sus trabajadores  y trabajadoras, mayoritariamente migrantes, les han obligado a cerrar temporalmente sus plantas. Más de 350 personas se han infectado de coronavirus en ellas, siendo el peor foco epidémico de todo Estados Unidos hasta la fecha. Como explica la Fundación GRAIN, al levantar este caso estamos hablando, nada más y nada menos, de la empresa más grande del mundo en cuanto a producción de cerdos en cadena se refiere, la empresa china WH Group, propietaria de Smithfield (que a su vez durante un tiempo fue propietaria de la española Campofrío). El mayor propósito que tiene la inversión china en Smithfield es la exportación de carne de cerdo para alimentar la [provocada] creciente demanda cárnica de la población de su país.

De la misma manera, buena parte de la producción de carne de cerdo en España tiene el mismo final de trayecto: China. Una pieza clave es el macromatadero de Binéfar, de la empresa Litera Meat, donde trabajan unas 1600 personas, en su mayoría migrantes, señalado desde su inauguración por los ritmos brutales de faenado que comportan explotación laboral. Si a las escasas medidas de seguridad e higiene laboral habituales se les añade el miedo al despido cuando aparecen los primeros síntomas de COVID-19, la falta de mascarillas o la imposibilidad de guardar la distancia social, es lógico que, como se denunció este pasado 24 de abril, se haya localizado entre sus trabajadores y trabajadoras el mayor brote de coronavirus de Aragón, afectando aproximadamente al 24 % de la plantilla. Fiel espejo que confirma el lema empresarial “el libre mercado nunca será confinado”.

Son imágenes que retratan el cinismo del capitalismo junto a su capacidad de adaptarse a cualquier situación. Bajo el argumento de que la agricultura es una actividad esencial, no se diferencia entre modelos agrícolas que hacen las cosas bien y modelos que las hacen mal, muy mal, como es el caso de las producciones intensivas de cerdos o fresas, señaladas repetidamente por sus injusticias en el trato laboral o por sus desmanes ecológicos. Y es que lo que finalmente prima, y en España con su modelo agroexportador es muy evidente, son los valores de la balanza económica. En concreto, 14.000 millones de euros de excedente en la balanza comercial alimentaria.

Ya lo decía Quevedo: «Poderoso caballero es don Dinero».


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